Cumbre de G8 enfrenta múltiples desafíos que se chocan entre sí

Con grandes temas mundiales como eje, como el precio del petróleo y los alimentos, y el cambio climático, comenzó ayer en Toyako, Japón, la cumbre del G8. África, y en especial Zimbabwe, fue sin embargo el tema de la jornada de apertura.

Las ocho potencias mundiales (EE.UU., Alemania, Japón, Gran Bretaña, Francia, Italia, Canadá y Rusia) se reúnen hoy informalmente, pero en el tercer día de la cumbre, el «alcance» alentado por Japón continuará con China, India, Brasil, México, Indonesia, Australia, Sudáfrica y Corea del Norte, invitados a discutir las emisiones de carbono y el calentamiento global.

El encuentro cuenta con los principales emisores, pero no hay que esperar muchas decisiones concretas: después de todo, un acuerdo para remplazar el Protocolo de Kioto -que expira en 2012- deberá esperar hasta la conferencia de la ONU en Copenhague a fines de 2009. Igual, China e India podrían llegar a un compromiso verbal para cortar sus emisiones, siempre que Occidente haga dinero y haya tecnología disponible.

Hasta ahora, estos dos gigantes han argumentado que las grandes reducciones fueron una solución injusta para lidiar con la concentración de monóxido de carbono en la atmósfera que no fue su culpa, sino de la primera industrialización.

Washington está renuente a adoptar metas de emisión sin el compromiso de los nuevos países industrializados. Rumbo a la cumbre, George W. Bush prometió ser «constructivo» sobre el cambio climático. Si hay algún signo de progreso en este tema, algunos líderes del G8 podrían presionar por algo más firme que la promesa de Heiligendamm (donde se celebró la cumbre en 2007) de «considerar seriamente» cortar las emisiones de gases a la mitad para el 2050.

A la discusión climática se suma el petróleo caro, la crisis de los alimentos y el quiebre crediticio: problemas que tienen sus raíces más allá de las ocho superpotencias mundiales o han alcanzado rápidamente sus límites.

De una forma u otra, subrayan cómo los supuestos objetivos del G8 se superponen y chocan cada vez más. El reclamo por un menor precio del combustible -y, por ende, el pedido a los principales productores de petróleo de incrementar la producción- se contradice con la eficiencia energética, reduciendo la dependencia del carbón y enfrentando el cambio climático, al igual que lo hace la campaña contra la proliferación nuclear.

Estos, entonces, son los desafíos globales que los líderes del G8 intentarán tratar, además de encontrar tiempo para medir la desnuclearización de Corea del Norte.

Entre tanto, el presidente Nicolas Sarkozy intenta recuperar la popularidad y la autoridad que lo impulsó hasta el gobierno. Bush, impopular en su país, está al final de su mandato. Fukuda probablemente no esté en el gobierno en 2009 y el futuro de Brown es igual de frágil.

Con o sin apoyo del electorado, los líderes se plantaron ayer con firmeza para condenar al presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe. La situación en la nación africana, que el 27 de junio celebró unas elecciones fraudulentas, consumió buena parte de la sesión inaugural.

El G8 se reunió con los líderes de Argelia, Etiopía, Ghana, Nigeria, Senegal, Sudáfrica y Tanzania, así como con el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA).

Bush, quien apoya las sanciones contra Zimbabwe instó a la comunidad internacional a unirse para idear sanciones contra Mugabe, acusado de ejercer violencia para ganar votos y del retiro de la oposición de la segunda vuelta.

El presidente de Tanzania, Jakaya Kikiwete, jefe de la UA dijo que los líderes del continente africano comparten las preocupaciones, pero muchos discrepan con Bush en el camino a seguir. La UA no ha respaldado la imposición de castigos.

Aun con esta abultada lista de temas a estudio, Bush señaló que la prioridad de la cumbre no es tanto planear nuevas iniciativas, sino cumplir las aceptadas en encuentros anteriores, especialmente las promesas de ayuda de salud para los países africanos y pobres. En tal sentido, enfatizó en la urgencia de dar ayuda a África, tema central de la cumbre de 2005.