El Ejército comenzó a prepararse

Patrullas integradas por ocho efectivos armados comenzaron a realizar «operaciones de reconocimiento» en el entorno de Botnia. Los efectivos pertenecen al Batallón de Infantería Mecanizada N° 9 con asiento en Fray Bentos. La misión de los militares, de carácter «defensivo y preventivo» da cumplimiento al pedido que el presidente Tabaré Vázquez hizo al comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, la semana pasada. El motivo es la escalada de declaraciones amenazantes de algunos asambleístas de Gualeguaychú, que manejaron incluso reunir a miles de voluntarios para «cruzar» el puente y llevar su protesta a las mismas puertas de la planta de Botnia.

«¿No puede ser interpretado por Argentina como una ostentación de fuerza?», le preguntó ayer un periodista al prosecretario de la Presidencia, Jorge Vázquez. «No, yo creo que no podemos interpretar ese tipo de cosa, porque cualquier medida de seguridad que se tome desde el punto de vista interno del país, es un problema del país, no un problema internacional», respondió Vázquez.

Fuentes militares consultadas por El País indicaron que para el fin de semana se espera tener enteramente desplegado a todo el contingente. También aclararon que su custodia se limitará al perímetro externo de la planta, ya que tanto el predio como la terminal portuaria y el río continúan bajo la jurisdicción de la Policía y de la Prefectura Nacional Naval.

despliegue. La custodia militar no será numerosa. Se estima que unos 20 efectivos de Infantería serán los encargados de mantener la vigilancia.

Un equipo del Batallón 9 estuvo ayer en el predio para tomar nota de los puntos «más sensibles», informaron fuentes militares. «El despliegue es inminente, iremos allí con personal y otros medios que la Policía no cuenta», explicó el informante militar.

La operación incluye la utilización de camiones, camionetas y otros equipos castrenses que estarán disponibles en las próximas horas. La unidad de infantería cuenta con recursos limitados, sobre todo porque muchos de sus efectivos se encuentran en uso de licencia y otros tantos participan de misiones de paz.

Por lo pronto, los soldados comenzaron a levantar un nuevo cercado en torno a la planta en construcción. También limpiaron y desmalezaron el entorno para mejorar la visibilidad. Luego que el área esté debidamente preparada comenzarán a tomar sus puestos los efectivos que tendrán a su cargo la custodia fija del lugar.

la decisión. En mayo pasado un informe elevado por la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado (Dinacie) a la Presidencia alertaba sobre la posibilidad de acciones violentas. En rigor, la comunidad de inteligencia – tanto en su rama policial como militar- venían trabajando sobre algunos hechos aislados, pero preocupantes por sí mismos.

Una acción de sabotaje contra un vivero de Botnia, consumada en la madrugada del 8 de mayo; el presunto ataque a tiros a un grupo de pescadores argentinos por parte de merodeadores uruguayos armados en el río Uruguay; un siniestro ocurrido en el predio de Botnia en el mes de febrero, conformaron la cadena de hechos extraños ocurrida hasta mitad de año. Pero en los últimos días las versiones de acciones hostiles provenientes de la otra orilla comenzaron a crecer.

El domingo pasado el diario argentino Página/12 publicó un informe titulado «Soñando con una guerra». Allí algunos asambleístas hablaron de «medidas extremas». El menú incluía cortar el suministro de gas, de energía, e incluso sabotear una conexión a Internet de Uruguay que se halla en Entre Ríos.

Uno de los mismos asambleístas entrevistados en la nota, dijo a El País el viernes pasado que estaban prontos para «cruzar» y «a hacer lo que haya que hacer». El asambleísta agregó, incluso, que de manera espontánea podían reunir a «mil voluntarios» para ello en cualquier momento.

Poco antes de la celebración de la Cumbre Iberoamericana, cuando la Asamblea construyó el muro sobre la ruta, varios de sus integrantes comenzaron a hablar de «escenarios violentos» en un futuro cercano.