Cruce de críticas en la antesala del G-20. Lula. Acusó a Estados Unidos y a China

Los líderes que se encontrarán el jueves y viernes en la capital surcoreana dicen en voz alta estar de acuerdo con la necesidad de evitar como sea esta guerra, que podría echar por tierra todos los esfuerzos coordinados desde noviembre de 2008 para sacar al mundo de su peor crisis en 80 años.

La cuestión es particularmente importante para los países emergentes, atrapados en esta batalla que tiene como grandes protagonistas a Estados Unidos y China, y que afecta su competitividad a partir de la intervención de sus socios comerciales para debilitar monedas y favorecer las exportaciones.

El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue el más elocuente: «Voy al G20 para pelear» y evitar la guerra cambiaria, dijo, recordando que los principales responsables son Estados Unidos, «que quiere resolver su problema de déficit fiscal», y China «porque sabe que no puede continuar con su moneda infravalorizada como está».

«La devaluación de la moneda china y de la estadounidense está causando un desequilibrio en el comercio mundial y por lo tanto necesitamos volver a tener equilibrio», agregó. El presidente brasileño que dejará el cargo el 31 de diciembre planteó que el sistema financiero «no puede seguir sin control», lo que ya plantea otro de los temas de discusión del G20.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, también indicó que reclamaría a sus pares del G20 «un poco de cooperación» para frenar esta carrera para ver «quién coloca mejor sus productos y cómo se traslada la crisis» a otros países.

Pero las señales que llegan no son auspiciosas, como lo mostró el anuncio de la Reserva Federal (Fed) de una nueva inyección de US$ 600.000 millones en el mercado para sostener la reactivación en Estados Unidos, una decisión muy criticada por Brasil, la Unión Europea y China.

Por ello, las posibilidades de que Seúl dé lugar a un verdadero regreso de la coordinación entre las mayores economía mundiales no parecen muchas.

«¿Optimista? Es muy difícil. Estamos enfrentados a temas de una gran complejidad», dijo el presidente francés Nicolas Sarkozy mientras su par de Estados Unidos, Barack Obama, defendió a la FED y dijo que el mandato es «hacer crecer a la economía y eso es bueno para todo el mundo». AGENCIAS