DESAFIO | Es necesario que se atenúen los incrementos de las remuneraciones en la próxima ronda

JORGE REBELLA
Si bien el carácter expansivo de la política fiscal no perseguía un fin contracíclico, la expansión del gasto y de la inversión pública ha contribuido a sostener el nivel de actividad económica, afirmó Alfonso Lema, socio director de Deloitte S.C. Este economista y sus colegas Pablo Rosselli, director de dicha consultora, y Florencia Carriquiry, gerente del Departamento de Asesora-miento Económico, analizaron los principales desafíos en materia macroeconómica que deberá enfrentar la nueva administración que asumirá el 1o de marzo próximo. A continuación un resumen de la entrevista.
-Las primeras proyecciones oficiales de la economía uruguaya para el año 2010 prevén una expansión de 3,5% del PIB. ¿Coincide con esa estimación?
Pablo Rosselli-En realidad, nuestras últimas proyecciones apuntan a un crecimiento algo mayor que 3,5% para 2010. En concreto, esperamos que el PIB uruguayo crezca afeo más de 4% el año próximo. Se trata de un ritmo de crecimiento menor al registrado entre 2004 y 2008, cuando la economía uruguaya creció a tasas de casi 7% anual en promedio, aunque alto en términos históricos.
-¿Cuáles son los factores que impulsarán el crecimiento económico el año próximo?
PR-El contexto externo ha mejorado sensiblemente en los últimos meses, configurándose un escenario favorable para la captación de los flujos de inversión por las economías emergentes. Además, los precios internacionales de las materias primas que Uruguay exporta se siguen situando en niveles elevados en términos históricos, pese a la corrección que se produjo el año pasado desde niveles que eran insosteniblemente altos. A este panorama positivo del marco externo se le suma una buena perspectiva en términos de la demanda interna, que se verá alentada por el aumento sostenido de los salarios y por altos niveles de empleo.
-¿Cómo prevé que evolucione la inversión privada el año próximo?
Alfonso Lema-En un marco de fuerte expansión de la economía, la inversión creció significativamente hasta 2008. Empero, el deterioro de expectativas y la mayor incertidumbre que trajo aparejada la crisis internacional afectó de manera notoria la inversión privada este año. A nuestro juicio, en 2010 la inversión privada retomaría un mayor dinamismo, en un contexto de mejora de expectativas y de fuerte ingreso de capitales.
-En los últimos años, la mayor parte de las inversiones productivas se ha realizado con capitales propios de las empresas o con fondos que las empresas extranjeras han traído al país ¿Habrá una mayor participación de la banca en el financiamiento de proyectos?
AL-Una parte considerable de la inversión se seguirá financiando con fondos de las empresas. Además, nuestro país probablemente continuará captando niveles elevados de inversión extranjera directa. Sin embargo, también esperamos una mayor participación del crédito bancario. En relación a la demanda de crédito, 2009 fue un año de menor generación de fondos. Desde el lado de los bancos, con el fuerte descenso de las tasas de interés que se produjo en la segunda mitad de 2008, las instituciones necesitan expandir el crédito al sector privado no financiero porque han perdido una significativa fuente de ingresos que antes obtenían de la colocación de excedentes a tasas internacionales de interés, que ahora están en torno a apenas 1% anual.
Desafíos
-¿Cuáles serán los principales desafíos macroeconómicos que deberá enfrentar el nuevo gobierno?
AL-El principal desafío macroeconómico estará en la política salarial. En concreto, es necesario que se procese una moderación de los aumentos de las remuneraciones en la próxima ronda de Consejos de Salarios. En 2009 el salario medio real subirá más de 7% y acumularía así un incremento de casi 30% desde los mínimos alcanzados en 2004. En ese fuerte aumento de salarios de los últimos años, hubo mucho de recuperación desde niveles que. eran extraordinariamente reducidos luego de la crisis de 2002-2003. Al cierre de 2009 los salarios se ubicarán en torno a los niveles máximos de fines de la década del noventa.
Si bien esperamos que la economía crezca en los años venideros, es previsible que lo haga a tasas sensiblemente menores a las que prevalecieron entre 2004 y 2008. Asumiendo que el PIB aumente en los próximos años a un promedio anual de 3,5% -en línea con lo que estimamos es la tasa de crecimiento sostenible a largo plazo en nuestro país-, las subas de salarios deberían moderarse si se quiere guardar una relación razonable entre los salarios y la evolución de la productividad y si se desea dejar espacio para que, junto con la suba de los salarios, se siga observando un aumento de la ocupación.
-¿Qué otros retos se le plantearán a la nueva administración en el plano macroeconómico?
PR-Si en las próximas rondas de negociaciones colectivas no se logra moderar el ritmo de aumento de los salarios, hay un riesgo de que se produzca un recalentamiento de la economía con un incremento de las presiones inflacionarias, tanto por una expansión demasiado intensa de la demanda interna como por una presión de costos en los sectores no rransabhp; que con la economía en expansión podrían trasladar las subas de salarios a los precios. Si así fuera, el Banco Central se vería en la necesidad de endurecer significativamente la política monetaria, lo cual llevaría a una apreciación excesiva de la moneda con efectos negativos sobre la rentabilidad exportadora a corto plazo y a mediano plazo sobre la actividad económica en su conjunto.
Política fiscal
-¿Cómo ve el actual comportamiento de las cuentas públicas?
