El FMI reclamó públicamente que Uruguay ponga en marcha reformas que posterga

En comentario público, advirtió que la sustentabilidad de la deuda sigue en peligro.

El consejo de 24 directores del FMI, mandados por el articulo 4° de su carta orgánica, hizo una evaluación de la economía uruguaya, y resumió advertencias y recomendaciones que ayer publicó en su página de Internet. Lo publicado «resume las opiniones de los directores ejecutivos, y este resumen se transmite a las autoridades» de Uruguay, explicó el FMI.

Después de un repaso de la marcha de la economía de Uruguay que abarcó la década pasada, el peor momento de la crisis el año pasado, y el desempeño de la primera mitad de este año, el FMI alienta al gobierno uruguayo «para que pongan en ejecución políticas que promuevan un cambio de recursos hacia sectores de alta productividad, y aumenten la resistencia de la economía».

Observaron que «el país ha sufrido una recesión prolongada y una crisis financiera profunda, dando por resultado una gran pérdida de capitales, y un aumento significativo de la pobreza». Se detienen en el reconocimiento de que los choques externos fueron determinantes en la profundización de la crisis, pero señalan que el daño fue facilitado «por debilidades y rigideces profundamente arraigadas en la economía de Uruguay».

Al tiempo que reconocieron «las mejoras recientes de los indicadores económicos y financieros, y dieron la bienvenida a la manera ejemplar como las autoridades condujeron el canje de la deuda», recomendaron la aplicación de políticas que apunten a mejorar la situación social, permitan aumentar el nivel de «desarrollo económico, y reducir la pobreza». «Una política fiscal fuerte necesitará seguir siendo la piedra angular de la estrategia económica de las autoridades» uruguayas, dijo el FMI, y añadió que «una consolidación permanente del superávit primario será necesaria para asegurar la sustentabilidad de la deuda a mediano plazo». El gobierno de Uruguay debe «recuperar la capacidad para aplicar políticas contracíclicas, y darle sitio al crecimiento del sector privado», señalaron los directores del Fondo.

Consideraron que «los objetivos fiscales a los cuales las autoridades confían llegar son apropiados, pero los directores (del FMI) advirtieron que requerirán un esfuerzo sostenido de la reforma, junto con la preparación continua para ajustar las políticas fiscales según sea necesario, y lograrlas». Alentaron a «las autoridades (uruguayas) para que mejoren el sistema fiscal y consoliden la administración de la recaudación».

«Del lado del gasto, los directores (del FMI) subrayaron la necesidad de reformas profundas para reducir las rigideces, especialmente en salarios y pensiones (jubilaciones), y continuar realzando la eficacia de los programas de gasto social», dice la evaluación sobre datos aportados por técnicos del organismo que estuvieron en el país y elevaron su informe el 11 de julio.

El Banco Central «debe continuar ensanchando la gama de instrumentos monetarios, profundizar su capacidad técnica, para consolidar su autonomía operacional y administrativa», señala el FMI, en un sutil comentario sobre su verdadera autonomía.

Para restablecer un sistema financiero sano, los directores del FMI «alentaron a las autoridades (uruguayas) a acelerar la reestructuración de los bancos públicos, lo que será decisivo para restaurar la confianza, y contener los costos fiscales». «Los directores estimularon a las autoridades (uruguayas) a presionar a continuación con una amplia gama de reformas estructurales para promover el crecimiento y para reducir las vulnerabilidades».

El FMI dijo que «otros esfuerzos para consolidar la competencia, el gobierno, y los marcos reguladores, y ampliar la participación de la actividad del sector privado en la economía, serán dominantes para mejorar la asignación de recursos, aumentar la inversión, y atraer niveles más altos de inversión extranjera directa». A este respecto, los directores acentuaron (su preocupación por) «la necesidad de reducir el tamaño del sector público mejorando su eficacia y abriéndose para que crezca la actividad privada en los sectores reservados actualmente para el Estado». Insistieron en que «se mantienen desafíos significativos», y que para «volver la economía a una trayectoria de crecimiento y de estabilidad duraderos requerirá la continuidad de políticas macroeconómicas sanas y reformas estructurales».

«Un progreso decisivo de las reformas fiscales y de las actividades bancarias serán críticos para mejorar la confianza», dice el Fondo, pero en el mismo párrafo señala que «la economía uruguaya necesitará desarrollar nuevas fuentes de crecimiento en un contexto externo que será probablemente menos cruel, pero con una población que envejece, y apremios en la concentración del capital».

El FMI comentó la necesidad de que, aprovechando la población más instruida, el gobierno uruguayo debe poner en ejecución políticas dirigidas a diversificar la producción del país, liberalizar el comercio externo, y dinamizando los procedimientos para recibir inversión.

Cuatro días antes de que estas observaciones del FMI se hicieran públicas, fue publicada una entrevista al ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, en la que el funcionario aseguró que la crisis sigue su curso, y advirtió que sería «un riesgo sentir que el peligro ya pasó».

¿Hay crisis o poscrisis?
Un día después que fuera publicada una entrevista al ministro de Economía y Finanzas, Alejandro Atchugarry, en la que el funcionario advirtió sobre el riesgo de pensar que la crisis ya pasó, el Banco Central emitió una declaración sobre unas jornadas de economía que organiza, en la que expresó su punto de vista. Ubicó estas jornadas «a un año de una de las peores crisis de la historia nacional», momento en el que «el Banco Central reflexiona sobre los desafíos que enfrenta el Uruguay poscrisis (sic), delineando su estrategia de futuro». ¿Sólo matices, o dos puntos de vista opuestos?.