Devaluación en Brasil no tendrá impacto severo en economía local.

POR LEONARDO DIESTE DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

La economía uruguaya se verá perjudicada si Brasil afronta una devaluación de su moneda frente al dólar, aunque el país se encuentra mejor posicionado para hacer frente a esa situación que lo que estaba en 1999, según la visión de analistas económicos consultados por El Observador.
El factor principal para ese cambio de condiciones radica en la diversificación de los destinos de las exportaciones uruguayas, que si bien tienen al país norteño como principal plaza de colocación de productos, representan la mitad de la participación que tenía a fines de la década de 1990. Las exportaciones con destino al país norteño en 1998 representaba el 33,8% del total, mientras que en el año móvil cerrado en setiembre de este año, alcanzaron a 16,5% de las ventas al exterior.

En enero de 1999, la devaluación del real afectó profundamente la economía uruguaya y fue el preámbulo de la crisis acaecida en 2002.

Al finalizar el año 1999, el dólar se había apreciado 48,5% frente al real, mientras que frente al peso lo había hecho un 7,29%, lo que trajo una significativa pérdida de competitividad de los productos uruguayos ante su principal mercado.

En tanto, partir de la profundización de la crisis financiera internacional, el real registró este año una fuerte pérdida de valor con respecto al dólar, y lo mismo ocurrió, aunque en menor mediada, con el peso. El dólar se apreció a la fecha frente a la moneda brasileña 47,92% desde agosto, y en lo que va del año aumentó su valor 30,28%.

Por su parte, la moneda estadounidense se apreció 19,08% con respecto al peso, desde agosto, y acumuló un alza de 6,31% desde comienzos de año.

Diferencias. La diferencia principal de las dos situaciones se sustenta en la relación comercial actual frente a la de 1999, señaló Gabriela Mordecki, coordinadora del Área de Coyuntura del Instituto de Economía. “En 1999 teníamos una gran parte de las exportaciones al Mercosur, más del 50%, con Brasil un poco más que Argentina, y ahora es la mitad”, explicó.

En aquel momento las exportaciones a Brasil estaban constituidas básicamente por productos agropecuarios como lácteos, arroz y carne, y actualmente principalmente se le exportan productos químicos y plásticos, cuyos precios están vinculados a la evolución del valor del petróleo, señaló Mordecki. “Pero si hay un cambio en los precios relativos muy fuerte esos sectores se verán perjudicados”, dijo.

En cuanto a terceros mercados, en los que Brasil podría volverse más competitivos que Uruguay, como por ejemplo en las ventas de carne, Mordecki indicó que en esos sectores existe mayor segmentación y “Uruguay ha logrado entrar en algunos segmentos de mayor calidad y en mercados libres de aftosa a los que Brasil no tiene acceso, como Estados Unidos”.

Pablo Moya, de la consultora Oikos, coincidió en señalar que la principal diferencia entre la situación actual y la verificada en 1999 con respecto a Brasil es el flujo comercial con nuestro vecino del norte. Por otro lado, estableció que, a partir de la última medición del tipo de cambio real difundida por el Banco Central (BCU), se estaría en una situación de equilibrio con respecto a Brasil, “que no era lo que sucedía en 1999”. Moya dijo que existirán “sectores más afectados que otros, pero Uruguay va a continuar teniendo un intercambio fluido con Brasil”.

Moya calificó de “cauto” el accionar del gobierno ante la coyuntura y dijo que “uno tiene una ingeniería financiera acotada y el gobierno está viendo dónde aplica los recursos que tiene”. El país está mejor posicionado para enfrentar shocks negativos del exterior y “no nos van a pegar tan fuerte como en 1999, pero no estamos blindados ni mucho menos”, expresó Moya.

Para diferenciar los efectos negativos del exterior que enfrentaba Uruguay la década pasada y en la actualidad, el economista Pablo Roselli, de la consultora Deloitte, distinguió los génesis de ambos shocks.

La crisis de 1999 tuvo una combinación de precios internacionales muy bajos y una devaluación muy fuerte en Brasil, mientras que el shock que se vive actualmente se gesta en los mercados desarrollados y “probablemente marque que la economía mundial va a pasar por un período notoriamente más severo que el de 1999 y los años siguientes”, señaló.

Lo más importante hoy es cuál es el grado de flexibilidad macroeconómica que tienen los distintos países para enfrentar los efectos negativos que vengan del exterior, señaló Roselli. “Lo que estamos viendo es que Brasil está aplicando una política monetaria que contempla una depreciación fuerte de su moneda, mientras que Uruguay está procesando una depreciación más leve, tanto con respecto a la devaluación que se está registrando en Brasil como en otros países”, agregó Roselli. “Uruguay hoy está mejor preparado para enfrentar un shock externo que lo que estaba en 1999; de todas maneras la clave está en que no se acumulen desequilibrios en el frente fiscal y en la competitividad”, indicó. El punto de partida es mejor, lo importante es el camino que se siga, sentenció.