El dólar bajo tendrá larga vida en el contexto actual. Los fundamentos muestran un dólar que se debilita y un peso uruguayo que se fortalece

El escenario actual, tanto a nivel doméstico como internacional, empuja a la baja el tipo de cambio en la plaza local y reduce la probabilidad de que el billete verde logre un despegue frente al peso uruguayo en el corto y mediano plazo.

Desde la perspectiva del dólar, la política monetaria implementada por el gobierno estadounidense tiene un signo marcadamente expansivo y la Reserva Federal no tiene planes de revertirlo, al menos hasta fines de 2014.

La idea detrás de la ofensiva monetaria de EEUU es inundar la plaza de dólares para incentivar el crecimiento económico a través del consumo privado y al mismo tiempo, impulsar las exportaciones mediante un empuje competitivo.

El escaso crecimiento de la principal economía del mundo -insuficiente para restaurar el equilibrio en el mercado de trabajo-, obliga a las autoridades a mantener todos los estímulos a la actividad. Pero la difícil situación fiscal, escenario de enfrentamiento en la batalla electoral, hace que el peso de la política expansiva recaiga sobre la política monetaria.

Al mismo tiempo, desde la perspectiva del peso, los fundamentos apuntan a la apreciación de la moneda local. Si bien la economía uruguaya se desaceleró fuertemente durante el primer semestre del año, en el concierto internacional sigue mostrando tasas por encima de la media.

La principal preocupación de las autoridades uruguayas, según lo expresó de forma explícita el Comité de Política Monetaria (Copom) en su reunión de setiembre, es el combate inflacionario. De hecho, la decisión de aumentar en un cuarto punto la tasa de interés de referencia, a 9%, se hizo sentir rápidamente en el mercado cambiario.

Pero no solo se trata de un efecto concreto y de una sola vez en el valor de la divisa. La autoridad monetaria envió un fuerte mensaje a los operadores, de que está dispuesta a convalidar un dólar más bajo como instrumento para el combate antiinflacionario.

Una reducción del gasto público y un endurecimiento de la política salarial se encuentran a años luz de la agenda del gobierno. Eso quiere decir que el combate a la inflación recaerá ampliamente sobre el tipo de cambio y dados los niveles de inflación, de 8,64% -con una desviación de más de dos puntos y medio respecto al rango objetivo- implica una tendencia a la baja en el precio del dólar, en el corto y mediano plazo.

Por lo tanto, desde ambos lados, las presiones apuntan a un mismo escenario. Solo el incierto porvenir de Europa puede doblegar ese impulso combinado. De agravarse la crisis, el vuelo a la calidad hará subir el precio del dólar, pero se trata de desviaciones pasajeras en una tendencia definida.

 Funte: PANORAMA FINANCIERO (SUPLEMENTO DEL OBSERVADOR)PANORAMA 09/10/2012 Página 2