Deuda en el 60% del PBI en el quinquenio, dijo Astori.

El secretario de Estado señaló que el endeudamiento es de los mayores problemas que afronta el país y subrayó que lo encara con “seriedad y sacrificio” por lo que su camino “es hoy respetado y valorado muy positivamente, tanto por los organismos financieros multilaterales, como por los mercados financieros internacionales”.

Astori ratificó el compromiso de transitar por el camino de la sustentabilidad de la deuda y ratificó que se buscará “la aceptación de un mercado del que no podemos prescindir, ni ahora, ni tampoco en el futuro”.

“El Uruguay tiene hoy un capital intangible de enorme valor: el respeto con el que se observa su esfuerzo. Y ese capital hay que cuidarlo y seguir alimentándolo, porque es un formidable antecedente para asegurar sustentabilidad al camino a recorrer, mientras se sigue contando con el apoyo de los mercados”, dijo a los gobernadores del BID, a los que anunció que se esta “muy cerca” de la concreción de nuevos acuerdos con los organismos internacionales de crédito . Recordó también que procurará que esa asistencia deje de ser imprescindible en el futuro.

“El gobierno se propone reducir la relación deuda-producto a alrededor de 60% durante el transcurso de los próximos cinco años”, señaló. “Ello sólo sera posible si logramos incrementar sustancialmente la inversión y logramos, así, un ritmo de crecimiento sostenido muy superior al que ha venido exhibiendo el país”, subrayó.


Tiempo de cambio. Astori recordó que el triunfo de la izquierda en Uruguay “significa un profundo cambio político” tras 170 años de gobierno de los partidos históricos lo que “entraña una enorme expectativa y también mucha esperanza en nuestra sociedad”.

El ministro señaló que persisten problemas como el del endeudamiento, y dijo que hay “graves problemas cuantitativos y cualitativos de empleo” lo que es una “verdadera polea de trasmisión de pobreza, desigualdad y exclusión”. El camino para superar esta situación, dijo, es “la continuación de un camino de cumplimiento estricto de las obligaciones contraídas: fortalecer la inversión productiva y el crecimiento, lo que exige estabilidad y –por lo tanto– una muy prudente conducta fiscal”.

“Este es el gran desafío que asume, en realidad, la izquierda desde su visión transformadora”, señaló. “Hay que demostrar que es posible alcanzar las grandes finalidades históricas por las que se luchó toda la vida, practicando políticas económicas serias, que respeten y cuiden los equilibrios macroeconómicos básicos, asegurando estabilidad y solidez a mediano y a largo plazos”, dijo.


Confianza. Astori rubricó que el propósito del gobierno es “inyectar confianza”, tanto en lo interno como en lo externo.

“Para un país pequeño como el Uruguay, que debe mantenerse abierto al mundo porque en ello le va la vida, es fundamental tener la humildad de reconocer que esa confianza tendrá que tener una importante base interna, pero también tendrá que ser compartida por quienes nos observan desde afuera”, dijo.

Reseñó ante la asamblea del BID el gobierno realizara reformas estructurales “que han sido reiteradamente postergadas” que referirán “a la creación de un ambiente adecuado de inversiones, a cambios en el sistema financiero y particularmente en la banca estatal, en el funcionamiento del sector público, en el sistema tributario y su administración, y también en algunas áreas del sistema provisional” de las cajas paraestatales.

Reiteró que Uruguay seguirá “practicando una política monetaria y cambiaria flexible, flotando y caminando hacia metas de inflación”, evitando “errores del pasado” como, “la combinación entre tipo de cambio fijo, desequilibrio en las cuentas públicas y endeudamiento para financiar la brecha fiscal”.