Cuentas públicas e inflación dan margen para hacer subir el dólar.

La mejora en las cuentas públicas registrada durante los primeros meses del año y un escenario de inflación a la baja dan un margen adicional al gobierno para cumplir su objetivo de velar por un dólar más alto. Según analistas consultados por El Observador, al identificar el dólar como el «principal problema» de la economía local, el gobierno podría hacer uso del espacio que le da un alza de precios por debajo del rango meta de inflación y un resultado fiscal más holgado, para poner freno a la pérdida de competitividad.

El ministro de Economía, Fernando Lorenzo, anunció el lunes una mayor participación del gobierno en el mercado de cambios a través de su cartera. Para comprar dólares el Estado necesita pesos y esos pesos pueden salir de la emisión de deuda, de ingresos genuinos que el gobierno se prive de gastar o de la inyección de más pesos en la economía. Según lo expresado por el gobierno, la estrategia oficial utilizará los tres canales, de forma balanceada, para influir en la cotización de la moneda.

«Esta fuerte mejora que está teniendo el superávit primario ayuda a las autoridades a generar un espacio para intervenir en el mercado, de casi un punto (del PBI) adicional», señaló Gabriela Mordecki, coordinadora del área de coyuntura del Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administración.

Para el analista de PricewaterhouseCoopers, Ramón Pampín, «si la situación fiscal actual se verifica en el correr del año –y todo indica que es muy probable que sea así–, le estaría dando una mayor consistencia a la nueva política del dólar».

Espacio fiscal. Los cálculos realizados por El Observador a partir de datos divulgados por el MEF, develan que el gobierno acumuló un superávit primario –anterior al pago de intereses de deuda– de

US$ 794 millones en los 12 meses finalizados en abril, el equivalente a 2% del Producto Bruto Interno (PBI). De esos fondos, 99% fue generado durante los primeros cuatro meses de este año.

Siete meses atrás, el superávit primario superaba apenas los

US$ 215 millones, casi la cuarta parte del nivel actual. Ese registro se encuentra directamente vinculado con la capacidad del gobierno para adquirir divisas.

El retroceso del gasto, asociado a una mejora en las condiciones de generación energética, le dio un respiro a las cuentas públicas al eximir a UTE y ANCAP de los costos asociados a la importación de petróleo y electricidad.

Inflación. Por el canal de la liquidez, el gobierno podría dejar que venzan las Letras de Regulación Monetaria y no renovar la deuda. Pagando sus obligaciones el Estado inyecta dinero en la economía y por esa vía, deprecia la moneda uruguaya.

Como contrapartida, se generan presiones adicionales sobre el nivel de precios. Hoy en día, la inflación se encuentra una décima por encima del techo del rango meta trazado por el gobierno, de entre 3% y 7% hasta junio de 2011. Al mismo tiempo, las expectativas de los agentes muestran un retroceso, hasta 6,5% al cierre del año.

«El MEF deberá tener en cuenta que la cantidad de liquidez adicional no choque contra los objetivos inflacionarios», señaló el analista Rafael Mantero, de la consultora CPA/Ferrere. Según sostuvo, los últimos estudios arrojan que en términos históricos, un incremento de 5% en el valor del dólar se trasladó en una suba de precios de 1% en el total de la economía.