Crédito crece pero será afectado por la crisis.

Continúa demanda, pero estiman que crecerá a menor ritmo y será más caro

El fuerte crecimiento exhibido por la economía uruguaya en el último tiempo fue acompañado por un importante aumento en el otorgamiento de créditos por parte de las instituciones bancarias de plaza, aunque las condiciones internacionales surgidas de la crisis financiera en Estados Unidos (EEUU) puede generar una “desaceleración” del endeudamiento privado, según un relevamiento realizado por El Observador.
Esto se desprende de la evolución de los créditos concedidos al sector privado residente en los primeros ocho meses del año, tanto por parte de la banca pública como la privada.

Los préstamos otorgados a empresas y particulares por el Banco República (BROU) se incrementaron en US$ 220 millones, si comparamos la suma de los créditos acumulados al finalizar agosto con la cifra registrada al cierre del año pasado, según informó a El Observador Fernando Calloia, presidente la institución estatal.

Este valor significa un crecimiento de 15,94% en volumen de créditos otorgados por el BROU.

Por su parte, las entidades bancarias privadas registraron una suba de los créditos concedidos al sector privado local de US$ 478 millones al culminar agosto, con respecto a diciembre de 2007, de acuerdo a datos publicados por el Banco Central del Uruguay (BCU).

Esta cifra se traduce en un incremento de 15,70% de los préstamos proporcionados a los particulares.

BROU. El agro obtuvo US$ 41 millones en créditos de parte del BROU en los primeros ocho meses del año, mientras que el sector exportador recibió US$ 70 millones, indicó Calloia. Eso significa un incremento de 33% y 32%, respectivamente, para esas ramas de actividas, en relación a diciembre.

Los fondos destinados al sector exportador financian principalmente colocaciones en mercados internacionales de bienes industrializados, afirmó el jerarca.

Sin embargo, los sectores que más aumentaron la demanda de créditos en ese período fueron industria, comercio y servicios (35%), que recibieron US$ 33 millones, informó Calloia. Se trata en general de préstamos de corto plazo.

Por otra parte, los fondos para inversiones a largo plazo se incrementaron en US$ 25 millones, lo que significó el 24% de crecimiento.

A nivel de préstamos sociales, en general operado en pesos, se mantuvieron sin cambios entre enero y agosto.

Privados. A nivel privado la evolución en la concreción de créditos fue similar.

El Crèdit Uruguay aumentó en US$ 100 millones los préstamos otorgados a empresas en el período considerado, creciendo 25% en relación a fines de 2007, manifestó Fernando Aiscar, gerente de Negocios Estructurados de esa institución, a El Observador.

Por otro lado, Daniel Blanco, gerente de Banca Pymes del Nuevo Banco Comercial, coincidió que los fondos otorgados a las empresas aumentaron 25% en el año cerrado en agosto y que, “si bien tenemos financiamientos en moneda nacional y unidades indexadas, la preferencia sigue siendo el dólar”.

Blanco remarcó a El Observador que la demanda de fondos por parte de los sectores agropecuario, forestal, de la industria frigorífica, de la construcción, del transporte y de las comunicaciones.

Irene Silva, gerente comercial del ABN Amro Bank, no manejó cifras en el aumento del otorgamiento de créditos, pero manifestó a El Observador que el crecimiento que muestra la economía se refleja por la demanda de créditos, tanto de las empresas que exportan como de las empresas que venden en el mercado interno.

“Al mismo tiempo tenemos una morosidad muy baja, lo cual también es síntoma de una actividad económica fuerte”, agregó Silva.

Crisis financiera. En relación con la crisis financiera desatada en EEUU –que cobró mayor ímpetu a partir de julio pasado– y su posible influencia en la actividad local, Aiscar comentó que “nosotros no vimos postergar inversiones” y, por otro lado, las solicitudes de financiamiento “muchas veces se aceleran” ante la previsión de que el crédito se haga más caro.

Por su parte, Blanco indicó que “tenemos la sensación de que a raíz de los hechos internacionales pueda comenzar una desaceleración o un compás de espera (en la solicitud de créditos) hasta ver cómo se desarrollan los acontecimientos”.