Crisis de rehén israelí aviva tensión en Medio Oriente

El secuestro del soldado franco-israelí de 19 años, Guilad Shalit, por milicias palestinas el domingo, agregó un nuevo elemento de tensión a la ya crítica situación que viven palestinos e israelíes. El premier israelí, Ehud Olmert, se niega a negociar con los secuestradores, amenazó con iniciar una vasta ofensiva militar para liberar al soldado y desplegó más tanques cerca de la franja de Gaza. El presidente palestino Mahmoud Abbas y el primer ministro Ismail Haniyeh –del grupo radical Hamas– se reunieron para tratar la crisis.
Sin embargo, según analistas como el de la BBC, Roger Hardy, el secuestro del soldado demuestra para el israelí común que el gobierno de Hamas está comprometido con la violencia.


El arma del secuestro. El cambio de rehenes por prisioneros es una práctica a la que Israel está emparentado, tras su largo conflicto con los palestinos. El secuestro de Shalit puso al Estado hebreo frente a la disyuntiva de “negociar con el terrorismo”, algo que va en contra de su política, o arriesgar la vida del rehén.

En otras partes del mundo donde también se vive en un continuo conflicto, como Irak y Colombia, la industria del secuestro se ha desarrollado ampliamente y la toma de rehenes se ha utilizado como arma de intercambio.

Si bien Israel se lanzó al rescate de sus compatriotas en misiones militares, como la operación de Entebbe (Uganda) en 1976 al liberar a 100 rehenes judíos de un avión de Air France, desde 1979 –y con la mediación de la ONU y principalmente de Alemania– los gobiernos israelíes negociaron canjes de prisioneros en más de una decena de ocasiones, la última en diciembre de 2004.

En los últimos años los canjes los realizó Israel sobre todo con la milicia pro-iraní Hezbollah, su principal enemigo en la frontera con el Líbano, pero en la década de 1980 también los hubo con los grupos palestinos Al Fatah o el Frente Popular para la Liberación de Palestina-Comando General.

En uno de estos últimos casos, conocido como el Canje Yibril, Israel dejó en libertad a 1.150 milicianos palestinos, para obtener a cambio tres soldados capturados durante la guerra del Líbano (1982-1985).


Soldados y periodistas. Otros países también están afectados por los secuestros. En Irak son permanentes y no siempre se logra el rescate o el intercambio. El domingo cuatro diplomáticos rusos que habían sido tomados como rehenes, fueron degollados por una célula iraquí del grupo terrorista Al Qaeda.

Periodistas y soldados son los objetivos favoritos de los insurgentes iraquíes. Pero también caen trabajadores iraquíes, como sucedió la semana pasada cuando un grupo armado secuestró a más de 100 empleados de una institución estatal.

En total, unos 250 ciudadanos extranjeros han sido secuestrados en Irak.

El año pasado, grupos rebeldes secuestraron a la periodista estadounidense Jill Carroll y como intercambio pidieron la liberación de algunas mujeres que se encontraban en las cárceles iraquíes, algo que se concretó en parte. Tres meses después de estar como rehén, la reportera fue liberada.

No obstante, no está del todo claro cómo los extranjeros logran la liberación y hasta se especula con que se pagan fuertes sumas.

Incluso, se llega a una especie de negocio y se traman las más insólitas situaciones para generar dividendos. Los periodistas rumanos Marie Jeanne Ion, Sorin Miscoci y Ovidiu Ohanesian –secuestrados en mayo de 2005 en Irak– no fueron presa de la resistencia, dijo el presidente de Rumania, Traian Basescu, sino del sirio-rumano Omar Hayssam, un hombre de negocios que organizó el secuestro junto con su guía iraquí-estadounidense. Su intención era erigirse como libertador y escapar de esta manera a los requerimientos judiciales por crimen organizado y delincuencia financiera.


No negociar. Ingrid Betancourt, ex candidata presidencial, se ha convertido en la recurrente figura para dar a conocer y a entender el conflicto colombiano que ya lleva 42 años. Esta mujer fue secuestrada en 2002 y hasta el momento no ha sido puesta en libertad por la guerrilla de las FARC. En Colombia unas 5.000 personas han sido tomadas como rehenes con el objetivo del intercambio entre secuestrados y guerrilleros que están en las cárceles colombianas.

En los últimos tiempos Colombia sigue la misma premisa israelí: “no negociar con terroristas”. (Redacción, AFP, AP y EFE)