Cumbre entre Argentina y Brasil busca reforzar integración bilateral

Hoy el presidente argentino Néstor Kirchner y su par brasileño Luiz Inacio Lula da Silva se reunirán en la ciudad argentina de Puerto Iguazú, provincia de Misiones, para conmemorar el vigésimo aniversario de la «Declaración de Iguazú».

Firmada el 30 de noviembre de 1985 por los entonces presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney, fue el embrión de lo que seis años después se convertiría en el Mercosur, bloque comercial que ambos países integran junto a Paraguay y Uruguay.

ASIMETRIAS. Más allá de las voluntades políticas de los presidentes de turno, las asimetrías comerciales entre ambos países, ligadas a un dispar crecimiento económico y desarrollo industrial, y que se profundizaron con la devaluación del real en 1999 y del peso argentino tres años después, fueron siempre el talón de Aquiles del proyecto integrador.

«Las diferencias comerciales en cierta forma afectaron el proceso. Evidentemente todavía hay problemas, pero la idea nuestra abarcaba mucho más que lo comercial. También era cultural, científico, tecnológico y político», dijo el ex presidente Raúl Alfonsín, quien participaba ayer junto a otros dirigentes y empresarios e intelectuales de ambos países en el Foro de Reflexión Cumbre Iguazú + 20, en la vecina ciudad brasileña de Foz de Iguazú.

Para Marco Aurelio García, asesor de Lula en política internacional, gran parte de la culpa corresponde a sectores empresariales de ambos países.

«Una parte del empresariado de ambos países pone muchos palitos en la relación. Tanto en Brasil como en Argentina muchos sectores creen que deberíamos olvidarnos recíprocamente de nuestras relaciones y tratar de aliarnos con Estados Unidos. Este es un falso dilema», aseguró.

SALVAGUARDAS. Aunque el encuentro entre Kirchner y Lula apunta a fortalecer la relación bilateral mediante la firma de unos 30 protocolos de cooperación nuclear, espacial, migratoria y fronteriza, entre otros, la antesala de la reunión está marcada por las pujas en torno a un mecanismo de salvaguardas propuesto por Argentina para reducir las diferencias comerciales.

En un contexto de déficit comercial con su principal socio —2.900 millones de dólares en lo que va de este año, el doble que en 2004—, y en sintonía con los reclamos de los empresarios locales, el gobierno argentino pretende que Brasil firme la Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC) por la cual un miembro del Mercosur puede restringir las importaciones provenientes de uno de sus socios si considera que perjudica a un sector de su industria.

La propuesta de la CAC, diseñada hace casi un año por el ex ministro de economía argentino Roberto Lavagna, destituido de su cargo el lunes, tiene fuerte oposición en Brasil. Por eso, a menos de un día del encuentro entre Lula y Kirchner la falta de consenso hace presagiar que su firma volverá a postergarse.

«Como no hubo acuerdo, el asunto tal vez no sea tratado en Puerto Iguazú», dijo ayer Martins Felicio, secretario general del Ministerio del Exterior para asuntos de América del Sur.

Pese a estos inconvenientes, Alfonsín y García creen que el proyecto integrador es inevitable.

«Pese a todo hemos seguido para adelante. Tenemos que superar todos los problemas porque la única solución racional es que continuemos con el núcleo duro de la integración y proyectarlo al resto de los países sudamericanos», opinó el ex presidente.

«Desde luego que hay mucho por corregir, pero separados somos más débiles que juntos», consideró Aurelio García.

VENEZUELA. La cumbre de hoy tiene lugar mientras en ambos países dos temas políticos ocupan los principales titulares de los diarios. En Argentina siguen las repercusiones por el cambio del titular del Ministerio de Economía, mientras que en Brasil para hoy está prevista la sesión del Congreso que puede significar la destitución del otrora todopoderoso jefe de gabinete de Lula, José Dirceu (ver nota aparte). Aunque no está presente en la agenda de hoy, la eventual inclusión de Venezuela en el Mercosur sobrevuela el encuentro en Puerto Iguazú.

Argentina y Brasil coincidieron con Venezuela durante la última Cumbre de las Américas en Mar del Plata en rechazar el proyecto del ALCA, impulsado por Estados Unidos.

Para los analistas políticos de Washington y Nueva York, la partida del ministro de Economía argentino Roberto Lavagna y su sustitución por Felisa Micheli representa un acercamiento de Kirchner hacia su colega venezolano Hugo Chávez. Esto, expresaron, va a complicar aún más las negociaciones de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Por su parte, la cancillería de Brasil dijo ayer que si bien el ingreso de Venezuela al Mercosur ya fue acordada como decisión política, aún falta saber cómo y cuándo se producirá. Estas respuestas comenzarían a develarse en Montevideo, durante la reunión del bloque el 9 de diciembre.