Economistas coinciden en lenta recuperación económica a partir de 2004

En esta oportunidad planteamos un cuestionario de ocho puntos, donde se propone evaluar la incidencia de determinadas situaciones que se producirán durante 2004, como puede ser la realización de elecciones, el vencimiento de los compromisos con organismos internacionales, así como eventuales cambios en la política económica. Debido a la extensión del cuestionario, y la importante respuesta que obtuvimos, publicaremos en números sucesivos las distintas opiniones.
Cuestionario
1) ¿Qué comentarios le merece a usted el desempeño de la economía uruguaya en 2003?
2) ¿Le ha llamado la atención la evolución de alguna variable en particular o alguna situación específica respecto a lo que eran sus previsiones para 2003?
3) ¿Cuáles son sus expectativas sobre el desempeño de las principales variables macroeconómicas para 2004?
4) ¿Cuáles serán, a su juicio, las mayores preocupaciones del equipo económico en su último año de trabajo?
5) ¿Qué comentarios tiene usted respecto de las obligaciones del Estado con los organismos internacionales de crédito para el año próximo?
6) ¿Qué consecuencias acarreará la lucha electoral en la economía?
7) En el marco de las opciones que se enfrentan, ¿prevé cambios importantes en la política económica si triunfa la oposición?
8) En caso de vaticinar cambios en política económica, ¿cuáles serían esos cambios?

(….)

Benavente: continuar con el ajuste de las cuentas públicas iniciado

1) Luego de un año especialmente difícil como el 2002, durante el 2003 se comenzó a sentir en la economía uruguaya los primeros síntomas de reactivación. La misma comenzó en el sector de bienes y servicios transables y se trasladó lentamente hacia el sector del mercado interno. En este último, la recuperación aún es muy despareja. De allí que no haya tenido un concomitante incremento en el empleo. En efecto, el sector que mayor empleo da en la economía es el de Comercio y Servicios y ese es el último en recuperarse de la crisis. Asimismo, esta mejoría se ha dado conjuntamente con una mayor confianza del mercado en la deuda uruguaya, con reducciones significativas en los indicadores de riesgo país (Indice UBI de República AFAP) y recuperación de los Activos de Reserva del Banco Central. Igualmente, las cuentas fiscales han tenido un comportamiento favorable, alcanzando un superávit primario importante.

2) Creo que merece destacar la reacción de los mercados después de la crisis del 2002, y de los depositantes de los bancos estatales que continúan confiando en los mismos y vuelven a depositar su dinero en ellos.

3) En general, los diversos análisis coinciden en que en el 2004 se consolidará el crecimiento de este año, con un incremento del Producto del entorno del 4 a 5%, una inflación de aproximadamente un 9 – 10% y una devaluación en porcentajes similares. En lo que no hay coincidencia es en lo que ocurrirá en el país en el mediano plazo, ya que ello depende crucialmente de que este gobierno o el próximo adopten las medidas de reforma estructural tan largamente postergadas en el país.

4) En primer lugar, continuar con el ajuste de las cuentas públicas iniciado. Eso es medular en un año electoral. Pero además, es posible avanzar en temas de mayor aliento: tal vez comenzar ya con estas reformas estructurales, o al menos dejar la hoja de ruta de las mismas y comenzar ya a trabajar con los técnicos de otros partidos políticos, posibles futuros integrantes del nuevo equipo económico, para sentar las bases de esos cambios tan necesarios y dar al público una señal clara en cuanto al camino a recorrer. Creo que la experiencia desarrollada por el Gral. Seregni en el Instituto 1815, donde reunió técnicos de todas las orientaciones políticas para que se pusieran de acuerdo en aspectos básicos de la estrategia del país, es un buen esquema de funcionamiento para un año como el que se avecina.

5) Las previsiones realizadas por las autoridades indican que no existe necesidad de renegociar estos pagos para el año entrante. Por el contrario, y ya en términos generales respecto a la deuda, la situación luce ciertamente mucho más holgada que durante los años anteriores, debido a la recomposición del nivel de activos de reserva y la postergación de los vencimientos a partir del canje de deuda.

