El campo argentino retomará las protestas

Los dirigentes de las cuatro principales entidades agropecuarias argentinas decidieron ayer retomar las medidas de protesta a partir de hoy como consecuencia de la falta de diálogo con el gobierno. La resolución arribó minutos después de la dura embestida del gobernante Partido Justicialista (peronista), que salió ayer a respaldar a la presidenta Cristina Fernández y acusó a los ruralistas de golpistas.
El conflicto entre el campo y el gobierno argentino, generado por una nueva política de impuestos a la exportación de granos, dista de encontrar una solución a casi 80 días de su inicio. El campo decidió que desde hoy no se comercializarán granos y a partir de mañana no habrá ganado para faena. Ambas medidas se extenderán hasta el lunes 2 de junio. Descartaron cortar las rutas, pero sí estarán a la vera de los caminos en actitud de protesta.

Desde Gualeguaychú, Alfredo de Angeli, uno los líderes de la rebelión del campo y de los más combativos, dijo que acatarán las medidas que tomaron las entidades rurales y afirmó que no habrá desabastecimiento porque hay “suficiente” alimentos como para 20 días. Señaló además que al transporte internacional con granos no se le permitirá el paso.

El comunicado de los ruralistas, leído por Mario Llambías, presidente de las Confederaciones Rurales Argentinas, aseguró que “el gobierno busca cualquier justificativo para no sentarse a negociar, rompió el diálogo y busca manipular a la opinión pública”, y agregó que la administración de Cristina Fernández llevó el conflicto a un nivel de politización “impensado”.

La postura del campo respondió a la reunión que los dirigentes peronistas del Partido Justicialista mantuvieron ayer en Buenos Aires, bajo la dirección del ex presidente Néstor Kirchner. Allí denunciaron un “ataque antidemocrático con ánimo destituyente” por parte de los hombres de campo.

El documento, leído por el gobernador de la provincia de Chaco, Jorge Capitanich, fustigó “un lock out salvaje” y agregó: “Se ufanan de desabastecer y encarecer los alimentos. Sorprende que hablen de dialogar cuando solo desacreditan”. “No sorprende que tales actores, en nombre del campo, incurran en esa práctica. Hay que retrotaerse a 1939, 1955 y 1976, cuando el ánimo fructificó en golpes de Estado”, agregó Capitanich.

La Confederación General del Trabajo (CGT) también se sumó ayer a los apoyos a la presidenta. La principal central sindical de Argentina, denunció en un documento una “escalada desestabilizadora” del sector agropecuario.

Más temprano, Cristina Fernández volvió a hablar, esta vez en una acto oficial en Avellaneda. Sin nombrar directamente a los dirigentes agropecuarios, la presidenta los criticó poniendo como ejemplo democrático a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, nacidas en 1977 en reclamo de justicia por la desaparición de sus hijos y nietos en la última dictadura (1976-1983).

“Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo estuvieron más de 30 años pidiendo y reclamando, y nunca un acto de violencia, nunca una amenaza o un ejercicio de intolerancia hacia el otro”, dijo la mandataria en un acto oficial.

Kirchner dijo que Madres y Abuelas fueron tolerantes “pese a que no les habían cobrado un impuesto ni les pidieron dinero, sino que les habían quitado los hijos”, unos 30.000 desaparecidos, según organismos humanitarios.

Larga crisis. En un conflicto que lleva dos meses y medio, los productores cortaron rutas durante 21 días en marzo y provocaron desabastecimiento en pueblos y grandes ciudades, antes de una frágil tregua y el reinicio de la protesta al suspender la comercialización de granos para exportación.

“El gobierno no sabe manejar el país”, dijo De Angeli, al hablar en el acto del domingo en Rosario, a 300 km al norte de la capital, ante unas 300.000 personas, según la Policía.

Buzzi le dijo ese día a la multitud que “el gobierno de los Kirchner (incluido su marido) son un obstáculo para el desarrollo de Argentina”.

El conflicto volvió entonces a un callejón sin salida, al suspender el gobierno las reuniones por la dureza de los discursos en Rosario, el mayor polo exportador agrícola del país.

“Los discursos fueron tan altisonantes, tan tremendos que eso dificulta hablar”, dijo el lunes el jefe de Gabinete y negociador oficial, Alberto Fernández.

El documento de ayer del Partido Justicialista fue una respuesta en buena medida a los discursos ruralistas del domingo en Rosario.

Los agricultores en guerra contra el gobierno reclaman que se eliminen o reduzcan los impuestos a las exportaciones de granos, en especial la soja, el principal producto agrícola del país, con una cosecha valuada en US$ 24.000 millones para 2008.

La soja, el principal cultivo del país, ocupa el 50% de la superficie sembrada y el 95% de la producción se exporta. Argentina es uno de los mayores proveedores mundiales de alimentos y sus exportaciones agrícolas y agroindustriales representan el 60% del total. (El Observador, AFP y EFE)