EE.UU. – Kerry se perfila como candidato demócrata, pero Edwards y Dean no abandonan la lucha

Kerry ganó en Virginia con el 52 por ciento de los votos y con el 41 en Tennessee, ventajas de 25 y 15 puntos, respectivamente, frente al senador por Carolina del Norte John Edwards, que quedó segundo en ambas citas por delante del general retirado Wesley Clark. Clark consiguió el tercer puesto, pero decidió abandonar su intento por hacerse con la candidatura presidencial demócrata en las elecciones del 2 de noviembre, en una decisión que oficializó en un discurso en Little Rock (Arkansas), su localidad natal.

Edwards y Dean insistieron en mantener vivas sus campañas por lo menos hasta la celebración el 2 de marzo del llamado «supermartes», en el que habrá primarias en estados muy poblados como California, Nueva York y Ohio, y se elegirán casi 1.000 delegados. La mayoría necesaria para ser el candidato es de 2.161 delegados. El reverendo Al Sharpton y el congresista por Ohio Dennis Kucinich, que representan al ala izquierdista del Partido Demócrata anunciaron, por su parte, que seguirán adelante al margen de sus resultados, que hasta ahora no han superado el 10 por ciento.

Kerry, senador por Massachusetts, evitó el triunfalismo e insistió en la noche del martes en Virginia en que irá «paso a paso» antes de pensar en que tiene la candidatura en el bolsillo. Con la etiqueta de claro favorito, decidió tomarse dos días de descanso en su casa de Washington para recuperarse de un resfriado y preparar las asambleas (caucus) del próximo sábado en la capital y en Nevada y las elecciones primarias de Wisconsin el día 17.

Una clara estrategia El senador sigue ignorando a sus rivales y centra sus discursos de campaña en atacar al presidente George W. Bush. «George Bush, que habla de fuerza, ha hecho a EEUU más débil económicamente, más débil en su sistema de salud, más débil en educación; y la verdad es que nos ha hecho más débiles militarmente al agrandar de manera excesiva las fuerzas armadas», manifestó el precandidato. Las victorias de Kerry en Virginia y Tennessee fueron importantes porque el senador demostró que un liberal de Massachusetts (noreste del país) también puede convencer a los votantes del sur, que tradicionalmente son más conservadores que los del norte.

Kerry, que acumula 12 victorias en los 14 procesos electorales celebrados hasta la fecha -siete de ellas por con más del 50 por ciento-, puede presumir ahora de que ha ganado en todas las zonas del país. Esta imagen de solidez ha llevado a algunas personalidades demócratas a defender la necesidad de cerrar filas en torno a Kerry cuanto antes para preparar con tiempo el asalto a la Casa Blanca. Leon Panetta, que fue jefe del Gabinete del ex presidente Bill Clinton, manifestó que «en algún momento, quizá más pronto que tarde, los demócratas tiene que unirse para respaldar a Kerry y volver a centrar su atención en lograr la victoria en noviembre».

Pero por el momento, ni Edwards, el segundo más fuerte en esta carrera, ni Dean, que empezó como claro favorito y ha quedado relegado hasta el cuarto puesto en las últimas consultas, creen llegado el momento de dar por terminada la batalla. El senador por Carolina del Norte manifestó que «vamos a seguir teniendo una campaña y una elección, no una coronación» y rechazó cambiar su estrategia de no atacar a sus rivales demócratas.

Todo lo contrario hizo el ex gobernador de Vermont, que acusó a Kerry de «ser parte de la cultura política corrupta de Washington», por aceptar financiación de los grandes intereses corporativos. Un portavoz de Kerry consideró esta acusación como «una muestra más de la desesperación de Dean», que no quiere admitir la derrota.

Desde el campo de Dean, el senador por Iowa Tom Harkin reconoció en las últimas horas que «ha llegado el momento de ver la realidad». «Entiendo que se ha comprometido a ir a Wisconsin, pero creo que en algún momento debemos tener en cuenta lo que está pasando», dijo. El ex gobernador dijo en un principio que si no ganaba en Wisconsin se retiraría, pero lo reconsideró posteriormente, alegando que no quiere dejar en la estacada a sus simpatizantes.

(Servicio EFE)