Duro debate entre Rajoy y Zapatero en España.

Por primera vez desde 1993, cuando se enfrentaron Felipe González y José María Aznar, España vivió un debate televisado entre los dos principales postulantes a las elecciones del 9 de marzo. En esta ocasión, los contendientes fueron Rajoy y el actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista (PSOE), quien busca la reelección. Sobre cinco ejes giró el encuentro, de una hora y 45 minutos de duración: economía y empleo, políticas sociales, política exterior y seguridad, política institucional y retos del futuro. La dureza, los reproches mutuos y las «pasadas de factura» fueron una constante del debate.

La economía, lo que hoy preocupa más a los españoles, fue el primer tema a tratar. Aquí fue bien definida la estrategia de cada uno, apoyados ambos en gráficas. Zapatero defendió los logros a lo largo de su gestión: un crecimiento promedio de la economía de un 3,7%, la creación de tres millones de puestos de trabajo y una tasa de desempleo que bajó -en los cuatro años de su gestión- de un 11,5% a un 8,5%. «Hemos creado 2.000 puestos de trabajo por día», dijo el presidente de gobierno.

«Hable de lo que le importa a los ciudadanos», fue la respuesta de Rajoy. El líder del PP puso énfasis en el actual momento de la economía española, muy ralentizada, mencionando que durante enero 4.500 personas quedaron sin empleo por día, cifra que asciende a 300 mil en los últimos siete meses. La subida de los precios, agregó, provoca que un 47% de los ciudadanos crea que «la situación está mal», frente a un 15% a marzo de 2004, cuando el PP dejó el poder (que ostentaba Aznar). «Hoy hay un problema de liquidez. No hay un euro», sentenció.

Por respuesta, Zapatero le reprochó a Rajoy «hacer demagogia con la economía», y recordó que actualmente «se vive un proceso de recesión económica mundial» que España «está preparada para afrontar». También le reprochó al líder del PP que, cuando éste era ministro del gobierno de Aznar, «congeló» el sueldo de los funcionarios públicos en una instancia similar.

Inmigración. A la hora de las políticas sociales, como se preveía, la cuestión inmigratoria fue central. «Hay que poner orden y control en el fenómeno migratorio, es una avalancha», alertó Rajoy, que echó en cara a Zapatero que «no tiene el más mínimo interés de hablar de inmigración».

Zapatero contraatacó recordando que hay inmigrantes «fallecidos en las misiones de paz y en los atentados terroristas como el de la T-4. ¿Deberíamos pedirles que firmen su papel de delincuente potencial a esas personas que a veces mueren por nosotros?»

El candidato conservador estimó preocupante que con Zapatero en el gobierno los extranjeros con permisos de trabajo se han duplicado y han alcanzado los 3,9 millones.

Asimismo criticó a su contrincante por la regularización masiva de 2005, que provocó un «efecto llamada» de inmigrantes y por el aumento de presos en las cárceles -también extranjeros- en un 34%, todo lo cual inquieta a los ciudadanos españoles que utilizan los servicios de sanidad pública o servicios sociales.

Prohibir la regularización masiva por ley, firmar un contrato de integración y expulsar a los extranjeros que delincan son las propuestas del PP, recordó Rajoy. Por su parte, Zapatero alegó que el actual gobierno ha luchado contra la inmigración ilegal repatriando a más de 200.000 personas y ha establecido acuerdos con los países de origen.

Terrorismo. El debate se tensó aún más cuando Rajoy sacó a relucir el fallido proceso de diálogo emprendido por el Gobierno de Zapatero con la organización terrorista ETA en 2006 y cuyo rechazo ha sido uno de los principales ejes de la oposición ejercida por el PP.

El líder conservador acusó a Zapatero de «mentir» a los españoles sobre esos contactos, que consideró su principal «fracaso», y le culpó de poner en peligro la estructura del Estado.

Zapatero devolvió el reproche con la acusación a Rajoy de haber debilitado con sus críticas al Ejecutivo en la lucha contra el terrorismo y al PP de ser el «único partido en el mundo» que se ha manifestado contra un gobierno en esa lucha.

«Le recuerdo que cuando ustedes estaban en el poder, acusaron a la ETA del más grave atentado que ha sufrido España, el 11-M (atentados terroristas perpetrados por islamistas, el 11 de marzo de 2004 en Madrid, que dejaron 200 muertos). Ustedes fueron los que mintieron, ustedes inventaron una conspiración», agregó.

«Yo, Merkel y Sarkozy, y usted, Chávez y Castro», así resumió Rajoy su propuesta de política exterior y la que ha practicado el actual gobierno socialista. Zapatero replicó que mientras Aznar «se dedicó a reclutar en América Latina soldados para la guerra de Bush en Irak» su gobierno «ha duplicado la ayuda al desarrollo en América Latina».