Defensa de Rusia a plan nuclear de Teherán.

La visita de Putin a territorio iraní mantuvo la coherencia de su retórica sobre el polémico programa nuclear de Teherán.Putin señaló que «los iraníes están cooperando con las agencias nucleares rusas y los principales objetivos son pacíficos».El gobierno iraní ha sostenido desde el principio que el plan atómico -fundamentado en el enriquecimiento de uranio- tiene fines pacíficos, pese a los cuestionamientos y amenazas de sanciones que desde Occidente -con Estados Unidos y el Consejo de Seguridad de la ONU a la cabeza- surgen cada vez con mayor insistencia ante la percepción de que ese programa procura la fabricación de armas.Las declaraciones del presidente ruso representan esa actitud de indiferencia ante las presiones internacionales para que el Kremlin y China aprueben la aplicación de nuevas sanciones contra Teherán.Los intentos del presidente francés, Nicolas Sarkozy en su visita a Rusia, y las tratativas de la canciller alemana, Angela Merkel, de obtener el respaldo de Putin a sus planteos de aplicar nuevas penas, quedaron por el camino.Moscú está lejos de tomar una determinación de este tipo; el gobierno ruso está construyendo una central nuclear en Buchehr, en el Sur de Irán. Esto se suma a la invitación para que el gobierno del presidente Ahmadinejad se sume al proyecto internacional de enriquecimiento de uranio que desarrolla en Siberia.Las razones para esta negativa trascienden el exclusivo interés por el tema atómico. Teherán se ha convertido en un muy buen cliente en el área militar para Moscú.A finales de 2005, el Kremlin anunció la venta a Irán de 30 sistemas de defensa antiaérea Tor M-1 por valor de 700 millones de dólares en los próximos tres años.REUNIDOS. En este contexto, Putin llegó ayer a la capital iraní bajo fuertes medidas de seguridad y en medio de una trama que lo involucraba como posible blanco de un atentado. El rumor, surgido de los servicios secretos rusos, no se confirmaron pero al menos obligaron al presidente a modificar el cronograma de su viaje, postergando la visita 24 horas.El motivo de este arribo radicaba en la cumbre de los estados del Mar Caspio, en la que la defensa a Irán de parte de todos los asistentes fue la principal conclusión.Además del líder iraní, y su par ruso, los jefes de estado de Azerbaiján, Turkmenistán y Kazajistán suscribieron una declaración en la que se comprometen a no colaborar con quienes lancen una operación militar contra algunos de esos estados -sobre todo pensando en un asalto bélico a Irán como especulan algunos candidatos presidenciales a la Casa Blanca- y a respaldar el uso de la energía nuclear con fines civiles en el marco del Tratado de No Proliferación.»Las actividades nucleares pacíficas deben ser autorizadas», resaltó Putin.En conferencia de prensa, el mandatario dijo que los países del Mar Caspio deben evitar que sus territorios sean utilizados en caso de «agresión a otro estado». Quizá, sea una referencia implícita a la intención de Estados Unidos de instalar en Europa Oriental un escudo antimisiles, algo que el Kremlin ha descartado tajantemente, incluso hace pocos días tras la reunión entre el mandatario ruso y la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice.El grupo de países del Mar Caspio muestra de este modo un posicionamiento conjunto, sin fisuras, ante eventuales «amenazas» extranjeras.No obstante, dentro del bloque existen aún temas importantes por resolver. Los estados miembros aún no llegan a un acuerdo sobre la división del Caspio -situación indefinida desde la caída de la Unión Soviética en 1991-, un mar con una importancia estratégica significativa: es señalada como la tercera reserva mundial de energía, en vista de sus vastos yacimientos petrolíferos.Este enclave también representa un punto de interés para Washington, desde donde se proyecta la instalación de un gasoducto en el Caspio sin atravesar territorio ruso, pero sus planes podrían fracasar si estos estados cierran filas como bloque opositor monolítico.