El BID le dará al gobierno electo préstamos con mejores condiciones

Los técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) manifestaron a los ministros del gobierno electo que en el futuro las contrapartidas estatales por los préstamos que conceda el organismo internacional serán “mínimas”. En la actualidad el país debe aportar un 30% del monto que otorga la institución para cada proyecto. A partir de la asunción del gobierno del Encuentro Progresista (EP), el próximo 1º de marzo, la contrapartida será inferior al 10%, informaron a El Observador fuentes políticas.
Ambas partes coincidieron en que Uruguay, a cambio de la cooperación del BID, puede aportar al organismo “conocimiento” en el área científica y tecnológica. Además, dijeron las fuentes, el país puede colaborar con experiencias en políticas sociales, como por ejemplo la implementación del Plan Frío Polar, que desde 2000 implementa la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM).

Los representantes del BID y el gabinete del gobierno electo celebraron ayer la primera jornada de trabajo en el Radisson Victoria Plaza. En el encuentro los miembros del organismo financiero internacional entregaron un documento denominado “Los grandes desafíos para el desarrollo del mediano y largo plazo”. En el documento, al que accedió El Observador, el BID advirtió al gobierno electo los tres grandes frentes que deberá cuidar –emergencia social, su credibilidad y utilizar el Presupuesto para mejorar la escala salarial en el Estado– y marca además las debilidades en el terreno financiero que deberá enfrentar: sostenibilidad fiscal, aumento de las inversiones, ampliar la apertura externa, mejorar la gestión pública (ver páginas 4 y 5).


Cuidar las cuentas. El cónclave comenzó con una exposición del presidente del BID, Enrique Iglesias. El jerarca hizo hincapié en que el país deberá abrirse a nuevos mercados. Dijo que “integrarse en el barrio (la región) está bien” pero que es necesario negociar con el resto del mundo. “El Mercosur es un organismo en formación y no le da a Uruguay todo lo que el país pueda precisar”, añadió. Iglesias expresó que “la apertura externa aumenta la producción y disminuye la pobreza”. Puso como ejemplo a la Argentina que “por cerrarse” aumentó sus índices de pobreza.

Iglesias dijo que no importa el tamaño del Estado sino su eficiencia, y que las inversiones en infraestructura son indispensables pero cuantiosas. “¿De dónde salen los recursos para ello?”, se preguntó, y contestó: “De la inversión”. En este sentido puso énfasis en las asociaciones entre lo público y lo privado, y resaltó la necesidad de establecer reglas de juego claras para atraer capitales extranjeros.

Asimismo, Iglesias exhortó a las próximas autoridades a tener disciplina fiscal y a que el país tenga un tipo de cambio estable para “dar confiabilidad”. En otro orden, manifestó que “con el desorden macroeconómico no se hace patria”. Afirmó que el Estado debe promover la innovación tecnológica para producir con calidad.


Programas. Luego de Iglesias, habló el presidente electo, Tabaré Vázquez. El futuro mandatario afirmó que Uruguay no deber ser cliente del BID sino su socio, lo cual “implica obligaciones y derechos”.

El líder de izquierda afirmó que Uruguay puede aportar mucho al BID en el área científica, en técnicas agropecuarias y nuevas tecnologías como el software. Vázquez agregó que para su administración uno de los objetivos estratégicos será transformar al país en el polo tecnológico del Mercosur.

Luego de las exposiciones, existió un intercambio de ideas entre miembros del equipo económico y del BID. Ambas partes coincidieron en que “la dolarización es una fuente de riesgo” y la necesidad de fortalecer la moneda nacional.

Las fuentes señalaron que se habló de manejar la deuda con responsabilidad, y de rebajarla. Otras fuentes señalaron que un tema a debatir es la prioridad que se dará al pago de la deuda frente a la inversión en áreas que lo necesitan. La devaluación y el tipo de cambio, señalaron los técnicos, no son un fenómeno que afecte sólo a Uruguay sino que son mundiales. Advirtieron que eso puede condicionar algunas medidas que se deban adoptar en la economía uruguaya.

La futura encargada del área social, Marina Arismendi, preguntó con qué criterios se manejaba el BID para calificar a un programa de exitoso, si éstos eran cuantitativos o cualitativos. La respuesta del BID fue que ambos aspectos eran considerados, y ofrecieron información complementaria sobre los proyectos ya ejecutados con fondos del organismo. Se presentó un listado de los programas que el BID considera que no se han cumplido debidamente, entre ellos, según las fuentes, figuró el de Infancia y Familia y el de Asentamientos Irregulares.