Cristina se juega todo a recomponer su gobierno

En una ofensiva en pro del apoyo popular, la presidenta argentina y el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, lanzarán medidas en favor de los asalariados y procurarán recomponer las relaciones públicas. En la lista de acciones inminentes que ambos coordinaron se incluyen desde el aumento del salario mínimo (de 980 a 1.200 pesos) y de las jubilaciones, hasta un plan para mejorar el trato con la prensa y con gobernadores críticos de la posición oficial durante los cuatro meses de pelea con el campo.

Mauricio Macri, el jefe de gobierno porteño, podrá ser uno de los primeros en probar el supuesto giro dialoguista. Massa lo citó para hoy con la promesa de retomar los proyectos de infraestructura en la ciudad, que estaban estancados desde el verano: autopista ribereña, tranvía Puerto Madero-La Boca y subtes. Esta semana será también el turno del gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, y de dos kirchneristas díscolos, Mario Das Neves (Chubut) y José Luis Gioja (San Juan).

Recomponer las relaciones políticas, incluso con la oposición y con los medios de comunicación es una de las prioridades en la agenda que Massa conversó con Cristina. Otra es alentar un plan para redistribuir la riqueza.

Un sector del gobierno -incluido Massa- cree que la debilidad en que éste quedó requiere promover proyectos que tengan consensos amplios y que salgan del Congreso. Pero se desconoce cuál es el límite que fijará el matrimonio Kirchner.

reconciliación. Por ejemplo, la Presidenta y el ex presidente no están preparados para hablar con Julio Cobos, tras el voto «no positivo» que condenó al fracaso el plan oficial de retenciones, según funcionarios de la residencia de Olivos.

Sin embargo, el subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, Horacio Quiroga, que integra el grupo de radicales K, sostuvo que el vicepresidente solicitará una reunión a Cristina para recomponer su relación con la fuerza oficialista y salvar la Concertación. El funcionario destacó que espera que en esa conversación se diga explícitamente «si va a funcionar la Concertación o va a ser sólo el kirchnerismo» la sustentación política del gobierno nacional.

La buena relación entre el flamante Sergio Massa y Cobos es un punto a favor de la reconciliación. Por lo pronto, Cobos tiene previsto para hoy un encuentro con dirigentes de la Concertación a partir de las 17, en el despacho del vicepresidente en el Senado.

NÚMEROS. Otra decisión que todavía se debe madurar en la Casa Rosada es la eventual reforma del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Massa dio una fuerte señal cuando rompió un tabú del kirchnerismo y afirmó que los índices que miden la inflación y la pobreza no son creíbles.

Cambiar el Indec implica remover de su puesto al se- cretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, supervisor de los índices «sospechosos». Fuentes del oficialismo coinciden en que su destino es la renuncia, pero que no será esta semana.

De todos modos, la elaboración de un índice confiable se presenta como un gran desafío para el nuevo jefe de Gabinete, sobre todo si se tiene en cuenta que su antecesor, Alberto Fernández, perdió cada pulseada que intentó contra Moreno, que cuenta con el apoyo principal de Néstor Kirchner.

PRENSA. Entre los pocos planes que quedaron en claro para el público, Massa resaltó la voluntad oficialista de mejorar la relación con los medios de comunicación. El nuevo jefe del Gabinete prometió un desayuno con los cronistas acreditados en la Casa de Gobierno y sugirió a varios ministros que abrieran sus despachos al periodismo. En su entorno se maneja incluso la idea de «ablandar» a la Presidenta en su forma de tratar con la prensa.

No obstante, aún queda por resolver si la estrategia de comunicación quedará en sus manos o seguirá terciando el secretario de Medios, Enrique Albistur. Fuentes de la Casa Rosada indicaron que actualmente hay dos medidas en estudio: la limitación del reparto arbitrario de publicidad oficial y una reforma del sistema estatal de medios, dos áreas en las que la gestión de Albistur fue muy cuestionada.

Sobre la base de que comunicar mejor implica tener «buenas noticias» que contar, la administración Kirchner prevé una serie de inminentes anuncios de aumentos salariales y jubilatorios -con dos ajustes al año-, más la reforma al impuesto a las ganancias que se prepara para los próximos días. Se busca así, sobre todo, mejorar el humor social y alentar el consumo, deteriorado seriamente por el conflicto rural.

Esa necesidad de noticias positivas postergará otras amargas, como un aumento de tarifas del gas y la electricidad, que un sector del gobierno considera ineludible para aliviar de subsidios las cuentas públicas.