6) Es importante que en años de elecciones y particularmente en momentos en que se puede pensar en que exista un cambio importante en los cuadros de autoridades, los dirigentes políticos den tranquilidad a los mercados y no caigan en una suerte de terrorismo verbal. En este sentido, me permito recordar que cuando el país salía de la dictadura, el entonces presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Dr. Ernesto Carrau, alentó a todos los partidos políticos del momento a que realizaran un compromiso de respeto de los depósitos y de las reglas del juego imperantes en materia económica. Ese Pacto Carrau como le llamamos en la Cámara, se realizó efectivamente, y de hecho, minimizó la incertidumbre y las eventuales reacciones adversas del mercado ante la misma.

7) Es difícil contestar esta pregunta porque aún dentro de la oposición hay muchas tendencias, algunas radicalmente opuestas entre sí y no se sabe aún cuál primaría a la hora de un eventual triunfo electoral.

8) Existe, a mi juicio, una serie de cambios en materia de política económica que irían en el buen sentido y que nos permitirían un crecimiento sustentable en el mediano plazo: revalorización y profundo respeto del derecho de propiedad, reglas de juego claras, creíbles y consistentes, jerarquización del mercado y del sector privado de la economía, sana apertura comercial, reforma del Estado, profundización de la reforma financiera, reforma tributaria, combate a la informalidad y el contrabando. Estas son reformas que van más allá de los gobiernos o de su tendencia ideológica, porque son políticas de Estado y así lo ha demostrado por ejemplo Chile, que ha oscilado entre gobiernos de derecha y de izquierda sin moverse sustancialmente de estos principios de política económica que hemos señalado.


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Díaz: mejoría notoria pero sin mayor inversión
1) La mejora de la economía uruguaya este año es notoria, pero obviamente no es más que una fluctuación cíclica menor, frente a lo cual tenemos el carácter indudablemente estructural de la precaria situación en que el país se halla. Vivimos una recuperación basada en la mejora de la coyuntura regional, alza del precio de la carne y algunos otros rubros agropecuarios, pero no acompañada de un aumento significativo de inversión, cifrada por tanto en la capacidad ociosa generada en los años anteriores. Hasta que la inversión no se recupere marcadamente, o sea hasta que los agentes residentes y no residentes no recompongan su confianza en la política económica, y sobre todo fiscal, es imposible otorgar mayor significación a las buenas noticias que leemos en los diarios.
2) No.
3) Creo que la expansión continuará, pero con reservas. El año que viene es año electoral, y todos sabemos lo que ello suele significar en este país. Pienso que el gasto público debe seguirse con atención para evitar la repetición del usual gasto, particularmente del último año electoral (1998). También seguiremos la situación argentina, cuya política en materia de deuda pública va a causarle crecientes dificultades.
4) Surge de la respuesta anterior.
5) Creo que deberá extremarse la austeridad fiscal para tener el déficit primario dentro de los límites convenidos.
6) Por un lado tenemos la tendencia a intensificarse en tales años el gasto público, a lo cual ya me referí. No creo que la perspectiva del triunfo del FA-EP tenga consecuencias importantes, porque los agentes económicos tienen presente esa alta probabilidad desde hace mucho tiempo; excepto si la campaña electoral de la coalición da la idea de que, una vez en el poder, se parecerán más a Kirchner que a Lula.
7) No cabe duda de que tratarán de marcar bien el cambio, pero no necesariamente en un sentido que potencie la desconfianza de los agentes económicos. La influencia de Lula, en tal sentido, debería ser muy importante.
8) Algún cambio en la política tributaria parece muy probable, así como algún incremento del gasto social, compensado con mayor austeridad en otros aspectos.


