Correa triunfa en Ecuador y amenaza disolver el congreso

En sus primeras declaraciones Correa se adjudicó «un triunfo incuestionable» en la elección de la Asamblea al prever una amplia mayoría con 80 de los 130 escaños en disputa. Como primera medida, el presidente pedirá a la Asamblea la disolución del Congreso dominado por la oposición.

«Esta ha sido una elección limpia, democrática, eficiente y transparente. (…) Las proyecciones son claras: la victoria de la ciudadanía es incuestionable», señaló Correa.

Según la previsión del gobierno, el partido oficialista Alianza País esperaban la obtención de entre 66 y 72 representantes en la Asamblea de 130, lo que fue confirmado por los sondeos a boca de urna.

El diario El Comercio de Quito adelantó en su sitio web que Alianza País habría obtenido 75 escaños en concordancia con lo que el propio Correa había asegurado, al afirmar que el oficialismo alcanzaría hasta 80 escaños, lo que implica el control casi absoluto de la Asamblea.

Disolución. «Somos gente buena. No hay agendas ocultas y la comunidad internacional lo sabe, y por eso gozamos del respeto de la gran mayoría de países», dijo Correa ante las criticas recibidas de parte de la oposición en las que definían el proyecto de reforma constitucional como un camino hacia el «marxismo» y una continuidad de la línea de países como Bolivia y Venezuela. Así lo compararon los principales líderes opositores, el ex candidato a la presidencia, Álvaro Noboa, y el ex presidente, Lucio Gutiérrez.

El mandatario, en tanto, enfatizó que no irá tras un «proyecto totalitario y peor (copiará) un proyecto extranjero».

La victoria oficialista en las elecciones sienta las bases de la reforma de la Constitución vigente -desde 1998- y a su vez permitirá cumplir con «el mandato» del electorado, por lo que «el Congreso deberá ser disuelto o entrar en receso. El Congreso no funcionará; no ha estado a la altura histórica del país», subrayó Correa.

La iniciativa de Correa pretende que el nuevo texto constitucional refuerce el control estatal de la economía y recorte los poderes del Congreso para destituir presidentes.

Durante en la campaña, el jefe de Estado anticipó que pondrá su cargo a disposición de la Asamblea y le pedirá al mismo tiempo que disuelva el Congreso, de mayoría opositora, por considerarlo «corrupto e incompetente».

Con la disolución del Congreso, la Constituyente recibiría todos sus poderes y facultades. El presidente del Congreso ecuatoriano, Jorge Cevallos, rechazó la posibilidad de que la Asamblea Constituyente elegida ayer disuelva la Cámara y pidió al gobierno que impulse un diálogo nacional para fortalecer la tranquilidad en el país.

«Respeto la decisión de los hombres y mujeres ecuatorianos, que asistieron a las urnas y votaron por un partido político, eso hay que respetarlo, pero eso no quiere decir que en este país podamos iniciar una etapa violando la Constitución», dijo Cevallos.

Para el presidente Correa, «el pueblo ecuatoriano ha vencido en la madre de todas las batallas». Esta victoria sirve como paso previo hacia la elaboración de la nueva Constitución en la que varias de sus iniciativas se verían contempladas. Sin embargo, aún resta llegar a un consenso en la redacción del documento sumado a que para entrar en vigor deberá ser aprobada en un referéndum a fines de 2008.