Contraataque feroz de Israel ante la peor ofensiva de Hezbollah

Ayer Israel fue el blanco de la salva de cohetes de Hezbollah más mortífera en lo que va del conflicto, con 12 soldados muertos, tres civiles, y cinco heridos.

Los bombardeos con cohetes Katiusha duraron menos de media hora, pero fueron intensos, e impactaron en una zona descubierta cerca de la ciudad de Kyriat Chmona (norte de Galilea), donde los militares habían acampado.

Posteriormente, tres civiles murieron y más de 160 quedaron heridos en una zona residencial de Haifa, en el norte de Israel, por cohetes lanzados por Hezbollah desde Líbano, informó la Policía y los servicios de socorro israelíes.

“Tres personas han muerto en el bombardeo de Haifa”, indicó David Sisso, un jefe de Policía local. “Hay más de 30 heridos, algunos graves, y un edificio alcanzado por el bombardeo se derrumbó”, declaró por su parte Yeroham Mandola, portavoz de Maguen David Adom, el equivalente israelí de la Cruz Roja. El edificio que se derrumbó se encuentra en Wadi Nisnas, uno de los barrios árabes de Haifa, indicó. Además, otros dos edificios fueron alcanzados de lleno en una zona residencial de esa misma ciudad, la tercera de Israel.

En total, al menos 48 personas han muerto y más de 300 resultaron heridas por los cohetes lanzados por Hezbollah.

Del otro lado de la frontera, en el sur de Líbano y en el valle de la Bekaa, al este del país, 17 personas murieron, en su mayoría civiles, en ataques aéreos israelíes, según la Policía libanesa. Un militar libanés también murió y otros cuatro fueron heridos en los bombardeos israelíes. Con las 17 víctimas, rozan ya casi las 1.000 personas muertas en Líbano, según un recuento de la agencia AFP, desde el comienzo de la ofensiva israelí para intentar recuperar a dos de sus soldados capturados por Hezbollah y detener el lanzamiento de misiles contra su territorio.

Asimismo, tres cascos azules chinos de la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL) resultaron heridos por disparos en el sector de al Biyadan, al norte de Naqura, en el sur de Líbano, indicó un portavoz de la misión.


Contraataque. Durante la tarde de ayer la aviación israelí bombardeó la periferia sur de Beirut, destruyendo al menos un edificio de 10 pisos.

Seis bombas cayeron en dos barrios de ese sector, que es un bastión de Hezbollah, y grandes columnas de humo se levantaban en el cielo.

Más tarde, ya por la noche, la aviación israelí realizó una decena de bombardeos en el este de Líbano, sobre todo contra carreteras a la cercana Siria. Dos ataques se centraron en la carretera que conduce al puesto fronterizo de Masnaa, intransitable después de bombardeos anteriores y atacada de nuevo cada vez que los habitantes tapan los cráteres de las bombas israelíes para poder circular, precisó la policía.


Siria: conflicto regional. Por otra parte, Siria, que junto con Irán es considerado como un apoyo clave de Hezbollah, indicó que está lista para una guerra regional y responderá a cualquier ataque israelí, al tiempo que rechazó el proyecto de resolución que discute la ONU.

“Bienvenido a la guerra regional”, dijo a la prensa el jefe de la diplomacia siria, Walid Muallem, a su llegada a Trípoli (al norte del Líbano), en respuesta a una pregunta de un periodista sobre los riesgos de una escalada en Medio Oriente. (AFP y EFE)