Economía chilena crece pero preocupa aumento de precios.

Una decena de grúas aún sigue trabajando a tambor batiente hacia el anochecer de Santiago de Chile, en la zona oriente de la ciudad, a unos diez minutos del residencial barrio Las Condes, donde se construye Costanera Center, el décimoprimer shopping center de la capital, concebido como el más grande de América Latina.
El edificio, ubicado en la neurálgica avenida Vitacura, en el área de influencia del emblemático cerro San Cristóbal, incluirá una torre de oficinas, 4.500 plazas de estacionamiento vehicular y ocupará 700 mil metros cuadrados.

El emprendimiento, que requerirá una inversión inicial de más de US$ 400 millones, y es impulsado por el influyente empresario local Horst Paulmann, es apenas una muestra del auge que por estos días tiene como protagonista a la industria de la construcción.

Pero el desarrollo de la construcción en la capital no es más que un síntoma evidente, entre tantos, del ciclo expansivo por el que hoy sigue atravesando la economía chilena.

Con una población de 16,6 millones de habitantes, de los cuales alrededor de 6 millones residen en la capital, el país ha venido creciendo en los últimos años a un ritmo sostenido: en 2006, el Producto Bruto Interno creció 4,3%, mientras que en 2007 lo hizo 5,1%. La estimación para este año, realizada por el Banco Central, ronda entre 4,5% y 5,5%.

Pero ese menor rango de crecimiento previsto para 2008 refleja “en parte importante” el efecto de un escenario externo menos favorable, advirtió el último informe de política monetaria, divulgado en enero por la autoridad monetaria.

La actual bonanza se cimenta, en buena medida, por la producción de alimentos y metales, en particular el cobre, que explica 54% del total de las exportaciones, que en 2007 alcanzaron a US$ 67.644 millones.

Ese nivel de crecimiento se refleja en la vida cotidiana, donde un ciudadano medio, con ocupación estable, vive en forma decorosa y tiene un nivel de consumo acorde a sus ingresos, según coinciden en señalar distintas fuentes consultadas por El Observador. Ello también se palpa en el movimiento comercial de la ciudad, donde el servicio de hoteles, restaurantes, malls y otros establecimientos registra una demanda firme, sobre todo en el centro y en los barrios residenciales.

La escala de remuneraciones salariales es variada y depende del grado de calificación de cada trabajador.

En un país donde el salario mínimo trepa a 144 mil pesos chilenos, un recepcionista de hotel percibe un sueldo mensual de hasta 300 mil pesos chilenos, equivalentes a US$ 700.

Sin embargo, un egresado universitario de reciente irrupción en el mercado laboral puede llegar a ganar un salario equivalente a US$ 1.000 o hasta US$ 1.300. Los profesionales con mayor especialización y experiencia pueden recibir una remuneración varias veces superior.

Contraste. Aun así, el informe de política monetaria del Banco Central señala que el crecimiento anual del empleo perdió “dinamismo”, en tanto aumentó la fuerza de trabajo y se incrementó la tasa de desempleo desestacionalizada.

En un país donde el gobierno central tiene un nivel de deuda “cero” y una tasa de desempleo que en el trimestre diciembre-febrero fue de 7,3%, la sensación de prosperidad generalizada contrasta con la realidad social: pese a que los índices de pobreza e indigencia bajaron significativamente, todavía 10,5% del total de la población es pobre y 3,2% del total es indigente, según los últimos datos relevados al cierre de 2006 por el Ministerio de Planificación.

Pese a los auspiciosos resultados obtenidos por el plan de asistencia social “Chile Solidario”, algunos analistas siguen poniendo el acento en la desigual distribución de la riqueza que, sostienen, existe en el país.

Esa situación se refleja en la percepción sobre la seguridad ciudadana, un tema de constante debate en los medios de comunicación. Si bien el índice de “victimización” de delitos disminuyó 3,5% entre 2005 y 2007, la percepción sobre el aumento de la delincuencia se incrementó 8,2% el año pasado, de acuerdo con la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana divulgada el jueves por el Instituto Nacional de Estadísticas.

Alerta. Aunque la coyuntura económica es altamente favorable, hay dos variables –tal como sucede en otros países de la región– que obligan a tomar precauciones y tienen al Banco Central de Chile en alerta: la suba de precios y la baja en la cotización del dólar.

En línea con la realidad regional, Chile afrontó en 2007 una inflación del entorno de 8%, y la meta a dos años se ubica en 3%, con un rango de más menos 1%.

La inquietud oficial por la evolución de los precios también se refleja en un video institucional, dirigido a escolares, docentes y público en general, disponible en la página web del Banco Central, y denominado “La estabilidad de precios: ¿Por qué es importante para ti?”.

Mientras la autoridad monetaria sigue de cerca el comportamiento de los precios al consumo, a partir de este mes decidió intervenir en el mercado de cambios para poner coto a la apreciación del peso chileno y frenar la desvalorización de la divisa estadounidense, que llegó en abril a su nivel más bajo de los últimos años.

Por esa razón, comprará US$ 50 millones cada semana, hasta totalizar una compra de US$8 .000 millones, como forma de sostener la cotización del dólar y, por añadidura, mejorar el nivel de sus reservas internacionales que al viernes 18 alcanzaban a US$ 18.196 millones.