Cristina Fernández al poder

La primera dama argentina Cristina Fernández de Kirchner (Frente para la Victoria), de 54 años y 20 de carrera política, se convirtió ayer en la primera mujer electa presidenta de la historia de Argentina, tras obtener el 43,1% de los votos (con el 30% de las mesas escrutadas), que le permitieron lograr el triunfo sin necesidad de balotaje, en una convulsionada elección en la que no faltaron acusaciones de fraude por parte de la oposición.
En segundo lugar quedó la ex diputada Elisa Carrió (Coalición Cívica), con el 20% de los votos. El ex ministro de Economía kirchnerista, Roberto Lavagna, con el 19,7%, se quedaba al cierre de esta edición con el tercer lugar.

En la cuarta posición, se ubicó Alberto Rodríguez Saá con el 10,6%. Más atrás, y con porcentajes que no superaban el 2%, se posicionaban Jorge Sobisch, Fernando “Pino” Solanas y Ricardo López Murphy.

Los primeros festejos del oficialismo, con gritos y cánticos, estallaron por primera vez a la hora 19 (20 de Uruguay) en el comité de campaña del Frente para la Victoria, al conocerse el resultado de los sondeos a boca de urna.

Pero para escuchar a la presidenta electa hubo que esperar un poco más, ya con algunos resultados oficiales.

Recién a las 21.50 hora local se apagaron las luces del salón principal del búnker de Cristina, que anunciaban lo que se venía. Cristina realizó un discurso claro, corto y en el que puso especial énfasis en la Concertación Plural que la llevó a la presidencia. Abajo del escenario, los jóvenes deliraban de alegría con cánticos del peronismo clásico, aunque hay que decir que, convirtiéndose en una rara avis del peronismo, Cristina Fernández no suele dejar espacios para aplausos y ovaciones.

“La Argentina ha votado y hemos ganado ampliamente, tal vez con la mayor diferencia entre la primera fuerza y la segunda desde el advenimiento democrático”, fueron las primeras palabras de la flamante presidenta electa ante su gente. Agregó que, lejos de envalentonarlos por el amplio triunfo, la ventaja con los rivales los obligaba a ser muy responsables en el gobierno del país.

La esposa del presidente argentino Néstor Kirchner añadió que “es el triunfo de todos los argentinos” y convocó a todos los sectores políticos y sociales a trabajar por Argentina. “Porque un país no lo construye solo un buen gobierno”, aseguró Fernández.

La primera dama convocó “a todos los argentinos, los que nos han votado y los que no” y dedicó unas palabras al “hombre que hoy me acompaña y que ha sido mi compañero de toda la vida”. En ese momento, Kirchner trepó a la tribuna donde estaba la oradora, le dio un beso y luego descendió, mientras su esposa lo saludaba con un “¡gracias mi amor!”.


Particularidades. En un hecho inédito, la Justicia electoral debió retrasar una hora el cierre de los comicios en la ciudad de Buenos Aires como consecuencia de las tardanzas y retrasos que se habían originado en las primeras horas de la mañana por el elevado ausentismo de las autoridades de mesa.

La victoria de Fernández se cimentó en la paliza que el Frente para la Victoria le propinó a la oposición en la provincia de Buenos Aires, donde el actual vicepresidente Daniel Scioli fue electo gobernador con más del 50% de los sufragios, y en la abultada diferencia que logró en las provincias del norte argentino.

De esta manera, compensó las derrotas sufridas en los principales centros urbanos del país, como la mediterránea Córdoba o la ciudad de Buenos Aires, este último distrito históricamente adverso al matrimonio presidencial.

Carrió, pese a imponerse en la Capital Federal, no logró hacer pie en el interior del país, y desde su entorno también hubo denuncias de faltantes de boletas. Sin embargo, el porcentaje obtenido le permitió mejorar su marca de las elecciones de 2003.

El resto de los 14 candidatos a presidente no representaron en ningún momento un peligro para las aspiraciones presidenciales de Fernández de Kirchner y fueron un síntoma de la terrible fragmentación con que la oposición se presentó en los comicios.

Además de obtener el premio mayor, el oficialismo logró también una amplia representación en los cargos legislativos que se pusieron en juego y quedó a un paso de tener quórum propio en la cámara alta, además de retener la mayoría que poseía en la cámara baja.

De esta forma se despejó la incertidumbre que tenía en vilo a la Argentina, ya que si bien se descontaba una victoria de Fernández en primera vuelta, existía una lejana posibilidad de segunda vuelta, en caso de que no alcanzara el 45% de los votos o 40% y 10 puntos de ventaja a su más cercano perseguidor.


Claves. Los cuatro años de crecimiento económico sostenido a tasas promedio del 8%, además de la recuperación de la calidad institucional tras la debacle económica, social y política que sufrió Argentina a fines de 2001, fueron las principales bases del triunfo kirchnerista.

Los escándalos que afectaron a la gestión de Kirchner durante 2007, como el caso del venezolano con la valija de los US$ 800.000, la corrupción en Skanska o la manipulación de los índices de inflación, no parecieron suficiente para batir la prosperidad económica y el boom del consumo.

Durante la campaña Cristina basó su estrategia en presentarse como “la continuidad dentro del cambio”, es decir, seguir básicamente una línea de continuidad con el mandato de su esposo.

Si bien se prevé que a grandes rasgos no se produzcan modificaciones en la política del futuro gobierno, sí se supone que durante su mandato Cristina se propondrá dar un salto cualitativo en el armado institucional, tal como se dejó entrever durante la campaña.

Otros temas pendientes de resolver serán el posible aumento de tarifas de servicios públicos y la puesta en marcha de la papelera en Fray Bentos, motivo de disputa con Uruguay. (*) Especial para El Observador.