Cuatro bombas sacudieron Londres

 Tarde o temprano iba a suceder. La asociación del gobierno de Tony Blair a la guerra al terrorismo promovida por Estados Unidos, lo convirtió en un potencial objetivo de los fundamentalistas islámicos. Funcionarios del gobierno británico habían estimado en 100%, las posibilidades de que algo así sucediera.

Los atentados «llevan la marca de un ataque vinculado con Al Qaeda», declaró ayer el canciller Jack Straw, responsabilizando directamente a la organización terrorista de Osama Bin Laden.

«El propósito es aterrorizar a la gente, pero no nos aterrorizarán», había advertido horas antes, Blair en un mensaje grabado a su regreso a Londres, tras abandonar la cumbre del G8 cuyos gobernantes condenaron los ataques y continuaron con las deliberaciones en Gleneagles, Escocia. A la noche, Blair volvió a la reunión.

El atentado apagó los festejos provocados por la designación, el miércoles, de la capital inglesa como sede de los Juegos Olímpicos de 2012.

Fueron cuatro explosiones que ocurrieron en un lapso de 56 minutos, en pleno centro. Tres ocurrieron en trenes subterráneos, y una en un tradicional ómnibus de dos pisos londinense. (ver info y nota en página 3).

Los atentados de ayer tienen algunas similitudes con los ocurridos el 11 de marzo de 2004 en Madrid. Al igual que entonces, los ataques fueron lanzados en el sistema de transporte en la hora pico. En España, murieron 191 personas en cuatro explosiones matinales en un operativo realizado por terroristas vinculados a Al Qaeda. Ayer, una autodefinida «Organización secreta de Al Qaeda en Europa», se adjudicó los atentados como castigo por la participación de tropas británicas en las campañas bélicas en Afganistán e Irak.

A diferencia de los atentados en Madrid, donde el gobierno de José María Aznar especuló con la posibilidad de que se tratase de una acción del terrorismo vasco, en Londres no parece haber dudas de que se trata de un ataque islámico.

El IRA, el Ejército Republicano Irlandés, que supo realizar letales acciones terroristas, se adhirió a un cese del fuego en 1997. La posibilidad de que se trate de un grupo antiglobalización —que quiso hacer notar su descontento con la reunión de los ocho países más poderososos en Escocia que empezó en la noche del miércoles— parece descabellada.

Incluso una participación orgánica de Al Qaeda se presenta como poco probable. Desde el 11-S, la capacidad logística del grupo está francamente menguada. Su principal líder, Osama Bin Laden, vive aislado en una zona perdida entre Afganistán y Pakistán y la guerra al terrorismo sí ha logrado capturar algunos mandos medios importantes. Muchos analistas consideran que Al Qaeda funciona ahora como una «franquicia», un ala bajo la cual se cobijan una serie de grupúsculos que no responden a ninguna jerarquía central.

Otra diferencia con los atentados de Madrid, es el golpe político que esto le puede representar a Blair. Aunque, en su mayoría, los británicos son contrarios a la intervención en Irak, no se han visto grandes presiones —políticas o populares— hacia una retirada de los 8.500 efectivos que participan en la coalición liderada por Washington. Los británicos se ocupan de una región más o menos tranquila de Irak, por lo que las noticias de bajas se han espaciado mucho. Hay una percepción de que se hace lo que se tiene que hacer. A pesar de eso, Londres se convirtió en el segundo aliado del presidente Bush en ser escenario de un atentado.

En el mensaje de la Organización secreta de Al Qaeda en Europa, se menciona a Italia y Dinamarca, como futuros blancos de atentados similares.

Las medidas de seguridad fueron reforzadas inmediatamente en varios países europeos.