Florencia Carriquiry-Las cuentas públicas presentan una tendencia de deterioro desde mediados de 2007. En los últimos doce meses a septiembre de este año, el déficit fiscal se ubicó en 2,1% del PIB frente a un déficit de 1,5% en 2008 y a un resultado equilibrado al cierre de 2007. Este aumento del déficit fiscal obedece a una reducción del superávit primario, es decir antes del pago de intereses de la deuda que, a mediados de 2007, superaba los cuatro puntos del producto cuando ahora se sitúa apenas en 0,5%. En un lapso de dos años, el superávit primario bajó en aproximadamente cuatro puntos del PIB.
-¿A qué atribuye el deterioro
de las cuentas públicas de los último&dosaños?
PR-La política fiscal adoptó un sesgo expansivo que se hizo muy notorio a partir de 2007. De todos modos, una parte considerable del descenso del superávit primario registrado en los últimos dos años es de carácter relativamente transitorio. En particular, la falta de lluvias que se observó desde inicios de 2008 hasta hace unas pocas semanas tuvo un fuerte impacto de manera directa en las cuentas de UTE y de manera indirecta en las de Ancap, que financió parte del consumo de combustibles de UTE.
Ese deterioro de las cuentas de las empresas tiene un triple impacto en las cifras fiscales. Las empresas vuelcan menos dividendos a Rentas Generales, pagan menos impuesto a la renta y retienen menos utilidades. Considerando el consolidado de UTE y Ancap, esos tres factores explican una reducción del superávit primario equivalente a 3% del PIB en los últimos 24 meses. Es decir que de un deterioro de 4% del PIB en dos años, tres puntos se explican por la menor contribución de UTE y Ancap. Por cierto, la comparación con 2007 tiene cierta arbitrariedad, sobre todo en la medida que 2007 fue un año excepcionalmente bueno en materia de generación hidroeléctrica. De todas maneras, esos cálculos ilustran que hay un componente transitorio importante en el deterioro de las cuentas públicas.
FC-Eso no significa ignorar que la política fiscal adquirió una tónica marcadamente expansiva. En los últimos dos años, el gasto del gobierno central se incrementó en un monto equivalente a un 2% del PIB, aún cuando el producto acumuló una fuerte suba, muy superior a la que resulta sostenible a largo plazo. Si bien los ingresos del gobierno central también aumentaron, el resultado se deterioró como consecuencia de la expansión del gasto y ello explica una disminución del resultado primario en aproximadamente un punto del PIB. El carácter expansivo de la política fiscal se advierte con más claridad cuando se observa la evolución del gasto primario en relación al producto, considerando una estimación del nivel de actividad corregido ptir el ciclo económico, lo que en la jerga de los economistas se llama el PIB potencial o de largo plazo. En esa medida, el gasto público subió desde niveles que quizás eran insosteniblemente bajos en 2004 -el 16,7% del PIB- porque los salarios estaban en los mínimos de los últimos veinticinco años, hasta un 19,1% del producto en 2009 que es un nivel alto en términos históricos, similar al que teníamos en 2001, pero bastante menor al máximo de 1999.
-¿Cómo cerrará el balance fiscal este año?
FC-Hasta hace unas semanas esperábamos un déficit fiscal de 3% del PIB para 2009. Sin embargo, con las fuertes lluvias de este mes, las cuentas de UTE mejorarán notoriamente en el último tramo del año. Por eso, en principio, estimamos que el gobierno no tendrá dificultades para cumplir con su proyección de un déficit de 2,6% del PIB.
-Frente a ese panorama fiscal, ¿es aceptable tener un mayor déficit para impulsar políticas que reactiven la economía en un escenario de baja del ciclo económico?
AL-En el último año hemos visto un aumento de los déficit fiscales en todo el mundo porque los gobiernos emplearon la política fiscal para compensar al menos parcialmente los efectos negativos de la crisis internacional sobre el nivel de actividad económica en cada país. En el caso de Uruguay, aun cuando es claro que el carácter expansivo de la política fiscal no perseguía un fin con-tracíclico porque las decisiones se tomaron cuando la economía crecía, no es menos cierto que, finalmente, la expansión del gasto y de la inversión pública ha contribuido a sostener el nivel de producción. La clave, en todo caso, está en evaluar la sostenibilidad del actual nivel del gasto público; en otras palabras, en evaluar si se deberán adoptar medidas de ajuste que tengan luego un efecto negativo sobre la economía uruguaya.
Medidas de ajuste
-¿Deberá el nuevo gobierno efectuar un ajuste fiscal al inicio de su gestión?
PR-Se deberá moderar sensiblemente la suba del gasto público y lograr una recomposición del resultado fiscal primario. Su nivel actual, que se sitúa en torno a 0,5% del PIB, no es compatible con el objetivo de continuar reduciendo la deuda pública en relación al producto. Desde esta perspectiva, será necesario conseguir mejores resultados fiscales en los próximos años. Hacia 2011 deberíamos estar pensando al menos en retornar a cifras de equilibrio fiscal como teníamos en 2007. En este sentido, el contexto de recuperación económica que se avizora a mediano plazo representa una oportunidad muy propicia para que el sistema político acuerde establecer algún tipo de regla fiscal. Ella debería permitir un comportamiento anticíclico del gasto público, el que debería vincularse con el ritmo de crecimiento de largo plazo del PIB.
-Pero, ¿cuál es su pronóstico de un ajuste fiscal en lo que hace específicamente a 2010?
PR-Consideramos que no habrá necesidad de adoptar medidas de ajuste importantes. Con la economía retomando una senda expansiva, los ingresos tributarios crecerán a buen ritmo. Por otro lado, la inversión pública tiende a disminuir al comienzo de cada administración. Entonces, con una moderación de los ajustes salariales y asumiendo lluvias normales, pensamos que las cuentas públicas comenzaran a mejorar el año próximo, aunque eso también dependerá de las decisiones que se adopten en materia tributaria.