Cumbre de potencias no tendrá acuerdo sobre cambio climático

La reunión de los ocho países más industrializados del mundo (EE.UU., Gran Bretaña, Rusia, Japón, Alemania, Francia, Italia y Canadá) empezó con mal pie para la canciller alemana, Angela Merkel, quien había depositado muchas esperanzas en el logro de un compromiso sobre el cambio climático para limitar a dos grados la subida de las temperaturas hasta 2050, lo que implicaría reducir al 50% las emisiones de gases contaminantes con relación a 1990.

Pero Estados Unidos, que no ha ratificado el Protocolo de Kyoto, ha transmitido mensajes que echan por tierra estos ambiciosos objetivos y abren la puerta a un acuerdo modesto.

Al término de un almuerzo en Heiligendamm -sede de la cumbre- con Merkel, el presidente estadounidense, George W. Bush, expresó su deseo de «trabajar con (el G8) sobre un acuerdo post-Kyoto», que finaliza en 2012, para alcanzar «objetivos esenciales» como la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Pero antes, Jim Connaughton, responsable de la administración estadounidense para el medio ambiente, anunciaba que no habrá un «objetivo colectivo» sin haber entablado antes negociaciones con China, India, Brasil, México, Sudáfrica, entre otros países.

Por lo tanto Merkel, salvo una sorpresa, tendrá que conformarse con un acuerdo de mínimos. Su objetivo es respaldado por los miembros del G8 y Canadá, así como por algunos de los países emergentes que asisten como invitados a la cumbre, como Brasil y México.

Merkel parecía rendirse a la evidencia. «Está claro que los objetivos definidos por los europeos no podían ser compartidos inmediatamente en su totalidad por el resto del mundo», declaró. En igual sintonía se expresó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso: «No espero que esta cumbre establezca objetivos» sobre el cambio climático, dijo

El primer ministro japonés, Shinzo Abbe, se ha apuntado a la posición norteamericana al afirmar que Japón y EE.UU. quieren definir «un marco práctico», pero «flexible».

INAUGURACIÓN. La anfitriona inauguró la cumbre pasadas y los dirigentes y sus esposas se reunieron en el castillo de Hohen Luckow, una hacienda de estilo barroco situada en la campiña a 15 kilómetros de Heiligendamm. Merkel y su marido Joachim Sauer agasajaron a sus huéspedes con una cena, amenizada por un concierto de música clásica.

Pero el ambiente estaba enrarecido en varios frentes. El proyecto de Estados Unidos de extender su escudo antimisiles a la República Checa y Polonia ha enfurecido a Rusia, que reaccionó recientemente amenazando con apuntar sus misiles hacia Europa, lo que a su vez preocupó a los europeos.

Bush trató de amainar el temporal con un mensaje claro: «ni Rusia es una amenaza para Europa, ni el escudo antimisiles estadounidense lo es para los rusos», y piensa explicárselo personalmente al presidente ruso durante el encuentro que mantendrán hoy.

«Rusia no va a atacar Europa» y «no hay necesidad de una reacción militar» porque los occidentales no están en guerra con Rusia», dijo Bush.

ROCK. Entre desacuerdos, tensiones y sonrisas para las cámaras, también hubo espacio para el rock. El presidente Bush, se reunió con los cantantes Bono, de U2, y Robert Geldof, horas antes de la inauguración de la cumbre, para debatir sobre ayuda a Africa, otro de los motivos centrales del encuentro.

Bush pidió al Congreso de su país que apruebe un presupuesto de 30 mil millones de dólares para combatir el sida, la malaria y la pobreza en África. En varias ocasiones en el pasado el mandatario norteamericano habló de este tema con Bono y Geldof. En la cumbre de 2005 el G8 se comprometió a duplicar antes de 2010 las ayudas, pero hasta ahora la respuesta fue parcial.