El EP-FA prevé que el Estado sea partícipe del mercado de cambios

El economista Walter Cancela, señalado como el próximo presidente del Banco Central (BCU), aseguró ayer que el gobierno electo tiene el “compromiso de mantener el régimen monetario vigente”. Explicó que esto implica la participación del Estado en el mercado cambiario siempre y cuando “responda a las necesidades de divisas del gobierno y a un comportamiento percibido como lógico por los operadores”.
“No puede haber sorpresas”, enfatizó. Sostuvo que el BCU contribuirá de esta manera a que el tipo de cambio siga los fundamentos económicos –productividad, precios internos y externos– para no “generar el atraso cambiario que hubo durante tantos años”.

Ca! ncela disertó sobre temas monetarios junto con el actual presidente del BCU, Julio de Brun, y el investigador de CINVE, Fernando Lorenzo, en el seminario sobre mercado de futuro de cambios organizado por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS).

Los panelistas estuvieron “100% de acuerdo” en la necesidad de desarrollar un mercado de futuros que contribuya a eliminar o atenuar la incertidumbre generada en el mercado de cambios a partir de la libre flotación del dólar, en junio de 2002.


El mercado. Si bien las instituciones financieras siempre ofrecieron a sus clientes las operaciones forward –pactos de compra o venta de divisas en determinado plazo y a determinado precio– el mercado de futuros implica mucho más que eso.

El mercado de futuros significa la estandarización de las operaciones, con plazos, montos y fechas preestablecidas. Implica transacciones en el mercado secundario y negocios más transparentes.

La Bolsa Electrónica (Be! vsa) dispone desde hace años de las herramientas necesarias como para formar este tipo de ámbito. Sin embargo, los panelistas coincidieron en señalar que hasta el año 2002 el riesgo cambiario estaba cubierto de forma “gratuita” por el BCU y los agentes no tenían incentivos para cubrirse de dicho riesgo.

Desde la devaluación hasta ahora el BCU ha buscado los mecanismos para reducir la exposición de los agentes a los distintos riesgos a los que se pueden enfrentar, que tarde o temprano terminan repercutiendo en el sistema.

A mediados de este año el BCU intentó impulsar el mercado de futuros, salió a establecer las puntas y realizó algunas operaciones. Sin embargo, la generación de un mercado de este tipo requiere mucho más que la voluntad del gobierno y la disponibilidad de las herramientas.

Los operadores bancarios consultados por El Observador indicaron que transformar las escasas transacciones forward en un mercado fluido depende en buena medida de lo! s empresarios. Si los clientes comienzan a utilizar con más frecuencia los instrumentos de futuros, probablemente los bancos salgan a cerrar sus posiciones con el BCU o entre ellos, y así se desarrolle el mercado.

Según De Brun, el mercado de futuros no se ha desarrollado no sólo porque los agentes estaban acostumbrados a la cobertura de riesgo cambiario del BCU, sino porque no encontraron oportunidades de negocios. En “tiempos de guerra” no había contraparte, y en “tiempos de paz” no había ganancias.

Dentro de los comentaristas invitados por la CNCS hablaron representantes de las bolsas, de bancos y de comercio exterior. Los empresarios señalaron que se está en la misma situación que cuando una empresa que nunca compitió sale a competir, “la caída del tipo de cambio nadie la vio y dolió”. “Antes, la regla era simple: cuanto más tarde se exportaba mejor se vendía; hoy hay que manejar otras variables y parece positivo el desarrollo de los futuros”, dijo José Lu! is Rial en representación de los exportadores.


Beneficios. De Brun destacó los beneficios de un mercado de futuros. Para empezar, señaló que no es eficiente que el gobierno absorba los riesgos cambiarios debido a que si hay dificultades se termina transformando en un costo fiscal. Además, el mercado de futuros “hace más efectivos los mecanismos de política monetaria” y “profundiza el uso de los instrumentos en pesos”.

El jerarca estimó una operativa anual en el mercado de cambios de US$ 1.000 millones, pero indicó que las posibilidades en el mercado de futuros son mucho mayores ya que “en el sector privado hay posiciones abiertas netas en moneda extranjera por US$ 7.000 millones”.

Cancela no estuvo totalmente de acuerdo con este punto, señalando que uno de los requisitos para la formación de un mercado de futuros es un “tamaño de mercado apreciable”, algo que no sucede en Uruguay. No obstante, afirmó que se cumplen los requisitos de volatilidad y d! e transparencia. Además, sostuvo que hay un razonable conocimiento de cómo se forman los precios y hay intermediarios profesionales.