Cuba sufre los temidos efectos de Wilma y Alpha

La contingencia llevó a una evacuación de casi 640.000 personas, la mayoría en las occidentales provincias de Pinar del Río, la más afectada por Wilma, en tanto que en el otro extremo de la isla ya estaban listos desde la noche del sábado planes de evacuación por las lluvias que provocaría Alpha.

Aunque los dos fenómenos no golpean directamente a Cuba en su avance hacia el norte, Wilma por el oeste y Alpha por el este de la isla, las lluvias que los acompañan tienen en guardia a la población.

“Estamos vigilando muy de cerca a estos dos fenómenos. Lo peligroso es el incremento de las lluvias”, afirmó el jefe del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba (IMC), José Rubiera.

Con vientos de 160 km y categoría 2 en la escala Saffir-Simpson de cinco, Wilma seguía ayer lentamente su trayectoria hacia el estado de Florida.


Muerte y saqueos. Wilma dejó al menos ocho muertos y grandes destrozos en la península mexicana de Yucatán.

Después de la furia de Wilma, centenares de habitantes del balneario mexicano de Cancún decidieron resarcirse ayer mediante el saqueo generalizado de centros comerciales, mientras la policía, impotente, se limitaba a presenciar el pillaje.

Los habitantes de Cancún entraron de forma desbocada, derribando puertas o rompiendo escaparates, para llevarse lo que podían, desde alimentos hasta aparatos eléctricos, pasando por jabones y escobas.

Los saqueos, que se iniciaron el sábado aprovechando el vacío en las calles y las puertas arrancadas de cuajo por la fuerza del huracán, acabaron por generalizarse ayer.

En una zona conocida como el Crucero, seriamente afectada por Wilma, todo tipo de comercios aparecían completamente saqueados y vacías sus estanterías.

Una mujer llevaba como podía un televisor, a su lado otros dos individuos cargaban una lavadora y otros más un estante de más de dos metros de largo.

Y en medio del saqueo, la gente llevaba una sonrisa en los labios. “Córrele a ver si alcanzas algo”, arengaba uno mientras llevaba consigo, ayudado por otro, un sillón de tres plazas.

Para saciar un poco el apetito, en el municipio entregaban una lata de atún y unas galletas a la gente que se acercaba, fueran turistas extranjeros o residentes. (Con base en AFP)