El campo argentino pone fin a la tregua y volverá a las rutas

«La tregua ha terminado. Vamos a llevar a la Mesa de Enlace (cuerpo que aglutina a las cuatro entidades rurales que encabezan las protestas) la posición de continuar movilizados», dijo ayer Mario Llambías, presidente de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en nombre de unos 100 mil productores medianos, en su mayoría ganaderos.

«Marcamos el fin de la tregua. Empezaremos un proceso de movilización gradual, sin cortes y sin desabastecimiento», dijo también en la víspera Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), la que se ha mostrado como la más «combativa».

Los ruralistas se encargaron de enfatizar que el fin de la tregua, al cabo de 30 días de negociaciones que sin embargo continúan, no implica por el momento la reanudación de los bloqueos de caminos que caracterizaron los 21 días de huelga culminados el 2 de abril, y que causaron serios problemas de desabastecimiento.

La tregua con el gobierno formalmente vencía hoy. El centro de la discrepancia entre el Ejecutivo y el campo sigue siendo el mismo: el nuevo sistema de gravámenes a las exportaciones de soja y girasol. Desde que las partes comenzaron las negociaciones, han logrado acuerdos parciales sobre temas reclamados por el sector rural como la reapertura de las exportaciones de carne y trigo, pero no avanzaron sobre la cuestión más ríspida.

Esta nueva etapa del plan de lucha estará caracterizado, dicen los ruralistas, por la concentración de productores repartiendo panfletos al costado de las rutas, en vez de cortándolas. Sin embargo, las mismas entidades reconocen que hay muchos productores que no están afiliados a ninguna de las cuatro organizaciones que llevan adelante la protesta, cuya actitud aún se desconoce.

Alrededor de una docena de asambleas se realizarán entre hoy y mañana en el interior del país, muchas impulsadas por productores «autoconvocados» que no responden a ninguna de las cuatro cámaras patronales agrícolas.

Estos productores «autoconvocados» sí anticiparon su decisión de reanudar los cortes de rutas, o «piquetes», para expresar su rechazo al sistema de retenciones.

De todas formas, las organizaciones coincidieron en que continuarán las negociaciones con el gobierno el próximo martes.

El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA, que reúne a los 10 mil mayores productores del país), Luciano Miguens, aseguró que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández -principal interlocutor entre el gobierno y el campo- prometió discutir y ver de qué manera modificar los gravámenes.

SRA es considerada la organización más «dialoguista» de las que encabezan la protesta. La restante es Coninagro.

Los productores piden la anulación del nuevo régimen y aunque el gobierno descartó dar marcha atrás con la medida, admitió que aceptaría realizar algunas correcciones al nuevo esquema tributario.

El paro agropecuario iniciado el 13 de marzo marcó la mayor crisis política del gobierno de la presidenta Cristina Fernández, que asumió el 10 de diciembre, y derivó la semana pasada en la renuncia del ministro de Economía Martín Lousteau, quien había fijado ese régimen de tributos. Fue sustituido por Carlos Fernández, un hombre cercano al ex presidente Néstor Kirchner, que se ha manifestado contrario a cualquier posición conciliadora con el campo.