El 73% cree que al país le irá mejor, pero casi una mitad no espera grandes cambios

Finalmente, el oncólogo Tabaré Vázquez asumió el control del Poder Ejecutivo, respaldado por una mayoría parlamentaria que hace muchos años no se conocía. Contrariamente a lo que muchos teóricos de izquierda pudieron suponer en la década de los sesenta, la izquierda uruguaya llega al poder sin necesidad de procesos revolucionarios o rupturas institucionales, simplemente porque la ciudadanía así lo decidió en elecciones enteramente libres. Tampoco existieron reacciones contrarrevolucionarias y la “derecha vernácula”, en lugar de recurrir a las fuerzas armadas para frustrar el proceso, optó por suscribir un acuerdo programático multipartidario donde izquierda, derecha y centro coinciden en economía, educación y política internacional.

Ni Régis Debray, ni Ernesto Guevara podrían creerlo.

Para muchos analistas, la izquierda gana cómodamente las elecciones porque los uruguayos reclamaban un cambio en la conducción que históricamente se encontró en manos de blancos y colorados. La restauración democrática en el 85 estuvo signada por muchas expectativas de la población en relación con las posibilidades del sistema en devolverle el viejo estilo de vida uruguayo, aquel que comenzamos a perder a mediados de los años 50. Sin embargo, estas expectativas no pudieron ser cubiertas.

El mundo ya no era el mismo, se había vuelto ferozmente competitivo y la estructura productiva de Uruguay no tenía capacidad de respuesta ante los nuevos desafíos, ya nada volvería a ser como antes.

Lógicamente, alguien debía hacerse responsable y nadie mejor que aquellos que tenían el gobierno y que no llegaron a procesar cabalmente los cambios en las estructuras productivas del país y del Estado.

De todas formas, los uruguayos demostraron tener mucha paciencia, pausadamente en cada elección fueron emigrando hacia una izquierda cada vez más moderada, abandonando los lemas históricos. Ya en el 89, un 30% no vota blanco o colorado, luego será el 34%, pasando al 44%, para llegar a más de la mitad en la última elección. Allí se cerró un proceso y a partir del 1º de marzo comenzó otro.

Viernes 4 de marzo de 2005 6 INFORMACIÓN GENERAL Hoy las expectativas de los uruguayos se vuelcan hacia el gobierno de Tabaré Vázquez. Quizás sin la fuerza o ingenuidad del 85, pero como ocurre con un nuevo libro, se abre con muchas expectativas. Interconsult, en exclusividad para Últimas Noticias, ha tratado de conocer las expectativas de los uruguayos ante el nuevo gobierno.

SE DESPIERTA EL OPTIMISMO Como vimos en el artículo anterior, publicado por Últimas Noticias el viernes 25 de febrero, una amplísima mayoría de los uruguayos opinaba que Vázquez y el E.

Progresista se prepararon bien (60%) o muy bien (19%) para asumir el gobierno nacional. En tiendas frentistas, el nivel de conformidad era casi total, con un 93% que respalda lo hecho hasta ese momento, pero también un 44% de los votantes colorados y otro 72% de nacionalistas consideran que la izquierda llegaba bien preparada para asumir la conducción del país.

Las expectativas de los uruguayos se traducen claramente en ese 73% que cree que al país le irá mejor o mucho mejor en el próximo año, contra poco más de la quinta parte que opina que estaremos igual y sólo el 2% que cree que nos irá peor. Sin lugar a dudas, el gobierno frentista parece despertar el optimismo de los uruguayos. Claro que son los votantes frentistas los más optimistas, donde 8 de cada 10 creen que el país estará mejor, mientras que en filas blancas este porcentaje baja al 72% y entre los colorados a un 60%, valores de por sí muy altos.

LAS EXPECTATIVAS DE CAMBIO Como decíamos anteriormente, todo el proceso electoral que ha vivido Uruguay en los últimos 20 años se ha basado en una emigración del electorado blanco y colorado hacia la izquierda en la búsqueda de un cambio. “Cambia, todo cambia…”, era la canción entonada por los frentistas en la campaña electoral. Quizás algunos, posiblemente en forma apresurada, piensen que los anuncios del gobierno electo no dejan en claro en qué consistirá el cambio, pero en definitiva veamos qué cambios esperan los uruguayos, hoy.

En este sentido, la opinión pública uruguaya divide sus opiniones.

Casi la mitad de los entrevistados por Interconsult creen que con el nuevo gobierno sobrevendrá un cambio importante (33%) o “muy importante” (16%), por el contrario, otro tanto opina que no habrá cambios (13%) o que estos no serán importantes (36%). Las tres cuartas partes de los frentistas apuestan a un cambio importante, aunque la cuarta parte de ellos no lo ve así. En filas de la oposición, los blancos aparecen con más expectativas que los colorados, donde un 24% de los nacionalistas opinan que habrá cambios importantes, pero sólo el 11% de los colorados acuerdan con esta visión.

Pero, ¿en qué áreas se esperan mayores cambios? El 72% de los uruguayos cree que existirán cambios en el sistema educativo con el gobierno de la izquierda, mientras que un 71% opina que también habrá cambios en la disminución de la corrupción administrativa y el 62% espera aumentos en los salarios de los funcionarios públicos.

Casi las dos terceras partes de los entrevistados se inclinan porque habrá cambios en las orientaciones económicas, siendo menos optimistas en cuanto a una disminución de la delincuencia (40%) o a una reducción de las tarifas públicas (39%).