Corea del Norte volvió a conseguir un auxilio.

Esta vez, en la última ronda en Beijing, los negociadores consiguieron un progreso real, al firmar un acuerdo que haría que Corea del Norte cerrara su principal instalación nuclear a cambio de ayuda energética. Igual, la crisis está lejos de superarse.

Ayer, una declaración conjunta, después de seis días de discusiones, afirma que Corea del Norte acordó clausurar su reactor de Yongbyon y permitir el regreso de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica para que monitoreen el proceso. A cambio de eso, Corea del Norte recibirá ayuda energética equivalente a 50 mil toneladas de combustible pesado. A largo plazo, a Corea del Norte le prometieron asistencia económica, energética y humanitaria por valor de un millón de toneladas de combustible pesado, en total, si aporta una lista completa de sus programas nucleares y desmantela sus instalaciones.

Hay otros incentivos para Corea del Norte. El jefe de negociadores de EE.UU., Christopher Hill, dijo que su país «resolvería» en 30 días un tema que es una de las principales causas de la reciente tensión entre Estados Unidos y Corea de Norte: las sanciones estadounidenses a un banco en Macao por presunta complicidad en transacciones ilegales norcoreanas. Así se congelaron depósitos por U$S 24 millones. EE.UU. no dijo cómo se resolverá el asunto, pero podría descongelar algunos fondos.

EE.UU. y Japón también acordaron discutir formas de establecer relaciones normales con Corea del Norte. EE.UU. dice que comenzará un proceso de sacar a Corea del Norte de países que auspician el terrorismo y avanzará en levantar las sanciones comerciales contra Corea del Norte. Cinco grupos de trabajo se formarán para tratar esos temas, además de discutir la desnuclearización, ayuda económica y energética y un «mecanismo de paz y seguridad» para el noreste asiático. Otra ronda de conversaciones a seis bandas (que involucra a Corea del Norte, EE.UU., China, Japón, Rusia y Corea del Sur) se realizará el 19 de agosto.

Por un momento durante esta ronda parecía que las conversaciones volverían a estancarse por culpa de las demandas norcoreanas de más ayuda energética. Al final, los otros bandos accedieron a especificar un paquete de ayuda más grande, pero uniéndolo a la «clausura» de todas las instalaciones nucleares. EE.UU., China, Rusia y Corea del Sur acordaron aportar la ayuda. Japón, que tiene sus propias disputas por el secuestro de Corea del Norte de ciudadanos japoneses en las décadas de 1970 y 1980, se mantuvo al margen.

Hill admitió que queda un largo camino. Un obstáculo potencial después de cerrar Yongbyon es acordar el siguiente paso. Los estadounidenses quieren el desmantelamiento de la planta. Los norcoreanos no dejaron claro si quieren llegar tan lejos. Tampoco dijeron tener un programa de enriquecimiento de uranio, aunque los estadounidenses dicen que inicialmente lo reconocieron en 2002. Fue el tema del uranio lo que llevó a la actual crisis.

Es difícil que Corea del Norte entregue plutonio o uranio hasta que se concreten las relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Pero a Washington se le complicará tener vínculos con una Corea del Norte nuclear. El acuerdo de esta semana podría ser poco más que una vuelta a un pacto de 1994 entre Estados Unidos y Corea del Norte, por el cual los norcoreanos congelaban sus actividades en Yongbyon a cambio de envíos de combustible y un acuerdo que eventualmente proveería reactores sustitutos menos proclives a crear material bélico. En respuesta a la disputa por el uranio, Corea del Norte reactivó Yongbyon y echó a los inspectores. En octubre hizo detonar un dispositivo nuclear. Corea del Norte espera que este acuerdo alivie las sanciones provocadas por esa prueba.

Hill llamó a lo de ayer «el final del comienzo» de un proceso que llevará a la desnuclearización de Corea del Norte. Su cautela tiene razón de ser.