El BCU actuará sobre efectos que arriesguen la meta inflacionaria

A pesar que la autoridad monetaria prevé que el rango objetivo de inflación se mantendrá entre 4,5% y 6,5% para un período de 18 meses (hasta diciembre de 2007), considera que hay “puntos de atención” que se deberán tener en cuenta para evitar que afecten la evolución de los precios en el corto plazo. El Banco Central (BCU) prendió ayer la luz amarilla de alerta al entender que hay factores externos –no controlables como la cotización del petróleo– y otros internos del país, que pueden impactar presionando al alza sobre la proyección de inflación.
De todos modos, el presidente del BCU, Walter Cancela, aclaró que no se está ante “factores de riesgo” e incluso explicó que la reducción del impuestos a la carne, que rige desde hoy, y la reforma tributaria, podrían aportar un efecto deflacionario.

En el marco de la presentación del Informe de Política Monetaria correspondiente al segundo trimestre de este año, Cancela señaló ayer que la autoridad monetaria “actuará en los próximos meses” en caso que tenga que enfrentar shocks de corto plazo y mantener la tasa de inflación dentro de los parámetros comprometidos.

Las decisiones adoptadas por el BCU siguen una “línea de política monetaria prudente” que se mantendrá atenta a eventuales “presiones ” sobre los precios, señala el informe.

La autoridad monetaria considera como “puntos de atención” que se deberán considerar en los próximos meses, a la evolución de los precios internacionales del barril de crudo; los resultados de las negociaciones salariales iniciadas en julio; los márgenes empresariales y la evolución de la demanda de dinero.

Se evalúa que los aumentos salariales de julio representan un “cierto riesgo en el corto plazo” establece el texto del informe.

De todas formas se establece que el aumento del índice medio de salarios derivado de la ronda de Consejos de Salarios del segundo semestre de este año, sería de menor significación que el del mismo período del año anterior. En efecto, “no se esperan ajustes generalizados de salarios mínimos, ni reajustes por atraso, ni incrementos de remuneraciones originados en el reordenamiento entre categorías ocupacionales”.

Durante el último año, los aumentos salariales en la industria manufacturera, el comercio, hoteles y restaurantes “no se han traducido en presiones inflacionarias”, según el documento. No obstante, el informe indica que en la medida en que dicha evolución se genere de modo paulatino y en función de los incrementos en la productividad, no tendría impactos inflacionarios.

Como factor de riesgo importante, el documento, señala a la evolución de los precios internacionales del petróleo, “de fuerte impacto en la inflación internacional que enfrenta el país”. En tanto, las reducciones previstas en el IVA y el Cofis sobre la carne, vigentes desde hoy, y la reforma tributaria que reduciría el IVA y eliminaría impuestos, podrían “aportar un efecto deflacionario”, aunque por única vez, en el horizonte sobre el cual se establece el rango de inflación.

Respecto al tipo de cambio, Cancela afirmó que evoluciona “sin tensiones” y se mantiene en un “nivel estable”. Además explicó que el BCU no está interviniendo en el mercado de cambios.