Decisión de Botnia devuelve el conflicto a punto muerto

 SOBRE LAS 13.30 de ayer, cuando promediaba la reunión con el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, y representantes del Pit-Cnt, Fernández recibió el comunicado de la empresa Botnia que confirmaba la paralización de las obras por 10 días. Tras leerlo, su cara lo dijo todo. El secretario de la Presidencia intuyó que las intensas gestiones realizadas en las últimas semanas caerían súbitamente. Horas después lo confirmó, cuando del otro lado del teléfono el jefe de gabinete de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, le dijo que con esa postura de la empresa no estaban dadas las condiciones para concretar la cumbre de Presidentes que, hasta ayer en horas de la mañana, parecía que se concretaría hoy.

A las 17 horas Fernández enfrentó a los medios de prensa, confirmó que la cumbre entre los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner volvió a suspenderse y exhortó a Botnia a recapacitar.

Desde la central de Botnia en Finlandia ayer se resolvió paralizar las obras desde el 7 al 18 de abril. En la decisión, la firma contemplan las repercusiones adversas que tendría en el mundo financiero una suspensión más extensa de los trabajos. Según lo dijo el propio Fernández, la empresa no puso objeción con relación a los costos de la paralización de obras pero sí en las repercusiones bursátiles de su decisión.

En su comunicado, Botnia dejó constancia de que la planta «es la mayor inversión en la historia del país con un total de U$S 1.000 millones, la cual aumentará el PBI en 1,6% y creará, directa e indirectamente, aproximadamente 8.000 empleos».

Fernández se lamentó y retrucó: «Ese plazo exiguo de diez días prácticamente coincide con semana de turismo y ha sido considerado insuficiente por las autoridades argentinas porque obviamente no da, no alcanza para llevar a cabo el estudio» de impacto ambiental que reclama Argentina. Además, «si bien ellos aportan una inversión de U$S 1.000 millones a Uruguay, a raíz de los bloqueos ilegítimos Uruguay ya perdió casi U$S 300 millones».

La mencionada reunión con el Pit-Cnt tenía por objetivo comunicar que la empresa suspendería sus obras y que se haría cargo de los jornales de los trabajadores durante la inactividad con una fórmula que se definiría hoy en una reunión tripartita con delegados de los gremios de la construcción y del metal.

SENSIBILIDAD

Al anunciar la cancelación de la cumbre Vázquez-Kirchner, Fernández insistió en que una de las condiciones para celebrarla era que las empresas «tuvieran el gesto de buena voluntad». Dijo que la cumbre presidencial tenía previsto acordar la conformación de una comisión binacional de tres técnicos por cada país para la evaluación del impacto ambiental.

Según reveló, el plazo de 90 días que había pedido inicialmente Argentina se había reducido a 45 como máximo durante las negociaciones.

«La Presidencia lamenta hondamente que la empresa no haya captado en sus verdaderas dimensiones y alcances la entidad que tiene el conflicto» y «que no haya sido más generosa con el otorgamiento de un plazo», declaró Fernández sin ocultar su molestia con Botnia.

Recordó que el gobierno ha sido siempre «consecuente» al garantizar, por «seguridad jurídica, «la construcción de las plantas en la localización original». «Eso, en el documento binacional que habíamos preparado, ni siquiera se discutía, se daba por aceptado», recalcó Fernández. Insistió en reclamar a la empresa que «recapacite» y pidió, sin rodeos, un plazo mayor que «nos permita salir pacíficamente del diferendo, porque de eso se trata, sin necesidad de apelar a la Justicia».

«El gobierno uruguayo, lo que hizo, fue pedir, exhortar, solicitar, no como imposición sino como gesto de buena voluntad, una suspensión temporaria de las obras para que esas dudas que tiene Argentina y que no tiene Uruguay puedan ser despejadas», agregó.

«Amén de un interés puramente comercial, hay que mirar y pensar también un poquito en otros aspectos», subrayó. Fernández se sintió «decepcionado» por la «falta de sensibilidad» de la empresa.

Pese al revés, Fernández dijo que el diálogo con el gobierno argentino sigue «abierto». La Presidencia sigue abocada a buscar una solución al conflicto que amenaza con agudizarse si surgen nuevos cortes de ruta.