Descartan que crisis bursátil golpee al país en corto plazo

Gobierno, analistas y operadores coinciden en que los efectos sobre Uruguay de una crisis continuada en los mercados bursátiles y de una recesión de la economía estadounidense, serían que el precio de las commodities que el país exporta bajen y que se restrinja el acceso al crédito.

«En 2008 en general (los efectos) no son preocupantes», dijo Alvaro Correa, director del Banco Central al ser consultado por El País. Agregó que «incluso en la inflación pueden ser positivos por un enlentecimiento del crecimiento de los precios de las materias primas o una baja menor, que no va a tener efecto negativo en las exportaciones porque los precios de los commodities que Uruguay exporta están volando».

Asimismo sostuvo que «si se pararan los créditos, Uruguay no tiene vencimientos importantes en 2008, 2009 y hasta 2010. Además estamos en un nivel bueno de reservas».

Para el economista Marcelo Sibille de KPMG, «felizmente Uruguay reperfiló sus vencimientos de deuda, con lo cual en el muy corto plazo no afrontaría costos muy elevados en el mercado financiero al no tener urgencia para salir a buscar fondos externos».

En tanto, el integrante de las consultoras Cinve y CPA, el economista Adrián Fernández, opinó que mientras los bancos centrales (de EE.UU. y el europeo) sigan inyectando liquidez la crisis «no debería preocupar demasiado».

Andrés Escardó, de Rospide Sociedad de Bolsa, sostuvo que «es posible que las economías emergentes, como la uruguaya, no sientan un impacto directo en lo inmediato, quizás tan solo en la cotización de sus activos de deuda soberana». Sin embargo también admitió que «en el mediano plazo es en un crecimiento económico más débil del esperado donde verificaremos las consecuencias».

Para Fernández, Uruguay «no tiene mucha exposición» tanto a nivel público como privado, a una crisis bursátil en el corto plazo. Empero, señaló que en el mediano y largo plazo se puede dar un efecto de reducción de inversión extranjera sobre los países emergentes.

Correa admitió que «en el mediano plazo puede haber menor inversión extranjera», pero subrayó que «es muy aventurado establecerlo ahora. Este nivel fuerte de inversiones debería enlentecerse un poco, pero si los inversores no encuentran buenas oportunidades en otros lados, tanto en Uruguay como en Argentina y Brasil es posible seguir creciendo en materia agrícola», dijo.

Sibille afirmó que «en el mediano plazo, si se agudiza la situación financiera y se retrae el flujo de capitales, el costo financiero será inevitable».

Según Fernández, una recesión en EE.UU. traería efectos contrapuestos. Afirmó que la situación «afecta los precios de los commodities, pero tiene partes positivas como la baja del precio del petróleo».

Para el analista, tanto el enlentecimiento de la economía europea como las señales recesivas en EE.UU. se solucionan con disminuciones en las tasas de interés, lo que «en general es favorable a Uruguay».

Una visión diferente es la de Alfonso Lema, socio de Deloitte, quien dijo en radio El Espectador que «si continúa bajando la tasa de referencia en EE.UU., la diferencia entre las tasas de interés en Uruguay y en EE.UU. tenderían a ampliarse». Esa mayor diferencia «generaría presiones adicionales para que se aprecie nuestra moneda».

«Si se amplía la diferencia a favor de los instrumentos en pesos, entonces los agentes tienen incentivos para hacer cambios en su portafolio», explicó.

Sibille puntualizó que el impacto de una recesión en EE.UU. «será directo por una menor demanda» de ese país que es el segundo importador de Uruguay, «pero también será indirecto por el impacto que tendría la recesión de EE.UU. sobre otros países que importan de Uruguay».