EE.UU. mantendrá silencio sobre el comercio con América Latina

En estos momentos los voceros habituales de la Administración Bush y los propios jerarcas del Departamento de Estado y de Comercio se han llamado a silencio, luego de las últimas intervenciones públicas del Secretario Adjunto para los Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon y el embajador ante la OEA, John Maisto, sobre los resultados de la Cumbre de Mar del Plata y los entredichos con el presidente venezolano Hugo Chávez.

Simultáneamente circula en las altas esferas la versión de que el malestar que existía en la Casa Blanca ante los reiterados fracasos americanos en las reuniones a nivel continental y en la caída de sus candidatos a los máximos cargos en organismos internacionales, se habría acentuado luego de la Cumbre de las Américas, con ciertos jerarcas de enorme peso en las decisiones de la política exterior estadounidense.

HORA DEL SILENCIO. En los ambientes gubernamentales y del Congreso se manejaba la posibilidad de inminentes cambios, aunque hay un fuerte sector de asesores que se reafirma en la teoría de que en la Cumbre de las Américas, la posición de Estados Unidos, lanzada por el presidente de Panamá, Martín Torrijos y apoyada con fervor por el presidente de México, Vicente Fox, no quedó mal parada, por el contrario la idea de impulsar el ALCA logró el apoyo seguro de 28 países contra cinco que se opusieron, los cuatro del Mercosur y Venezuela, por claras razones políticas. Y además se destaca que Bush abordó con la mayoría de los líderes, los desafíos de: generar buenas oportunidades laborales, crear las condiciones para lograr un crecimiento sostenido por medio del mayor comercio y desarrollo, combatir la pobreza y fortalecer la gestión pública y las instituciones democráticas.

Por el momento hay unanimidad de criterios en las cúpulas del gobierno americano de no hablar sobre el comercio global ni responder a los constantes y agraviantes ataques de Chávez a Estados Unidos y en forma personal al presidente George W. Bush.

Existe la idea, en tanto, de ir trabajando, sin expresiones públicas, sobre el camino a tomar en las relaciones bilaterales con los 34 países latinoamericanos, la posición a adoptar en el funcionamiento de los organismos internacionales y en la preparación de una estrategia para responder a lo que consideran un «peligroso eje para las democracias de Latinoamérica, formado por Hugo Chávez, Fidel Castro, Daniel Ortega en Nicaragua y Evo Morales en Bolivia».

JUEGO DE PAISES. Altos voceros del Comité de Asuntos Internacionales del Congreso no ocultaban que hay numerosos legisladores y especialmente allegados a la Casa Blanca que ubican a los países latinoamericanos en diferentes niveles:. Uno, encabezado por Brasil, que Bush y su equipo calificó como la «parte más fructífera de la reciente gira por Mar del Plata, Brasilia y Panamá», que acompañan Colombia, México y Chile.

El mismo informante situó una segunda ubicación de países, entre los que estaría Uruguay, al que en un comunicado traducido y difundido por la Casa Blanca, se refiere: El acuerdo bilateral de inversiones demuestra el compromiso por parte de Estados Unidos de generar nuevas oportunidades económicas con los países en el hemisferio que están dispuestos a ayudarse a sí mismos al implementar políticas económicas sensatas. Estados Unidos es el principal socio comercial de Uruguay y la inversión extranjera directa de los Estados Unidos en Uruguay fue de 533 millones de dólares en 2004.

Pero mientras los voceros señalan que «se asimiló como comprensible la posición de Uruguay dentro del Mercosur con respecto al ALCA», a la espera de lo que ocurra en la reunión de la OMC en Hong Kong, no se comprende mucho el «idilio con Chávez y menos la sociedad en Telesur», un canal que procura dividir el continente políticamente.

Hay especial molestia con el presidente argentino, Néstor Kirchner, por su papel en Mar del Plata, «no cumplió el rol de anfitrión, permitió que un invitado a la Cumbre liderara la Contra cumbre, se interesó en los problemas propios y sus diferencias con el FMI, hizo el juego para la tribuna interna de su país y está llevando a la Argentina a una isla. Y culminó sus raras actitudes haciéndole en Caracas el coro a los agravios de Chávez a EE.UU.», explicó la fuente.

No hay duda de que Estados Unidos espera con expectativa el devenir futuro, desde este fin de mes de noviembre, diciembre y 2006, con elecciones, unas muy previsibles, otras no, el domingo en Honduras, luego Chile, Bolivia, Nicaragua, México y Colombia.