Economía no descarta seguir emitiendo para cancelar deuda con el FMI y ganar soberanía

El ministro Danilo Astori ya había anticipado en una conferencia de prensa brindada en la Contaduría General de la Nación cuando la anterior colocación de bonos, que uno dé sus objetivos era bajar «deuda cara» contraída en la crisis de 2002 con los organismos multilaterales de crédito y disminuir la dependencia del país con las políticas fondomonetaristas, tal como lo hicieron en su momento Argentina y Brasil. Para el secretario de Estado, ganar en «soberanía» no se puede medir en términos monetarios; pero sí en independencia de criterios de posiciones ideológicas provenientes del exterior.

El pasado lunes, Uruguay ofreció una reapertura del Bono 2022 en los mercados internacionales aprovechando una «ventana positiva (…) luego de varias semanas de volatilidad e inestabilidad financiera a nivel internacional», aseguró el subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Mario Bergara. Pese a que, aclaró, «estamos ante un marco de incertidumbre en el corto y en el mediano plazo», tanto por las tasas de referencia de Estados Unidos como por la situación bélica que se vive en Medio Oriente y las consecuencias que ésta puede traer.

La primera emisión de estos mismos bonos se habían realizado en el mes de noviembre del 2005 por un monto de 200 millones de dólares a una tasa de rendimiento anual de 8,2%, la primera ampliación se había ofertado en enero de este año por 500 millones a un pago de interés de 7,52% y en esta última oportunidad fueron 500 millones de dólares a un 8,05%.
La operación fue «exitosa» y debido a la demanda de bonos, que llegó a los 1.500 millones de dólares, «y a los precios razonables», los 300 millones de dólares que en un principio se pensaban ofertar se aumentaron a 500.

Si bien el jerarca del MEF explicó que la tasa de interés que se paga con esta emisión supera a la del mes de enero, destacó que el spread de 301 puntos básicos es mejor que el de noviembre (364 puntos básicos) y el de enero (de 313).

Este bono, que se amortiza en tres partes iguales durante los años 2020,2021 y 2022, alcanza, de esta manera, una totalidad de 1.200 millones.

Esta colocación «da mucha tranquilidad», expresó Bergara, dado que está «contribuyendo prácticamente a cerrar» la brecha financiera del 2007. Teniendo en cuenta las colocaciones «razonables» en el mercado local y los desembolsos de los organismos multilaterales, «esencialmente con esta operación estaríamos completando las necesidades de financiamiento para el próximo año».

El representante del Ministerio explicó que las emisiones «hay que verlas en términos dinámicos» por las decisiones que se pueden ir tomando en función de las condiciones de los mercados, tanto locales como internacionales y cómo evolucionan los préstamos y desembolsos del FMI, Banco Mundial y del BID.

Asimismo, aseguró que ni realizar nuevas emisiones este año, ni adelantar pagos a organismos internacionales, se descartan. «Si las condiciones son adecuadas para el país uno no tiene por qué atarse de manos» y debe operar en el mercado internacional, así como también adelantar pagos de deuda a organismos internacionales, la cual aún «tiene un margen que está en condiciones relativamente onerosas», lo que no permite descartar esta opción y por lo tanto lograr un ahorro de intereses, puntualizó el subsecretario.

La cartera de inversores que participó en esta operación estuvo dada por 2/3 de entidades con sede en Estados Unidos, 1/3 en Europa y un 2% lo compraron locales.