Dólar reaccionó a la baja debido a medida del BCU.

POR LEONARDO DIESTE DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR

La cotización del dólar reaccionó ayer a la baja después del anuncio realizado el lunes por el Banco Central (BCU) de retomar la utilización de la tasa de interés como instrumento de política monetaria, y fijarla en 10%.
La divisa estadounidense perdió ayer 1,68% de su valor frente al peso, la mayor caída desde el 16 de setiembre, fecha en que la autoridad monetaria anunció que intervendría en el mercado cambiario para combatir las fluctuaciones bruscas del tipo de cambio.

En el promedio de las operaciones interbancarias, el precio de la divisa estadounidense se ubicó en

$ 23,6, el valor más bajo desde el 11 de noviembre del año pasado, cuando se situó en 23,589.

La caída del tipo de cambio es la reacción lógica que los analistas locales esperan de una resolución como la que llevó adelante el BCU.

A través del descenso del precio del dólar –y en menor medida debido al canal crediticio– los analistas consultados por El Observador sostuvieron que se obtendrán resultados positivos en el combate de la inflación. Asimismo, algunas fuentes de mercado valoraron negativamente la medida adoptada y calificaron de erráticas las políticas del BCU (ver recuadro).

Opiniones. A partir del dato de inflación de diciembre, el anuncio del BCU es un “gesto” que indica que la preocupación principal de las autoridades es que la inflación no llegue a 10%, indicó Gabriel Oddone, socio de la consultora CPA Ferrere y director adjunto del instituto Cinve.

Según Oddone “antes hubo una cierta relajación en el objetivo inflacionario en aras de restarle volatilidad al tipo de cambio, ahora eso deja de tener lugar y el BCU está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario” para cumplir con el objetivo de evitar que la inflación alcance los dos dígitos. Según el economista esta medida del BCU sumada a que en la actualidad hay señales a nivel mundial de un freno del proceso de fortalecimiento del dólar –que se refleja a nivel local– “puede suponer una depreciación del dólar” en Uruguay.

Por su lado, Sandra Pérez Ramos, de la consultora Deloitte estima como “probable” que exista una presión a la baja del tipo de cambio, “o por lo menos, que no suba lo que se pensaba que iba a subir”.

Pérez Ramos indicó que anteriormente, el pronostico para fin de año era que el dólar se situaría en $27, y ahora ante la medida anunciada por el BCU, es esperable que la divisa culmine el año un peso por debajo de esa estimación.

En opinión de Ramiro Almada, de la consultora Oikos, la medida de aumentar la tasa en pesos, llevará a que los inversores que están posicionados en dólares, “si la rentabilidad en pesos es mayor, se pasen a moneda local”, lo que “puede presionar a la baja el tipo de cambio”.

Por otra parte, Almada señaló que la suba de tasas provocará, aunque no de manera “muy importante” una baja de la inflación por el canal crediticio. Una mayor tasa de interés llevará a menores créditos para las familias y las empresas, lo que hará que caiga el consumo explicó el analista de Oikos.

Temido 10%. Para Oddone, la economía uruguaya se encuentra en un “vértice”. Por un lado, existen todavía presiones inflacionarias internas que se corresponden con el importante crecimiento del producto en 2008, sumado a precios internacionales altos, cuyas bajas aún no se transmitieron al interior de la economía –excepto los del petróleo– y al efecto de la sequía, explicó.

Por otra parte, estimó que una vez culminada la temporada estival, y al aproximarse el invierno, las presiones inflacionarias comenzarán a ceder por la transmisión de la baja de los precios de los commodities, y por la “abrupta” desaceleración que tendrá la economía.

Lo que el gobierno intenta evitar de todas formas es que en estos primeros meses del año, la inflación anualizada se ubique por encima de 10%, ya que activaría “cláusulas gatillo” en los ajustes salariales, indicó.

Para ello, utilizará todas las herramientas necesarias, que en principio pueden parecer “inconsistentes”, como la tomada el lunes, o apelar a pequeñas “trampitas” como diferir para febrero el ajuste de la cuota mutual.