Cumbre de Maryland sin previo acuerdo

Siete años después de las últimas conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, realizadas bajo la supervisión del entonces presidente de EE.UU. Bill Clinton, medio centenar de invitados estarán presentes hoy en la Conferencia de Paz de Maryland, que busca dar un impulso a las negociaciones de paz en la convulsionada región.

Los principales protagonistas demostraron su optimismo en las horas previas. Tanto el anfitrión, el presidente de EE.UU., George W. Bush, su par de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, se mostraron «esperanzados» en la posibilidad de un acuerdo.

Sin embargo, los principales negociadores israelí y palestinos no lograron concretar un texto común. Se suponía que ese documento iba a servir de base para el inicio del diálogo al día siguiente de la conferencia de hoy. No se dieron detalles sobre los puntos que no generaron consenso.

Este encuentro tuvo lugar en el Departamento de Estado norteamericano, en presencia de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice. Participaron la canciller israelí Tzipi Livni y el jefe negociador palestino, Ahnmad Qorei. Ese último, si bien calificó de «buena» la reunión, señaló que «aún existen dificultes» que se seguirán conversando. No indicó la naturaleza de las mismas ni cuándo proseguirán los contactos.

Más temprano, el presidente Bush se había reunido en separado con Olmert y Abbas en el Despacho Oval. Una vez concluida la conferencia de hoy, el denominado Cuarteto de Medio Oriente -EE.UU., la Unión Europea, Rusia y la ONU- se encargarían de la vigilancia del calendario de negociaciones resultante.

¿inicio? La conferencia de hoy en Annapolis pretende ser el puntapié inicial de las primeras negociaciones formales de paz para superar un conflicto de cerca de sesenta años y alcanzar la creación de un Estado palestino independiente que coexista con su vecino israelí.

Los esfuerzos de Estados Unidos corren el riesgo, sin embargo, de verse bloqueados por la situación en el terreno -donde los asentamientos israelíes, el muro de separación y los controles israelíes han convertido a Cisjordania en islotes aislados- y la desconfianza que reina entre los protagonistas tras décadas de violencia.

Estas muertes llevan a 5.939 el número de personas fallecidas como consecuencia de la violencia entre palestinos e israelíes desde 2000, la gran mayoría palestinos.

Los palestinos esperan obtener el compromiso de que las negociaciones concluirán en 2008, antes del final del mandato de Bush (enero de 2009).

Mientras, en el terreno, la policía israelí se desplegaba masivamente para impedir que eventuales atentados saboteen la conferencia, cuyas conclusiones el grupo radical palestino Hamas rechaza de antemano.

«Las decisiones que se tomen en Annapolis no comprometen al pueblo palestino, ya que éste no autoriza a nadie, sea árabe o palestino, a negociar sus derechos», afirmó en Gaza el portavoz del movimiento islamista, Fawzi Barhum.

Los principales protagonistas del conflicto, con excepción de Hamas (que controla la franja de Gaza) e Irán, estarán presentes en Annapolis. Arabia Saudita estará representada por su ministro de Relaciones Exteriores, Saud al-Faisal.

Siria también participará en la reunión, tras afirmar que Washington había aceptado abordar su conflicto con Israel sobre la meseta del Golán.

Irán. Esta participación de los árabes ha sido saludada y calificada de histórica. Incluso ha sido considerada todo un gesto tomando en cuenta el «factor Irán».

Es que el régimen de Teherán, enemigo jurado de Estados Unidos e Israel, y que se presenta desde la revolución islámica de 1979 como un defensor inflexible de los derechos de los palestinos, trató infructuosamente de disuadir a su aliado Siria y a su vecino Arabia Saudita de asistir a este encuentro.

La decisión de ambos países dejó aislado al país gobernado por el ultraconservador Mahmud Ahmadinejad.

riendas. La Conferencia de Paz sobre Medio Oriente muestra la decisión estadounidense de retomar las riendas del conflicto palestino-israelí por primera vez desde 2000. Aquellos eran los tiempos de Ehud Barak y Yasser Arafat.

Ahora, vuelve a presentarse ante el escenario mundial co-mo anfitrión de un gran encuentro sobre el problema.

La reunión de hace siete años en Camp David concluyó sin acuerdo, principalmente por las discrepancias sobre la soberanía de Jerusalén y el regreso de los refugiados palestinos. Esos problemas persisten.

Ayer, pese a las voces optimistas del inicio de la jornada, los primeros intentos de negociación, no dieron resultados.