Corte de agua dejó en evidencia la necesidad de mejores inversiones.

POR LEONARDO PEREYRA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

A nivel internacional Uruguay es reconocido como el único país de América Latina que ha logrado una cobertura casi universal del acceso al agua potable. Tanto que el líquido puede ser bebido directamente de la canilla, algo altamente riesgoso en muchas zonas de la región. Pero esta fortaleza parece ser también su debilidad. Sin ir más lejos, en las últimas horas quedó demostrado que es falsa la creencia de que con tanta cantidad de agua potable al alcance de la mano, y con fuertes inversiones en saneamiento, nada puede impedir que los uruguayos tengan asegurada la higiene y la presencia del elemento en la alimentación. Durante más de 48 horas, 27 barrios de Montevideo se quedaron sin agua por la rotura de la cuarta línea de bombeo de OSE y no hubo red hídrica ni Acuífero Guaraní que impidiera que hospitales, centros de enseñanza y comercios vieran resentidos sus servicios.
Desde OSE se dijo a El Observador que en Uruguay los gobernantes se han “dejado estar” ante las reservas acuíferas del país y no se ha pensado en medidas que en otras partes del mundo son esenciales.

Por eso, además de la instalación de una sexta línea de bombeo en la que fueron invertidos más de US$ 40 millones, el Estado tiene previsto ensanchar el embalse de Paso Severino tras una licitación por US$ 25 millones de dólares.

“Consideramos el agua como algo muy abundante y no tenemos ni los costos ni los cuidados, lamentablemente, que en otros lados la necesidad ha llevado a tener”, dijo a El Observador el presidente de OSE, Martín Ponce de León (ver página 5). Ayer el Directorio de OSE analizó los hechos en una conferencia de prensa y dijo que para paliar los problemas ocasionados por el corte de agua, en las últimas horas el ente virtió volúmenes mayores que los que corren por las cañerías en el verano. Sin embargo, el proceso de llenado de los tanques todavía no fue completado por lo que hasta la noche de ayer aún continuaban sin agua varias zonas de la capital. La situación se normalizará en horas de la madrugada de hoy. Ponce de León no descartó resarcir a los usuarios por las molestias causadas pero dijo que es un tema menor. “Un día sin agua implicaría que le restáramos 3% de lo que se paga en una tarifa promedio. Esos son seis pesos. Y con seis pesos no pagamos las molestias causadas”, manifestó. “De episodios como estos hay que sacar enseñanzas”, dijo. El gobierno prevé que a final de año esté funcionando a pleno la sexta línea de bombeo que permitirá tener un margen mayor de maniobra en caso de que falle alguna de las restantes líneas. También serán cambiados los bulones corroídos de las juntas de varios tramos de caños maestros.

sequías. Ayer el agua fue llegando de a poco a casas y establecimientos públicos y privados. El corte se había iniciado cerca de las 18 horas del lunes y recién ayer miércoles a las 10 de la mañana el servicio fue restablecido totalmente. En algunas zonas el agua ya había llegado unas horas antes.

El corte de agua provocado por la rotura de la cuarta línea de bombeo –que data de 1962– se debió a la falla en una válvula de desagüe. Los tanques ubicados en el Cerrito de la Victoria se fueron vaciando de a poco y en más de una veintena de barrios se dieron cuenta del desperfecto sin necesidad de que nadie les avisara. En algunas zonas el corte fue casi inmediato; en otras el agua empezó a escasear a medida que los depósitos cercanos a la iglesia del Cerrito se iban secando.

El país ha hecho inversiones millonarias en saneamiento y agua potable, las más altas per cápita de Latinoamérica. Pero parece que aún no alcanza ni para asegurar agua permanente en todas las canillas ni para liberar a Uruguay del riesgo de las sequías.

El embalse de Paso Severino tiene 75 millones de metros cúbicos pero las obras previstas duplicarán esa cifra. Las obras llevarán de dos a tres años.

Ya se piensa en construir nuevos embalses en el largo plazo para cuando haya sequía.