Cristina Fernández se perfila como probable candidata a la presidencia tras su victoria

Algunos analistas estiman que si Kirchner confirma su anunciada intención de no buscar la reelección en 2007, la primera dama se convertirá en la candidata obligada del Frente para la Victoria, denominación que ha asumido el sector peronista de centroizquierda adicto al presidente.

Fernández, una abogada de 52 años, tiene una gravitación y una personalidad política propias, al margen de su esposo, a quien conoció en la década de los 70, cuando ambos eran estudiantes de derecho en la Universidad de La Plata.

Ambos ingresaron por aquella época a la Juventud Peronista, en la que se enrolaba el sector más izquierdista y combativo del peronismo.

Al producirse el golpe militar de 1976, que provocó el secuestro y asesinato de miles de militantes peronistas, el matrimonio Kirchner resolvió mudarse a la provincia austral de Santa Cruz, de la que es oriundo el actual presidente.

En Santa Cruz, ambos ejercieron exitosamente la abogacía e iniciaron sus actividades políticas. Kirchner fue legislador provincial, alcalde de la ciudad de Río Gallegos y dos veces gobernador de ese distrito patagónico.

Fernández, a su vez, fue elegida diputada nacional y más tarde senadora por Santa Cruz.

En la cámara alta, la actual primera dama descolló como excelente oradora y hábil parlamentaria, especialmente desde la presidencia de la comisión de asuntos constitucionales.

Desde que su esposo asumió la Presidencia en mayo de 2003, su esposa se convirtió en su principal asesora y consejera, según admite el propio Kirchner.

Kirchner delegó en su esposa su representación en reuniones internacionales, especialmente con los partidos y gobernantes de centroizquierda afines de Chile, Brasil y Uruguay.

Ante la necesidad de asumir el firme control de su heterogéneo movimiento peronista, Kirchner convenció a su esposa de que se mudara de distrito y que abandonara Santa Cruz en favor de ser candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires, donde Cristina nació en 1953.

Para obtener ese control, Kirchner debía previamente derrotar al poderoso caudillo peronista bonaerense, el ex presidente Eduardo Duhalde, cuya esposa Hilda González aspiraba a ocupar una banca en el Senado.

Al derrotar a su adversaria González, Fernández y su esposo asestaron un durísimo golpe a la poderosa maquinaria montada por Duhalde a lo largo de casi 20 años. El margen de la victoria, estimado en 20 puntos, en un distrito donde vive casi el 40% de los argentinos, convirtió a Cristina en inevitable “presidenciable”, para el caso de que el popular Kirchner no quiera ser reelecto.

FALSA ALARMA
El único episodio de relativa alteración de la calma ocurrió en Morón -40 kilómetros al oeste de Buenos Aires- cuando una llamada anónima anunció la existencia de una bomba en un centro de votación, que finalmente se reveló como falsa alarma.

El partido ARI de la ex candidata presidencial Elisa Carrió, denunció la destrucción de boletas y “otras irregularidades” que denunciarán a la Justicia, según anunciaron.

En la provincia de Tucumán, 1.310 kilómetros de Buenos Aires, los partidos de oposición denunciaron que sus boletas aparecieron destruidas en varios centros de votación.
También denunció la falta y destrucción de boletas el Partido Unión Federal Bonaerense, una fuerza de derecha que compartía la candidatura de la ex primera dama Hilda “Chiche” Duhalde al Senado Nacional, como opositora al gobierno pese a pertenecer al mismo partido que el presidente Néstor Kirchner, el Justicialismo (peronismo).

Luis Patti, jefe de ese partido y candidato a diputado nacional, acusó a los seguidores del presidente Kirchner de los ataques que -según dijo- sufrió uno de sus locales en las horas previas a la elección.

El presidente Kirchner votó a primera hora en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, 2.640 kilómetros al sur de la capital argentina.

Kirchner pidió “una plena participación de la sociedad y que Argentina se consolide institucionalmente”, en las breves declaraciones que realizó al periodismo luego de votar y antes de emprender el regreso a la capital argentina. (AP/ANSA)