Fernández Vaccaro: gran incidencia de la situación internacional
1) Todo hace prever que después de cinco años de caída del Producto Bruto Interno la economía podría volver a crecer, aún debemos reconocer que estamos comparando con niveles muy bajos como son los del año 2002. Creo que se ha producido un ajuste impresionante en el gasto público y privado, con una mejora de la competitividad por la evolución del tipo de cambio. Esto le ha permitido mejorar la rentabilidad al sector exportador y al de sustitución de importaciones. También debe recordarse, el aspecto impulsor de la reapertura de mercados para la carne, la baja tasa de interés internacional, la recuperación de los commodities, y el efecto de la economía argentina, la estabilización financiera y la renegociación de la deuda así como la recuperación de la confianza.
2) Personalmente, en marzo de 2003 había estimado que no se iba a producir una caída del Producto Bruto Interno, y aparentemente podríamos tener un crecimiento del producto en el entorno del 1%. Creo que haber dejado de utilizar el tipo de cambio como estabilizador, pasando a un sistema de tipo de cambio flotante, a lo que se agrega la enorme caída del dólar a nivel internacional producto de los desequilibrios gemelos de la economía americana, explican en parte esta situación.
3) En lo personal pienso que es posible que tengamos quizás un crecimiento superior a lo planteado por el gobierno. Creo que el déficit de los Estados Unidos va a permanecer; la tasa de interés para el año 2004 en Estados Unidos puede tener un pequeño repunte, pero eso va a determinar movimientos de capitales hacia la periferia debido a las tasas de interés superiores en estas zonas, lo que puede influir en una inflación en dólares debido a que el Banco Central del Uruguay va a reducir la compra de dólares. Eso va a determinar un abaratamiento a las importaciones que seguramente repercutirá en la recuperación del mercado interno. Los niveles de inflación que fijó el equipo económico me parecen razonables al igual que el crecimiento de las exportaciones.
4) Creo que el principal problema es el empleo y la situación fiscal. Si bien el empleo va a crecer, seguramente no va a ser suficiente para revertir la grave situación social, es de esperar la existencia de reclamos sociales ya que el poder adquisitivo cayó una tercera parte en relación al año pasado. La deuda pública y la situación fiscal son un problema para cualquier política económica. Fíjense que el nivel de recaudación del Estado en los últimos años de mejor recaudación fue el 31% del Producto Bruto Interno 16% va a para la Seguridad Social, 6% al servicio de la deuda y el resto queda para la salud, la educación, la seguridad, la defensa, y otros gastos e inversiones. Los vencimientos con los organismos internacionales seguramente serán reprogramados, pero el problema está en los servicios de la deuda. Esto, sin ninguna duda, significa una carga sobre el aparato productivo que le va a impedir crecer en el futuro a tasas importantes.
5) Los compromisos van a tener que renegociarse.
6) Si la economía crece como esperamos, supongo que las elecciones no generan una excesiva volatilidad de los mercados y que si se transmite la confianza al sistema financiero, eso no implica que exista especulación financiera.
7) En la política macroeconómica hay tres sectores básicos: la política monetaria que está llevando el gobierno seguramente se profundice en el próximo gobierno. Me refiero a la desdolarización. Los activos líquidos y que maneja el Banco Central del Uruguay están en el entorno del 7% del Producto Bruto Interno. Para incrementar este porcentaje se necesita un largo proceso, por lo tanto el manejo de la política monetaria va a estar reducida como actualmente. La política fiscal de estructura lo que establece son rigideces también en el gasto público. Por otra parte la política cambiaria se va a tener que ajustar a la región. En síntesis, hay limitaciones estructurales para el manejo de la política económica por lo que pienso que el principal cambio va a estar en la política tributaria.
8) La respuesta anterior responde esta pregunta. Sin embargo, yo veo con preocupación situaciones que están pasando a nivel internacional y que pueden traer consecuencias en la economía interna. Me refiero a que está sucediendo un cambio estructural en la economía planetaria. Se trata del traslado del capital internacional hacia el continente asiático, debilitando el espacio norteamericano. De ahí buena parte de los problemas del mundo actual. Y la política que lleva adelante el gobierno norteamericano es de orden Keynnesiano, lo que explica el enorme déficit fiscal que debilita la moneda para corregir su déficit de cuenta corriente. El déficit fiscal de Estados Unidos se está financiando con capital de corto plazo, pero la caída del dólar está provocando una alteración de las relaciones en precios internacionales que conlleva una revaluación de la mayoría de las monedas del mundo. Organismos internacionales señalan que esta situación no parece sostenible en un mediano plazo, lo que va a determinar complicaciones en la economía mundial. Si este análisis es correcto, la situación podría provocar problemas en el próximo período de gobierno repercutiendo en nuestra economía. El otro problema es cómo va a tratar Brasil su deuda. No parece razonable que Brasil pueda mantener su actual superávit primario, lo que va a repercutir en su deuda. Hay que señalar que nuestros títulos están asociados en el mercado internacional a los títulos brasileños. El otro problema es el precio del petróleo. Los conflictos internacionales no parecen reducirse rápidamente, lo que puede llevar a que el valor del petróleo siga en niveles altos.

