Economía en crisis genera oportunidades de inversión.

En momentos en que los mercados del mundo se ven amenazados por el contagio del derrumbe financiero a la economía real, una nube de pesimismo ensombrece los augurios para el año que comienza. Sin embargo, donde algunos ven crisis otros divisan oportunidades.
Bonos, acciones, commodities e inmuebles pueden llegar a ser, según los entendidos, de especial atractivo a los ojos de aquellos que obedecen a la máxima económica de ahorrar en tiempos de bonanza para gastar e invertir sobre el piso de la curva.

El debilitamiento de la economía y el freno al crecimiento proyectado para 2009 vendrán acompañados por un deterioro en el valor de los principales activos de inversión. Cuando las cosas van mal, los precios acompañan la caída de la demanda aún cuando los fundamentos permanecen intactos. La experiencia demuestra que más tarde o más temprano toda tormenta da lugar a un nuevo sol, toda crisis precede a un nuevo lapso de prosperidad y aquel mercado que se ve debilitado por el retroceso de la demanda, a la larga se verá favorecido por un período de auge. Es así que ir en contra de los ciclos económicos se convierte en un imperativo no sólo del buen gobernante sino también del gran inversor.

Bonos. El sector financiero es quizás el lugar por excelencia para encontrar precios bajos en instrumentos fuertes, sin necesidad de recurrir a la bolsa de Nueva de York, donde la incertidumbre restringe el ingreso a los inversores más osados (ver página 12).

Hoy en día, aquellos agentes que buscan rentabilidad en medio de la incertidumbre miran con buenos ojos los títulos de deuda soberana procedentes de países emergentes –donde la crisis financiera aún no causó los estragos que en el mundo desarrollado– lo que impulsa al alza los precios.

Sin embargo, para Andrés Escardó, analista de Rospide Sociedad de Bolsa, esa apreciación corresponde con una “falsa primavera”. El impacto de la crisis en las economías emergentes durante el primer semestre va a deteriorar los precios de los bonos soberanos y ese será el momento para entrar al mercado, afirmó.

Sin embargo, ya en la segunda mitad del año, cuando las medidas de política fiscal y monetaria de reactivación de la economía mundial comiencen a tener efecto y el pánico comience a ceder, el valor de mercado de los títulos comenzará a ascender nuevamente, sostuvo Escardó. En ese contexto, agregó, los bonos uruguayos se encuentran en una posición de privilegio frente a sus pares mejor calificados de la región, debido a que ofrecen mayores rendimientos. “Hoy, un bono brasileño está rindiendo 6% anual cuando un uruguayo supera 9%”, explicó.

En tanto, el presidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM), Ángel Urraburu, sostuvo que las oportunidades no se limitarán al mercado de deuda soberana. Con las fuentes tradicionales de crédito restringidas a raíz de la crisis del sistema bancario internacional, “la BVM dará una importante oportunidad de financiación tanto para públicos como para privados”. Según Urraburu, varias empresas que interrumpieron su emisión de obligaciones negociables retomarán esta fuente de financiamiento en el próximo año.

En ladrillos. En un contexto donde los ingresos de los hogares desaceleran su crecimiento y los créditos aumentan sus restricciones y acortan sus plazos, los precios del sector inmobiliario pueden verse deteriorados, dando lugar a importantes oportunidades de inversión.

La secretaria general de la Cámara Inmobiliaria, María del Socorro Lucian, dijo a El Observador que si bien las previsiones en el sector son de una leve baja en el valor de los inmuebles, de agravarse la crisis “puede que los precios tengan que bajar de forma más agresiva”.

Según la operadora, existe un sector minoritario que “depende de los créditos inmobiliarios” y verá limitada su capacidad de compra. Sin embargo, señaló, “el que tiene un dinero ahorrado será el que pueda aprovechar los buenos negocios”.

En la misma línea, el economista Juan Carlos Protasi, director de la revista Portfolio, señaló en la edición de diciembre de esa publicación que “si la recesión también se instala en Uruguay, el ingreso real crecerá menos y hará que muchos propietarios se vean inclinados a vender su propiedad”. En ese momento, indicó, los inmuebles “podrían comenzar a bajar de valor y muchos inversores querrán esperar a que bajen más para invertir”.

Agronegocios. En materia de negocios agropecuarios, en 2008 “el partido terminó empatado y ahora se vienen los penales”, dijo a El Observador el analista Joaquín Secco, socio de la consultora Oikos.

“En el cortísimo plazo estamos muy mal”, señaló. La prolongada sequía, instalada en un contexto internacional de fuerte caída de los precios agrícolas “obscurece mucho el panorama”. Sin embargo, la visión a mediano plazo es completamente diferente. Una vez entrado el próximo año, los negocios agropecuarios serán “muy rentables y competitivos”, según el analista. “Las corporaciones internacionales van a seguir casi como que nada hubiera pasado. Van a seguir invirtiendo porque las oportunidades en el mediano plazo son muy buenas”, concluyó.