El Estado meterá tijera en la burocracia gerencial

Los planes de reestructura para eliminar el “corporativismo” de la plana jerárquica en las empresas estatales se vieron acelerados y tomaron un giro dramático la semana pasada, luego de que el presidente de la República, Tabaré Vázquez, y el ministro de Industria, Jorge Lepra, “sugirieran” al Directorio de ANCAP separar del cargo al gerente general mientras se realiza una auditoría externa en la compañía.
La cabeza de Sergio Lattanzio fue la primera en rodar pagando el precio de la crisis que provocó el desabastecimiento de supergás, aunque técnicamente continuará en la empresa percibiendo el mismo sueldo pero con el grado de “asesor” adjunto al Directorio.

La medida, que buscó ser ejemplarizante y una “señal” del gobierno a los estamentos gerenciales de las demás empresas públicas, según afirmaron fuentes cercanas a Vázquez citadas por el diario El País, generó preocupación en el resto de los mandos medios de ANCAP, que permanecerán expectantes a la luz de los resultados que arroje la investigación.

“Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo” dijo a El Observador basándose en el saber popular, el subdirector de la Oficina Nacional del Servicio Civil (ONSC), Humberto Ruocco, quien está al frente de uno de los organismos encargados de implementar la reforma estatal.

Para el funcionario, siempre las estructuras de “elencos permanentes” de las empresas estatales que trascienden a los directorios y a las administraciones políticas, “tienden a autodefenderse”.

En ese sentido, apuntó que no debe confundirse “profesionalismo” en la gestión con “entronamiento”. Es por eso que se buscará desde el gobierno generar elencos permanentes que tiendan a priorizar la “continuidad histórica”, pero que permitan implementar “los nuevos programas” definidos por los responsables políticos.

En una entrevista concedida a Búsqueda, el ministro Lepra señaló el jueves 21, que implementará en las empresas del Estado un modelo de gestión que contenga “evaluaciones internas y externas en serio”, con un gerenciamiento “atado al resultado y organigramas más sencillos”. En el mismo sentido La República informó el sábado último que el gobierno pretende que quienes ocupen cargos gerenciales estén sujetos a compromisos de gestión y si no cumplen con ellos puedan ser removidos.


De carrera. Según explicó al El Observador el diputado nacionalista y ex director de ANCAP y de la Administración Nacional de Puertos, Pablo Abdala, los gerentes son funcionarios de carrera pero al mismo tiempo de “confianza” del Directorio. Si bien es este último el que tiene la potestad de designarlos o destituirlos, esas acciones no responden a un “carácter político”.

Por otra parte, el poder en los entes está fraccionado en “tres grandes centros”: el Directorio, el cuerpo gerencial y el sindicato, agregó. “Del tipo de relación que mantengan dependen los resultados, si alguno asume un excesivo corporativismo los resultados no son los ideales”, sostuvo Abdala.

Asimismo, las ingerencia de los mandos medios en la toma de decisiones es “importante”, aunque su carácter es administrativo y en los hechos, el que toma las resoluciones es el Directorio, aseguró.


Cambios en UTE. La situación de ANCAP ameritó que se aceleraran los procesos de reestructura previstos en otras empresas, como UTE y ANTEL. El director de la empresa eléctrica, Gerardo Rey, dijo a El Observador que lo más importante es introducir un “cambio cultural” que permita incorporar la “visión país” a los objetivos estratégicos de la empresa.

En el ente telefónico subsisten “recelos” en la plantilla gerencial, que obedecen a un “pensamiento de chacra” que “hay que vencer”, agregó Rey. A modo de ejemplo, nombró la compra de energías renovables que se concretó “por un decreto del Poder Ejecutivo” y no por una resolución autónoma de la empresa.

Aclarando que es una opinión personal, el director de UTE defendió la opción de “achicar” el número de gerentes para transitar haciauna estructura “más ágil”. En el ente existen hoy 278 cargos de dirección –de subgerentes hasta gerente general– con salarios que van de los US$ 40.000 hasta los $ 74.000, más 30% en promedio por concepto de compensaciones.

El sueldo de un gerente de área de UTE es de unos $ 87.000 (US$ 3.600 ), mientras a nivel privado ronda los US$ 3.000, según un estudio de PricewaterhouseCoopers.