El drenaje del informalismo

El cuerpo rector del sector terciario ha iniciado reuniones con los partidos políticos para hacerles ver que quien llegue al gobierno tiene que atacar el informalismo y la evasión desde sus raíces, que van desde la propensión delictiva a la imposibilidad de pagar altos impuestos. La CNCS propone reducir el gasto público y la presión fiscal y armar una estructura tributaria más justa y equitativa, incluyendo la lógica de bajar y generalizar el IVA.
La evasión se origina en el contrabando, en el trabajo en negro, en las ventas sin factura y en la mucha gente inducida al informalismo por agudas angustias económicas personales. La CNCS estima que el comercio informal representa entre el 30% y el 40% del Producto Bruto Interno. Con un PBI que araña actualmente los US$ 13.000 millones ese porcentaje puede estar trepando al área de los US$ 5.000 millones anuales. Si se pudiera atraer a la formalidad legal al menos buena parte del vasto sector informal actual, no sólo el próximo gobierno dispondría de mayores recursos sino que bajaría el peso porcentual de la deuda pública, que hoy se ubica en el 107% del PBI.

Pero lo primero es lo primero. Junto con la represión que exige toda actividad ilícita, es indispensable combatir el informalismo con el instrumento menos ríspido de aliviar la carga tributaria que pesa sobre la producción y el trabajo y que, según la CNCS, casi duplica el promedio de América Latina. Impuestos más bajos tienden a reducir en forma natural la causa del informalismo y su consecuencia evasora. La baja de impuestos requiere inicialmente una reducción del gasto público para disminuir las necesidades inmediatas de financiamiento del Estado. Sólo después de esos dos pasos –menos gasto y menos impuestos– podrá contarse con una recaudación mayor que, junto con aumento de inversión privada, permita solventar planes de desarrollo.

Las metas concurrentes de menos informalismo, menos evasión y más ingresos fiscales necesitan también mayor eficacia de la DGI, el BPS y la Aduana como organismos recaudadores, área en la que el país corre con atraso. Que más gente pague impuestos menos gravosos es el objetivo final que no sólo ayudará a combatir el informalismo como reclama la CNCS a los partidos políticos, sino que es también fundamental para promover la inversión y el desarrollo de la producción que opera legalmente, y para aumentar las fuentes de trabajo. Son objetivos prioritarios para quien gane la elección presidencial.