Critican la política monetaria expansiva de países desarrollados. Competitividad.

Si bien eso es algo bueno, como contracara provoca una apreciación en las monedas locales con la consecuente pérdida de competitividad que ello representaTanto desde el sector público como el privado, a nivel local y también regional, se critica que las políticas expansivas, aplicadas en los países avanzados están provocando un «tsunami monetario» que incide fuertemente en la apreciación de las monedas locales y la consecuente pérdida de competitividad.El empresario Nicolás Jodal, vicepresidente de Genexus, que fue invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para participar en la VI Cumbre de las Américas, pudo presenciar los discursos realizados por la presidenta brasileña Dilma Rousseff, de Estados Unidos Barack Obama y de Colombia Juan Manuel Santos. En conversación con CRÓNICAS, Jodal dijo haberse sorprendido por «lo directa y frontal» que fue la mandataria de nuestro vecino país, que criticó fuertemente la política monetaria expansiva aplicada por los países desarrollados, ya que la misma provoca la apreciación de las monedas locales. Rousseff, dijo que las medidas de las naciones avanzadas eran un «tsunami monetario». «Todo en la cara de Obama», destacó Jodal.A raíz de la crisis internacional, tanto Europa como Estados Unidos han aplicado una política monetaria expansiva, llevando sus tasas de interés de referencia a niveles cercanos a o%. El objetivo es desincentivar el ahorro y fomentar el crédito, de modo que haya más dinero en circulación y eso estimule a las economías. En los países emergentes estas medidas han provocado un incremento en la recepción de flujos de capitales, pero también han derivado en una excesiva apreciación de las monedas locales, que implica un deterioro en la competitividad de estos países. El ministro de Industria, Roberto Kreimerman, también participó de la Cumbre, coincidió con Rousseff respecto a que la región sufre las consecuencias de políticas monetarias implementadas por algunos países desarrollados. «Ello constituye una sobreapreciación cambiaría que nos preocupa bastante y que puede conducir a un debilitamiento de la competitividad de las industrias con mayor valor agregado», dijo el jerarca en declaraciones a la Secretaría de Comunicación de la Presidencia. Como empresario, Jodal señaló que si bien entiende la posición de Estados Unidos coincidió en que perjudica a los países emergentes, como Brasil y Uruguay. «Nadie puede pensar que Estados Unidos deje de hacer lo que hace. Brasil va a tratar de defender su industria y eso va a provocar que se cierren mercados para Uruguay», opinó.No es lo único Por su parte, desde la Cámara de Comercio, la economista Aria Laura Fernández, valoró que «el hecho de que las economías desarrolladas, en este caso Estados Unidos y la Unión Europea, en los últimos tiempos lleven adelante economías expansivas en respuesta a las crisis economías y financieras sufridas, tiene consecuencias sobre las economías en vías de desarrollo, y Uruguay no es ajeno a esto». Explicó que las «reducciones sucesivas» en las tasas de interés y las compras de deuda pública «generan excesivas cantidades de dinero en el mercado de estas economías, que tienen consecuencias en el valor de sus monedas y al mismo tiempo la necesidad de volcar estas cantidades de dinero en nuevas inversiones que sean rentables».»Frente a estas bajas tasas de interés de las economías desarrolladas, los capitales de estas economías buscan nuevas oportunidades de inversión justamente en países como Uruguay, ya que presenta tasas atractivas frente a otros países de destino de inversiones. Este ingreso masivo de capitales extranjeros influye sobre el valor del dólar, reduciendo su valor y por lo tanto apreciándose el peso uruguayo», explicó. Todo ello, «repercute negativamente en la competitividad de las exportaciones uruguayas frente al resto del mundo, (y hace que) Uruguay sea cada vez más caro en términos de dólares».No obstante, enfatizó que el concepto de competitividad «es mucho más amplio que medir la competitividad a través del tipo de cambio real». En una visión más amplia, mencionó la incidencia que tienen: «los costos salariales y no salariales (reglamentaciones, trámites engorrosos), seguridad jurídica, disponibilidad y calidad de la educación de la mano de obra, presión fiscal asociada al gasto del Estado, una política definida de inserción internacional, desarrollo de la infraestructura». «Es imprescindible trabajar sobre estos aspectos con el objetivo de implementar un adecuado clima de negocios en el país, y así generar un marco nacional donde la actividad empresarial privada sea capaz de desarrollarse de forma eficiente y sostenible», concluyó.