EEUU recuerda el horror del pasado en medio del horror del presente

Estaba previsto observar cuatro minutos de silencio en el lugar en el que un día se levantaron las Torres Gemelas en Nueva York, así como en otros lugares del país, coincidiendo con los impactos de los aviones contra los rascacielos y su derrumbamiento.

El presidente George W. Bush observó el primero de ellos por la mañana en el jardín de la Casa Blanca, a la misma hora en que el primer avión pilotado por kamikazes se empotró en la Torre Norte del World Trade Center de Nueva York.

Tras ello, Bush tenía previsto viajar a las zonas del sudeste del país devastadas por Katrina hace dos semanas.

En la Zona Cero de Nueva York, centro de los actos conmemorativos del 21-S, los hermanos de las víctimas pasaron por un estrado levantado entre las obras de reconstrucción para leer los 2.749 nombres de los muertos. En otros aniversarios los encargados de la lectura fueron primero los hijos, y luego los padres.

El alcalde de la Nueva York, Michael Bloomberg, se dirigió a los familiares para recordar que “de nuevo somos una ciudad que se reúne en la tristeza”.

“Hemos pedido a nuestros hermanos y hermanas, aquellos que compartieron su infancia (con las víctimas) y que los conocieron en la flor de sus vidas, que dirigieran las ceremonias de hoy”, agregó.

“Los hermanos se conocen como ninguna otra persona. Aquel de quien dependes para caminar, en momentos de apuro y en momentos de alegría”, prosiguió antes de dar paso a la letanía de nombres.

Una mujer, que acababa de leer el nombre de su hermano, aprovechó para lanzar un mensaje a Bush, visiblemente enojada: “¡Trae las tropas a casa!”, en alusión a la guerra en Irak.


las otras víctimas. Bloomberg tuvo palabras para otras víctimas, el estimado millón de personas que se quedaron sin casa y las miles que se cree que perdieron la vida en el sur del país por el huracán.

“A los estadounidense sufriendo las consecuencias del huracán Katrina, nuestra más profunda solidaridad va hacia ustedes en este día”, afirmó Bloomberg.

El Pentágono, en Washington, donde los atentados dejaron 184 muertos, y el campo de Pennsylvania donde se estrelló un avión secuestrado con 44 personas a bordo, también fueron escenario de actos conmemorativos.

En Washington tuvo lugar una polémica Marcha de la Libertad organizada por el Departamento de Defensa en honor a las tropas en Irak que fue vivamente criticada como propaganda del gobierno.

En un discurso en el cementerio nacional de Arlington, cerca del centro de Washington, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld justificó la ocupación de Irak por los atentados de 2001.

Por su parte, el fiscal general estadounidense Alberto Gonzales rindió homenaje al coraje de las personas que viajaban en el Vuelo 93 de United Airlines que se estrelló en un campo de Pennsylvania mientras intentaban luchar contra los secuestradores del aparato. (En base a AFP)