Disciplina fiscal sin caída del salario real y con más inversión

El subsecretario de Economía, Mario Bergara, afirmó ayer que para el gobierno “tocó fondo” la estrategia de lograr un incremento del superávit primario en base a una reducción salarial y a contener la inversión pública. Dijo que antes de que finalice la elaboración del proyecto de presupuesto quinquenal, prevista para agosto, se iniciará el proceso de reforma de la Dirección General Impositiva (DGI), al tiempo que informó que este año se instrumentarán una batería de medidas dirigidas a fortalecer al Banco Central del Uruguay (BCU).
Estos anuncios fueron efectuados durante el cierre de las VII Jornadas de Coyuntura Económica Regional y Nacional, en la que Bergara brindó detalles de los lineamientos y prioridades de la política económica del nuevo gobierno.

Bergara enfatizó que el objetivo esencial del gobierno es lograr un crecimiento sostenido de la economía, que “pasa por una mejora en la calidad y cantidad del empleo y por generar un ámbito propicio para la inversión”.

Señaló que un contexto de crecimiento permitirá atacar los problemas de indigencia y pobreza que “se multiplicaron a partir de la crisis de 2002”.

“Si las emergencias sociales se combaten a tiempo, las chances de revertir la pobreza serán mayores y los costos para el Estado serán menores”, dijo.

Indicó que para esta tarea “resulta clave” conseguir el objetivo de duplicar la tasa de inversión durante el período de gobierno.

Sostuvo que para ello el gobierno se compromete a generar un “ámbito de negocios adecuado para el inversor en base a reglas claras y bien específicadas”.

Bergara aclaró que otro de los grandes compromisos del gobierno estriba en mantener una rigurosa conducta en el manejo de las cuentas del Estado, producto de un escenario de fuerte restricción financiera a raíz de un elevado endeudamiento público.

“Vamos a evitar un manejo irresponsable de las cuentas públicas porque entendemos que es un prerrequisito para desarrollar las reformas de carácter estructural”, dijo.

No obstante, expresó que el gobierno es consciente de que las metas de superávit fiscal “no se pueden conseguir más” en base a una reducción de la masa salarial o de contención de la inversión pública.

“Ya no hay más forma de apretar el superávit primario en función de una reducción salarial o que no tengamos más inversión pública. Para nosotros esta estrategia tocó fondo. Hay inversión pública que es sustancial para la producción y la economía, como la que está vinculada a la infraestructura”, afirmó.

Por otra parte, Bergara dijo que el gobierno se propone resolver antes de que se presente en el Parlamento el presupuesto quinquenal el proceso de reforma de la DGI. Esta reforma implica, básicamente, la dedicación exclusiva de sus funcionarios en base a un régimen de incompatibilidad orientado a evitar que algunos profesionales dejen de cumplir actividades para empresas privadas. Implica además una drástica simplificación en el número de los tributos.

“En la DGI sucede algo que si uno lo explica en otros lugares del mundo nadie lo va a creer: hay profesionales que recaudan impuestos para el Estado y al mismo tiempo asesoran a las empresas que deben pagar esos tributos. En algunos momentos esta tarea la cumplen hasta de forma reglamentada”, señaló.

En cuanto a la depuración de impuestos que aproximadamente implicará la eliminación de al menos 16 tributos nacionales, Bergara dijo que esta tarea se hará de forma gradual. Fundó esta apreciación en que “la limpieza” de tributos no se puede hacer inmediatamente, porque en un escenario de restricción fiscal “cualquier monedita sirve”.

Asimismo, dijo que a corto plazo el gobierno se propone “terminar con los conflictos de intereses” que se verifican en las excesivas tareas que debe cumplir el BCU. Indicó que las medidas diseñadas para la autoridad monetaria están orientadas a fortalecer la autonomía bancocentralista en base a enfocar sus actuación “en una lógica centralizadora de la regulación financiera”.

En esta línea, afirmó que la reforma apuntará a que las decisiones referidas a la política monetaria, a la regulación y supervisión financiera y a la administración de mecanismos de resolución de bancos con problemas, sean adoptadas “por tres instituciones con cabezas separadas”, cuyo conflictos de objetivos se expresen en el BCU “de manera transparente y explícita”. “Hoy rige un esquema de funcionamiento donde el que está a cargo de la política monetaria tira para un lado y el de la supervisión financiera tira para otro, y lo único que hace es no cumplir con los objetivos y transformar en esquizofrénicos a los que tiene que tomar decisiones al respecto”.

En un tramo de su discurso, Bergara dijo que uno de los principales logros conseguidos por el gobierno “es haber sido exitoso” en las negociaciones con el FMI, el BM y el BID.

Bergara destacó que Uruguay cerró con el FMI el programa financiero “más grande del mundo” en relación a su PBI.

Por su parte, Fernando Lorenzo –director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía– enumeró tres desafíos del gobierno: aumentar el ritmo de crecimiento de la economía, aumento de la inversión liderada por el sector privado –“es impensable que lo haga el sector público”– y “socializar los frutos del crecimiento haciendo que llegue a todos”.

“No en cualquier escenario internacional se puede cumplir con estos desafíos”, dijo Lorenzo, pero aclaró que las metas del gobierno son “compatibles” con el escenario actual a corto plazo.

Agregó que el acuerdo con el FMI va en línea con un paquete de reformas estructurales que el gobierno considera imprescindibles.

Lorenzo dijo que este año será de “consolidación fiscal”, y mencionó en esta línea la reforma de la DGI, la coordinación entre los agentes recaudadores, la amortización de la deuda flotante con los proveedores del Estado y mejoras en el régimen de compras.

En materia salarial, Lorenzo dijo que el salario mínimo de $ 2.500 fijado por el gobierno es “el piso” para las negociaciones en los Consejos de Salarios. “El Poder Ejecutivo –afirmó– no habilitará ninguna negociación por debajo de eso”. Sostuvo además que las pautas salariales están pensadas para apoyar una recuperación del salario compatible con la política fiscal, para que crezca el empleo y flexibilizar las negociaciones entre trabajadores y empresarios.


Dólar. Bergara dijo que “no habrᔠuna “recuperación” del dólar en los próximos meses. Explicó que las relaciones de cuenta corriente y el componente fiscal en EEUU, en los países europeos y en Japón “pautan una relación de perspectiva que hace que todas las monedas se estén fortaleciendo respecto al dólar”.

En este sentido, opinó que si a Europa y Japón les resulta “complicado” sostener esta realidad “no se le puede pedir a la administración uruguaya” que resuelva este problema que afecta a todas las economías.

De esta forma, Bergara respondió a algunos cuestionamientos a la política cambiaria del gobierno, entre ellos los pronunciados por el ministro de Ganadería, José Mujica, quien, en declaraciones al semanario Búsqueda, dijo que existe “una gran incertidumbre” entre los empresarios debido a que el Ministerio de Economía “no establece estos rumbos con claridad”.

Bergara indicó que el gobierno no se apartará de una política cambiaria que reside en un régimen de flotación.