El clima advierte: El hombre decide si emprende acciones

Hace algunos años, los efectos del cambio climático preocupaban a un puñado de científicos. Hoy, interesan al sector privado, siempre atento en los vaivenes de la economía, y a muchos gobiernos que comienzan a legislar para prevenir consecuencias y atenuar impactos económicos y sociales.

En Uruguay, episodios como el recordado temporal del 23 de agosto de 2005, que dejó un saldo de 10 muertos, y las inundaciones de mayo de este año, con miles de evacuados, pusieron señales de alerta en cuanto a que algo está cambiando.

Es cada vez más notorio que la madre naturaleza se revela contra la humanidad, por el daño que ésta le inflige sin medir las consecuencias. También es un hecho que la discusión del tema se instaló en la gente, y que muchos de los que hoy peinan canas opinan que «el clima ya no es el mismo».

Para mitigar el problema es necesario reducir las emisiones a la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), que provienen fundamentalmente del sector energético y automotor, por la combustión de fueloil, gasoil y otros derivados del petróleo.

A nivel mundial, Uruguay es un emisor «insignificante», aunque sufre las consecuencias de lo que hacen otros países más grandes e industrializados.

El principal contaminador del planeta es EE.UU., quien no ha querido suscribir el Protocolo de Kioto, de reducción de los gases de efecto invernadero. Sin embargo, algunos estados de la Tierra del Tío Sam han impulsado legislaciones propias, co-mo el caso de California, donde hay un parque automotor absolutamente desbordado.

El análisis de las variables revela la existencia de cambios notorios en el último siglo en Uruguay: aumento de la temperatura de 0,8° C, incremento de las lluvias de aproximadamente 30% y un aumento del nivel del mar de 11 centímetros, en un proceso que se acentuó en las últimas tres décadas.

Según los científicos, todas estas tasas continuarán en aumento, generando «eventos extremos», tanto en intensidad como en severidad, de lluvias, tormentas y granizadas.

EMISORES. Un estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), realizado en el marco del Informe Mundial sobre Desarrollo Humano 2007-2008, presentado oficialmente ayer, detalla que 94% de las emisiones de CO2 proviene de la energía y el transporte, y el restante 6% de las actividades industriales.

En contrapartida, el desarrollo de prácticas nuevas en el uso de la tierra y la forestación mejoró considerablemente la captura de CO2.

Casi 91% de las emisiones de metano se generaron en el sector agropecuario, debido fundamentalmente a la fermentación digestiva del ganado.

La basura aportó poco más del 9% de las emisiones, por los procesos anaerobios de descomposición de la materia orgánica contenida en los residuos sólidos urbanos, las aguas residuales industriales, domésticas y comerciales.

En particular, la descomposición de los residuos sólidos de Montevideo en el relleno sanitario de Felipe Cardoso, representó aproximadamente el 4% del total de las emisiones nacionales de gas metano.

AFECTADOS. «En el mundo entero son los más pobres los más vulnerables, los que tienen menos capacidad de adaptación al cambio climático. Por lo tanto, nuestras políticas y estrategias tienen que tener en cuenta a ese sector de la población», explicó a El País el representante de Naciones Unidas en Uruguay, Pablo Mandeville.

Además de las medidas de mitigación que deben tomarse a nivel global para reducir los gases de efecto invernadero, se impone la necesidad de acciones concretas de adaptación, protegiendo poblaciones e infraestructuras, lo cual, en la mayoría de los casos, necesita de una normativa de ordenamiento y desarrollo territorial, como la que hoy se encuentra a estudio en el Parlamento.

«Hay veces que es muy difícil trasladar a las personas que viven en las márgenes de los ríos, porque lo hacen por tradición, necesidad, o porque viven de los propios recursos acuáticos. La idea es ordenar hacia adelante. Y en lo que haya que hacer hacia atrás, asumir los costos», explicó a El País la directora nacional de Medio Ambiente, Alicia Torres.