Dura pelea con Argentina por varios asuntos comerciales

Hoy participarán de las discusiones los ministros Reinaldo Gargano y Danilo Astori, así como sus pares argentinos Jorge Taiana y Felisa Miceli.

Todo comenzó cuando casi sobre el final de la sesión del Consejo Mercado Común, el secretario de Relaciones Económicas de Argentina, Alfredo Chiaradía, pidió la palabra para plantear que el decreto uruguayo que impone aranceles que pueden llegar al 18% a una serie de productos de su país es violatorio del Mercosur.

El funcionario consideró que el decreto, que traba el ingreso de productos de cuatro provincias argentinas que reciben subsidios y aquellos a los que se aplican detracciones superiores al 10% tiene el «agravante» de que se aplica a una sola nación que, además, es integrante del bloque.

Chiaradía advirtió que la medida uruguaya «es francamente muy mal vista» por su gobierno. «No hay al interior del Mercosur ninguna norma vinculada a los incentivos a la producción», dijo en defensa de los subsidios provinciales, por lo que «mal podría haber una penalización para algo que no es infracción».

Contraatacó argumentando que «los parámetros para generar el universo (de productos a los que se aplicarán los aranceles) son muy amplios y el techo de la norma es muy alto», e insistió en que «los derechos a la exportación son instrumentos legales para la Organización Mundial del Comercio».

Además, argumentó que las detracciones pueden formar parte de una política de seguridad alimentaria, son una fuente de ingresos para el Estado argentino y además constituyen una herramienta de política industrial ya que incentivan el agregado de valor a los bienes.

La defensa de la medida uruguaya estuvo a cargo del técnico del Ministerio de Economía, Alvaro Ons. El funcionario explicó a El País que Uruguay considera que las detracciones argentinas abaratan en la vecina orilla los productos a los que se aplican, lo que perjudica la posibilidad de los productores locales de esos bienes de competir en buenas condiciones en el mercado vecino.

Además, argumentó, encarecen materias primas que usan los fabricantes uruguayos y atentan contra la constitución de una zona de libre comercio en el Mercosur.

RESPUESTA. Tras las críticas de Chiaradía, Carlos Amorín, director de Asuntos Económicos de la Cancillería uruguaya, dijo que la producción de las provincias de San Juan, La Rioja, San Luis y Catamarca, compiten deslealmente con la industria local en Uruguay, le restan posibilidades en otras plazas y además provocaron casos de «deslocalización» manufacturera.

Esto implica que industrias que funcionaban en Uruguay se fueron a esas provincias para aprovechar los beneficios que ofrecen. Según Amorín es un tema «viejo» por lo que Argentina no puede decir que la medida es sorpresiva.

Chiaradía, al que franqueaba el subdirector de Integración Económica, Eduardo Sigal, frecuente crítico de Uruguay, había dicho antes que el régimen promocional provincial «está de salida».

Pero ambos países rioplatenses habían cruzado espadas también por otro asunto. Uruguay insistió ante Argentina que debe cumplir un fallo arbitral que la obligaba a levantar la prohibición de importar neumáticos remoldeados.

Chiaradía argumentó que a la brevedad se aprobará legislación en el Congreso para levantar esa medida que afecta a la empresa uruguaya Serisur y que no ve inconvenientes para que se dé ese paso.

Sin embargo, el subdirector de Integración y Mercosur de Uruguay, Nelson Fernández, aseguró que Argentina está incumpliendo en forma «contumaz» un fallo de un tribunal arbitral del bloque.

Dijo también que el gobierno de Kirchner no ha enviado aún el proyecto de ley comprometido aunque ya pasaron varios meses del dictamen del tribunal que es de cumplimiento obligatorio.

COORDINACION. Por otro lado, Uruguay y Paraguay están coordinando acciones y eso puede derivar en la elaboración y presentación conjunta de documentos de trabajo para las deliberaciones que se celebran estos días en Brasilia.

Emilio Giménez, vicecanciller guaraní, dijo a El País, que los intereses de los dos países «son complementarios», ya que ambos sufren asimetrías dentro del Mercosur y, fundamentalmente, se ven limitados por el reducido tamaño de sus respectivos mercados internos.