Cuesta bajarle la “fiebre” al planeta

Este es el desafío moral de nuestra generación, no solo los ojos del mundo nos están mirando, sino, y lo que es más importante, las generaciones futuras dependen de nosotros”, afirmó ayer Ban Ki-moon, secretario general de ONU. El surcoreano se refería así al desafío que tienen los seis jefes de Estado y de gobierno y 130 ministros de Medio Ambiente de todo el mundo, que están reunidos en Bali (Indonesia), con respecto al cambio climático.
El objetivo de la Conferencia del Clima es lanzar un proceso de negociación que desemboque en un nuevo acuerdo para intensificar la lucha contra el cambio climático a partir de 2012, fecha en que expira el Protocolo de Kyoto.

Ban apostó por un futuro de “economías verdes” y desarrollo sostenible contra el cambio climático, mientras Estados Unidos rechazó fijar cuotas, la Unión Europea ofreció recortes y China y la India traspasaron la responsabilidad a Occidente.

Los líderes de países industrializados y en vías de desarrollo llamaron a actuar contra el calentamiento en la conferencia donde las negociaciones parecían patinar.

Según los expertos del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), es necesario reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para evitar que la temperatura de la atmósfera aumente más de 2º C.

La Unión Europea propone que los países industrializados reduzcan sus emisiones entre 25 y 40%, pero EEUU y otros países desarrollados se oponen a que la declaración final incluya la más mínima referencia a esta cifra.


Objetivo complejo. El propio Ban reconoció que probablemente la declaración final no mencione compromisos concretos: “Francamente y de forma realista, parece demasiado ambicioso esperar que las delegaciones lleguen a un acuerdo sobre objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero”.

Por su parte, el canciller de Brasil, Celso Amorim, fustigó a los países industrializados: “Los responsables históricos de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera deben dejar de sermonearnos y predicar con el ejemplo”.

La conferencia debe llegar a su punto álgido mañana, cuando los ministros deberían presentar la denominada “hoja de ruta de Bali”.

Sin embargo, según fuentes ecologistas en Bali este objetivo parece cada vez más complicado.

“La hoja de ruta de Bali empieza a parecer más a un sendero de jardín balinés o, peor aún, a un callejón sin salida”, afirmó Stephanie Tunmore, portavoz de Greenpeace.

“No tenemos otro planeta al que escapar” si el calentamiento hace insoportables las condiciones de vida en la Tierra, lanzó por su parte el nuevo primer ministro australiano, el laborista Kevin Rudd.

Poco antes, Rudd había hecho entrega oficial a Ban de la ratificación del Protocolo de Kyoto por Australia, lo que deja solo a EEUU –el mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero– como el único país industrializado que no forma parte del tratado.

Según el IPCC, el cambio climático es debido a la rápida acumulación de GEI causados por las actividades humanas. Sus impactos pueden ser catastróficos, con inundaciones, sequías, deshielo de los glaciares, aumento del nivel del mar, aumento en la intensidad y la frecuencias de las tormentas tropicales.

Los compromisos que salgan de Bali determinarán en buena medida las posibilidades de que en los próximos años se acerquen las posiciones que defienden cerca de 200 países con economías muy diversas y que sufrirán de manera muy distinta las consecuencias del calentamiento del planeta. (AFP y EFE)