Olesker: Lenta reactivación natural
1) La economía uruguaya en el año 2003 tuvo una primera parte en la que se profundizaron los efectos de la crisis general y financiera en particular, llevando los niveles de pérdida de empleos y de reducción de salarios a un nivel de altísima gravedad. En la segunda parte del año, comenzó un proceso de finalización de los impactos recesivos asistiéndose al cese de la caída del producto y a primarios niveles de recuperación.

2) No era previsible el fin de la recesión, ya en primer lugar por efecto demorado de la devaluación, en segundo lugar por la modificación del contexto regional y finalmente por la caída del salario real, más profunda aún medido en dólares, por todo ello se mostraba que era viable la recuperación de la rentabilidad empresarial y por ende el cese de la recesión.

3) Dados los cambios en el contexto global regional, mundial y nacional y dado que no se ha anunciado ninguna política activa en materia de apoyo al empleo y a la producción, mi estimación es la de una reactivación natural sin impulso de la política económica de ningún tipo que tendrá las siguientes características:
· será lento
· será liderado por las exportaciones de primera transformación y por ende con bajo valor agregado nacional
· con lo cual aún a una tasa del orden del 5% como prevé el gobierno su efecto multiplicador será muy bajo
· por la misma razón su efecto sobre el nivel de empleo será igualmente muy bajo y la previsión de baja de la tasa del desempleo será de no más del 1,5%, muy lejos de los 50 mil puestos de trabajo anunciados por el equipo económico.
Al mismo tiempo, un crecimiento de los salarios públicos de 1% (luego de una caída de casi 30% en la crisis), casi sin crecimiento salarial de los privados y sin crecimiento de jubilaciones, hará un mercado interno que seguirá estancado y por ende el crecimiento será fuertemente excluyente. Las predicciones de inflación no me merecen ningún reparo y las predicciones de déficit fiscal, lo mismo, pero queda claro en ellas un pago de 6% del PBI en intereses de deuda pública lo que dificultará más aún cualquier estrategia de crecimiento.

4) En principio y por lo anunciado parecen ser las del pago de la deuda, el equilibrio fiscal, la baja de la inflación y la tasa de crecimiento. No parece preocuparle, lo que es un dato básico para cualquier economista, la orientación del crecimiento. Una tasa de 5% liderada por productos de bajo valor agregado es casi nada y en cambio sí lo es si el liderazgo lo hace una adecuada combinación de mercado interno y exportación priorizando el valor agregado nacional. De cualquier manera la experiencia de 173 años de gobiernos de los partidos Nacional y Colorado no descarta un ciclo electoral y allí cualquier previsión puede modificarse.

5) Como mostré anteriormente, el pago de los intereses de la deuda pública a lo que se sumarían obligaciones con organismos internacionales de crédito, hace de este tema un problema singular de la economía uruguaya en el año 2004.

6) Depende si el gobierno decide usar el gasto público con objetivos electorales como fue en 1999 y en buena parte de la historia nacional.

7) Sí.

8) Un primer nivel de cambio estará en los objetivos de la política económica en la cual las prioridades serán el crecimiento económico, la generación de empleo y la redistribución de los ingresos. Ello significará la puesta en marcha de políticas activas y sectoriales de apoyo a la producción y a las empresas, como forma de contribuir a sus mejoras de competitividad y a su capacidad de generar empleos. Al mismo tiempo se apoyarán procesos efectivos de inversión para la mejora de la productividad, para que la competitividad deje de buscarse en la rebaja de los salarios y se sustente en mejoras en el nivel tecnológico y su productividad. Finalmente es previsible una reforma profunda del Estado sustentada en una redistribución del gasto público basada en la prioridad en los gastos sociales y en los gastos de apoyo al sector productivo.