Decisivo encuentro de la ‘diplomacia eléctrica’

POR G. MALVASIO Y A. NOGUEIRA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

Anoche llegaron a Buenos Aires los negociadores argentinos que procuran un acuerdo con Brasil para el suministro de electricidad en medio de la actual crisis energética. En Uruguay nadie conocía ayer el resultado de una instancia crucial para poder acceder a una parte de esa electricidad para el sistema local. La “diplomacia eléctrica” regional tendrá hoy un cónclave decisivo en la capital porteña en esta materia plagada de interferencias políticas y acuerdos técnicos abtrusos.

El ministro de Industria, José Villar, el presidente de UTE, Ricardo Scaglia, y los principales gerentes de la empresa eléctrica estatal se levantarán hoy esperando la confirmación de su encuentro con el Secretario de Energía Argentino, Daniel Cameron para cerrar un acuerdo complementario al que, eventualmente, hayan alcanzado los socios mayores del Mercosur. Y si ese acuerdo no se concretó, pondrán en marcha alguna alternativa, que siempre apuntará a obtener, de alguna manera, la preciada electricidad de que dispone Brasil, aún cuando esta sea de origen térmico, de las ocho o nueve plantas a carbón o gas que tiene el país norteño en el sur.

Según los precios de mercado, la electricidad brasileña podría llegar a Argentina a un precio entre los US$ 38 y US$ 50 el megavatio hora (MWh). Pero la negociación entre los países grandes de la región no se agota en los precios. Hay peajes que pactar por el uso de las redes brasileñas y por la interconexión de 500 MWh entre ambos países que pertenece a la española Endesa.

Argentina y Brasil tiene un cierto acuerdo en funcionamiento hasta el 30 de abril y se proponen cerrar uno definitivo desde el 1º de mayo. El gobierno de Kirchner, que sigue tratando de capear el temporal que le generó la confrontación con las petroleras privadas que reclaman una adecuación de las tarifas a la realidad, solo espera apelar a la electricidad brasileña en situación extrema.

Uruguay procura acceder a parte de esa electricidad (o a toda si Argentina no la usa) porque sigue resultando un buen negocio.

Ese fluido permitirá apagar las onerosas centrales de La Tablada, que producen a un costo de US$ 60 a US$ 90 el megavatio y ahorrar el agua de las represas que hoy es más cara que la propia electricidad térmica.

El valor de esa agua se calcula por franjas y de acuerdo a su disponibilidad y hoy el costo del megavatio hora de generación hídrica trepó a los US$ 100, según se informó en UTE.

Cameron. Cameron dijo ayer que su país vive una “crisis energética pero no una emergencia” y confirmó que habrá una recomposición del precio del gas en un proceso que concluirá a mediados de 2005 sobre los consumos industriales y de las usinas térmicas. Adelantó también que el proceso de incremento de las tarifas para el resto de los usuarios se extenderá hasta diciembre de 2006. Durante una exposición ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, el jerarca garantizó el suministro de gas durante el invierno para las residencias, comercios e industrias argentinas con contratos firmes. Para las industrias con contrato interrumpible señaló que probablemente tengan problemas de abastecimiento durante 60 a 75 días, cuando lo normal son recortes de entre 20 a 25 días. Cameron precisó que se priorizará el requerimiento de gas argentino ante las exportaciones, al referirse a la situación con Chile.