Crece el rechazo popular al régimen de facto en Honduras. Crisis.

El régimen de facto hondureño parecía aislarse cada vez más en la escena internacional luego de las condenas de Estados Unidos y la ONU ayer por la muerte de dos manifestantes durante el fracasado intento de retorno del derrocado presidente Manuel Zelaya. «Deploramos el uso de la fuerza contra manifestantes en Tegucigalpa» dijo en Washington el portavoz del departamento de Estado estadounidense, Ian Kelly, en relación al tiroteo ocurrido el domingo frente al aeropuerto Toncontín. Desde Ginebra, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró «muy entristecido por la pérdida de vidas humanas» y subrayó que «todo cambio inconstitucional de poder es inaceptable».

El nuevo gobierno hondureño, encabezado por Roberto Micheletti, anunció ayer el inicio de una investigación para determinar si existieron violaciones a la ley en el enfrentamiento que culminó con la muerte de dos personas en las inmediaciones del aeropuerto de Toncontín. Sin embargo, el nuevo canciller, Enrique Ortez, acusó de los disparos «a grupos antagónicos» y no a los policías y militares. Ortez fue el mismo funcionario que rechazó la críticas de España, diciéndole al presidente José Luis Rodríguez Zapatero: «Zapatero a tus zapatos», y de EE.UU., al referirse a Barack Obama como «ese negrito que no sabe nada de nada».

El ministro de Defensa de Honduras, Adolfo Lionel Sevilla, informó ayer que se mantiene el espacio aéreo cerrado a vuelos no autorizados y aseguró que el avión en que pretendió regresar Zelaya nunca corrió peligro. «Eso es exagerado decirlo», señaló a una pregunta sobre la denuncia de Zelaya de que el avión venezolano en que viajaba el domingo estuvo en riesgo por el sobrevuelo de aeronaves militares y la colocación de camiones para bloquear la pista del aeropuerto de Toncontín. Según Sevilla, esas medidas se tomaron tras advertirle al piloto que su vuelo no estaba permitido.

El ministro también lamentó la muerte de dos personas durante las manifestaciones de ese día. «Lamentamos que se haya llegado a este hecho, nosotros hemos llamado a la conciencia de los hondureños para que hagan sus manifestaciones en paz. Este es un régimen democrático y garantizamos el derecho de protesta», manifestó Sevilla, que fue viceministro de Defensa de Zelaya.

En respuesta a la contradicción generada por el pedido de captura de Zelaya que las autoridades Hondureñas elevaron a Interpol y el impedimento de su regreso al país, donde podría ser detenido, Sevilla explicó que el retorno de Zelaya podría provocar muertes y que «valen más varias vidas humanas que capturarlo», aseguró. El ministro también dijo que se mantiene la orden de no dejar ingresar aviones no autorizados. «Definitivamente, no puede venir nadie que no esté autorizado», expresó Sevilla y agregó que las aeronaves que violen esa disposición podrían ser interceptadas por la Fuerza Aérea: «Esa es una de las medidas, esperamos no tener que aplicarla».

Unos 3.000 partidarios de la restitución del presidente Manuel Zelaya volvieron a realizar ayer una marcha en Tegucigalpa, mientras anunciaban un cambio en su estrategia. «Nuestra decisión es seguir la movilización», dijo Rafael Alegría, del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado. «La lucha es que se vaya Micheletti y regrese Zelaya», afirmó. Agregó que decidieron realizar menos concentraciones en la capital y dieron «instrucciones para que se hagan tomas de carreteras, bloqueo de transporte de combustible y mercaderías, y cierre de fronteras, entre otros».